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Los séniors concentran casi el 70% de los ahorros de los hogares españoles

2026-02-25 - 11:43

Cada vez los españoles viven más tiempo, pero nacen menos niños que puedan sostener el sistema de pensiones. Este cambio demográfico plantea numerosos retos económicos y sociales que obligan a poner el foco en cómo está cambiado la aportación al sistema de bienestar de los diferentes grupos de edad, aspectos que son clave para anticipar los desafíos económicos y sociales de las próximas décadas, especialmente en un contexto de envejecimiento demográfico acelerado. Esa realidad es la que se ha encargado de analizar el informe 'Ingresos y gastos de los hogares españoles por edad y género', promovido por el Centro de Investigación Ageingnomics de Fundación Mapfre y la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea). En concreto, el objetivo del documento es "comprender mejor cuánto ingresan y en qué gastan los miembros de los hogares españoles, así como dar a conocer qué reciben y aportan al sistema público según su edad y género". En líneas generales, el estudio destaca que son los seniors -entendiendo como tal a los mayores de 55 años- los que concentran el 68% de los ahorros de los hogares y el 43% del total de los recursos económicos, datos que evidencian que se han convertido en un motor económico para el país. Esto contrasta con la situación de los jóvenes, que tiene una alta dependencia de sus familiares y de las ayudas que puede proporcionarles el Gobierno. En este contexto, indica el documento, los españoles de entre 30 y 54 años se presentan como el motor productivo, ya que financian una buena parte del consumo público y de las prestaciones sociales. "Los mayores de 55 años no son únicamente perceptores de prestaciones, sino un colectivo con un enorme peso económico: son ahorradores, consumidores activos, sostienen redes familiares mediante transferencias intergeneracionales y constituyen un pilar fundamental de estabilidad financiera y patrimonial", ha destacado este miércoles en la presentación del informe Juan Fernández Palacios, director del Centro de Investigación Ageingnomics de Fundación Mapfre, quien considera que el estudio permite entender con mayor precisión el impacto económico del envejecimiento y poner en valor el papel estratégico de la economía sénior en nuestro país. Fernández Palacios ha indicado, además, que "comprender su comportamiento económico es clave para diseñar políticas públicas y estrategias empresariales adaptadas a esta nueva realidad demográfica". También ha intervenido en el acto Ángel de la Fuente, director ejecutivo de Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA), quien ha destacado que "el análisis desplaza el foco desde el hogar como unidad agregada hacia los individuos, permitiendo observar con precisión sus patrones de ingresos y gasto a lo largo del ciclo vital y los flujos redistributivos que se producen a través del sector público y dentro de los propios hogares. Esto nos ofrece una radiografía mucho más completa y detallada de cómo se generan, redistribuyen y utilizan los recursos en España". Quién recibe, financia y ahorra más El informe cuantifica el saldo fiscal medio por edad y género, es decir, la diferencia entre lo que una persona aporta en impuestos y cotizaciones y lo que recibe a través de prestaciones y servicios públicos. En este sentido, el análisis por edad refleja que las personas no mantienen el mismo equilibrio entre ingresos y gastos a lo largo de su vida. Durante la infancia y juventud (hasta los 29 años), los ingresos laborales son reducidos y el consumo se financia principalmente mediante transferencias privadas entre familiares y gasto público, especialmente en educación y sanidad. Este grupo concentra solamente el 21,6% de los recursos del total de la población (330.983 millones de euros). Se trata, por tanto, de una etapa de dependencia económica financiada por las familias y por el Estado. Entre los 30 y los 54 años se concentran la mayor parte de los trabajadores, siendo el tramo con mayor capacidad de generación de ingresos y de aportación al sistema. Este grupo moviliza un total de 606.852 millones de euros en recursos, concentra la mayor parte de las rentas del trabajo y paga más de la mitad del total recaudado en impuestos y cotizaciones sociales de la población. Es, por tanto, el principal contribuyente neto y el pilar financiero del sistema de bienestar, financiando buena parte del gasto público destinado a jóvenes y mayores. A partir de los 55 años, el patrón cambia de forma significativa. Este grupo, que ya sumaba en 2022 16,1 millones de personas —el 34% de la población y genera el 32,8% del PIB—, concentra 592.719 millones de euros en recursos, incluyendo rentas de mercado y prestaciones. Los seniors reciben 183.070 millones de euros en prestaciones públicas monetarias, fundamentalmente pensiones, aportan 138.173 millones en impuestos y cotizaciones (lo que representa el 34,5% del total) y, además, concentran el 68% del ahorro total de los hogares (73.578 millones). La familia, un pilar fundamental de la redistribución Más allá del sector público, el estudio cuantifica las transferencias internas entre miembros de un mismo hogar. Estas alcanzan 130.000 millones de euros anuales y fluyen fundamentalmente desde los adultos y los seniors hacia niños y jóvenes para financiar su consumo hasta su incorporación plena al mercado laboral. De ese total, 103.000 millones proceden del grupo de 30 a 54 años y cerca de 27.000 millones del colectivo de 55 o más, cifras que ponen de relieve el papel clave de la familia como mecanismo de redistribución intergeneracional complementario al Estado del bienestar

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