Los traslados ECMO, el "ultimo escalón" para salvar a bebés conectados a una máquina que hace de corazón y pulmón
2026-02-02 - 05:25
"Es una cuestión de justicia distributiva". Lo que empezó hace 14 años de forma voluntaria por parte de un equipo vocacional del Hospital 12 de Octubre de Madrid que acudía a la llamada de otros centros de toda España para trasladar a niños al borde de la muerte con el sistema ECMO, que simula las funciones de los pulmones y el corazón, es hoy un sistema institucionalizado con tres centros de referencia en Madrid, Barcelona y Málaga que suman un centenar de desplazamientos que han logrado salvar la vida a entre el 70 y el 75% de sus pequeños pacientes, a veces de solo horas de vida. Los traslados con sistemas de oxigenación por membrana extracorpórea (ECMO, por sus siglas en inglés) fue una "aventura" en la que se embarcó la jefa de la UCIP y Urgencias pediátricas y coordinadora de este programa en el Hospital 12 de Octubre, Sylvia Belda, al recibir la llamada en 2012 de su colega y amigo Pedro Gómez de Quero, del Complejo Hospitalario de Salamanca. Allí se encontraba Nora, con 19 meses de vida, luchando contra una neumonía agravada y una leucemia. Desde entonces, cada Navidad recibe fotos de los "muchos sobrinos" que le han ido saliendo por este camino de salvación. Con una sonrisa espléndida, en un pasillo entre quirófanos, agarra como quien abraza a un ser querido una de las máquinas ECMO con la que tantos kilómetros ha recorrido entre la tensión de quien lucha contra la muerte y la espezanza de recuperar la vida. El último, la pasada Nochevieja. A Galicia, del tirón, para atender a un bebé de tres meses. Un equipo de 13 profesionales entre pediatras intensivistas, cirujanos cardíacos, enfermeras perfusionistas y de emergencias, más los técnicos del SUMMA 112, se hicieron cerca de 1.200 kilómetros en 22 horas (tiempo que incluye la preparación del equipo, canulación del paciente y los desplazamientos) mientras el país se tomaba las 12 uvas. "Pesa muy poco y es muy fácilmente transportable. Lleva una bomba y un oxigenador que suple artificialmente las funciones de corazón y pulmones", explica Belda a 20minutos. Esta tecnología es el "último escalón" al que se recurre en situaciones clínicas muy infrecuentes, pero de extrema gravedad. Para usarla, se requiere una pequeña intervención quirúrgica para introducir unas cánulas en los grandes vasos sanguíneos —en el cuello o la pierna, según la edad de paciente— que recogen la sangre, la propulsan, oxigenan, y la devuelven a través de otra cánula que la distribuye, ya oxigenada y sin carbónico, por todo el cuerpo. Los criterios clave para recurrir a esta técnica son, en palabras de Belda, que el paciente "tenga una probabilidad de mortalidad muy alta" una vez el "tratamiento convencional esté optimizado". Los pacientes, a veces con solo horas de vida, presentan fracasos cardiopulmonares importantes provocados por ejemplo por infecciones, miocardías, malformaciones congénitas, un nuemotórax, asma grave o una reacción alérgica grave. Aunque es duro, a veces también deciden que no se trasladan. Belda recalca que "no a todos los pacientes les beneficia un ECMO" y que "por respeto" a un paciente y a una familia a la que no conviene darle falsas esperanzas, también se han descartado desplazamientos. "Es lo más difícil, pero creo que también es un aprendizaje muy importante", señala esta médico de "a pie de camilla" —tal y como se autodefine— que, no obstante, cuenta con orgullo que durante los primeros diez años "atendimos absolutamente todas las llamadas que entraron con un equipo voluntario". Eso supuso, entre otros sacrificios, perderse cumpleaños de su propia hija. De media, aproximadamente, se atiende a unos 10 pacientes al año en el Hospital 12 de Octubre, centro pionero en esta tecnología "puente" a la curación, y cerca de una veintena si se suman los traslados realizados por el Hospital Vall d’Hebron de Barcelona y el Hospital Regional de Málaga. Estos centros son los tres reconocidos el pasado mes de julio por el Ministerio de Sanidad como centros de referencia nacional (CSUR) para el transporte pediátrico en ECMO entre comunidades autónomas. Lo ideal, para Belda, es que haya "pocas personas haciendo muchos transportes", para adquirir mayor especialización. La pediatra, que celebra la reciente institucionalización de estos traslados tan delicados y que cuentan con la colaboración de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, defiende que el transporte en ECMO posibilita que esta tecnología "llegue a donde la necesita el paciente, que al final es una cuestión de justicia distributiva". Con todo, reconoce que el "equilibrio" entre la accesibilidad y la experiencia suficiente "no es fácil". —"¿Qué pasa si la máquina falla durante el traslado?" —"Ese es otro de los retos más importantes de esto. Hemos llegado a ir de Madrid a Galicia, canular y volver del tirón. En esas seis horas quieres que no pase nada. El paciente está muy grave y no siempre tienes estabilidad. Por eso también intentamos que esto se centralice, porque es muy importante que las personas que hagamos esto, que somos un trozo más de una red, tengamos experiencia. Intentamos siempre llevar al paciente con las menos cosas que necesita, pero sin que falte nada. Siempre hay un segundo set de circuito por si ocurre algo. Lo cierto es que si ocurre algo en tránsito, es difícil. El equipo hace lo que sea y donde sea. Como dato, no ha fallecido ningún paciente durante el transporte". Al llegar al hospital 'de recogida', la crítica situación del paciente obliga a equipos que muchas veces ni se conocen a trabajar de forma "muy coordinada". Todos forman una red de cuidados: "Los problemas que surgen son como de todos. Es una forma muy bonita de trabajar", cuenta Belda, al tiempo que relata lo mucho que ha aprendido durante estos años de "de acompañar a familias en momentos tremendamente duros. Entiendes que cada uno reacciona como puede. He aprendido de gente que me he quitado el sombrero. Creo que no hay ningún acto de amor que se le parezca a acompañar a un hijo en una situación grave o en un fallecimiento. La gente te dice '¿cómo va a ser un privilegio? ¡Es un horror! Porque es durísimo. Pero yo creo que es un privilegio, porque es una situación tremendamente trascendental que marca la vida de estas personas y la mía". Nora ganó una doble batalla Nora, la primera bebé atendida con ECMO por el pionero equipo de Belda tiene actualmente 14 años. Es una de las "muchas sobrinas" que tiene esta pediatra del Hospital 12 de Octubre. Acudió con neumonía a urgencias del Complejo Hospitalario de Salamanca y allí le diagnosticaron leucemia. No se podía empezar a combatir el cáncer con el virus campando a sus anchas por un cuerpo con las defensas por los suelos. El pediatra Gómez de Quero, conocedor de la técnica ECMO, llamó a su compañera en Madrid, la doctora Belda. Para la madre de Nora, Ana Ortiz, Belda es "una doble maravilla, como persona y como profesional". Ortiz, de 53 años y madre de otro niño de 19 años muy unido a su hermana pequeña, relata a 20minutos aquel dramático episodio. Con apenas 19 meses, su pequeña fue recogida en Salamanca y trasladada a Madrid, donde pasó 40 días conectada a una máquina ECMO. "Hubo algún problema, no es una técnica fácil, pero al final salió adelante y luego empezamos nuestra otra lucha, que era la leucemia". Una batalla que también ganó. Ana recuerda el desplazamiento, que ella y su marido realizaron en su propio coche destrás de la ambulancia —escoltada por la Guardia Civil—, como un viaje "feliz" tras unos días "horrorosos" en los que los médicos les habían dicho que "no había nada que hacer, que no había ninguna esperanza". Tras tres meses de lucha contra las complicaciones de la neumonía, de vuelta en Salamanca continuó su lucha durante tres años contra "una leucemia con un comienzo duro". Antes de enfermar, la pequeña hablaba y andaba, pero al salir de este proceso "perdió todo, porque estuvo como en coma, tuvo que recuperar el habla y a andar, pero los niños se recuperan muy rápido". Hoy en día, a punto de cumplir 15 años, "está perfecta" y es una adolescente "normalísima" con revisiones anuales que cursa con buenas notas 4o de la ESO y realiza baile urbano. Hasta "hace dos años", cada invierno venía sufrido complicaciones respiratorias pero que nunca han requerido ingreso. Su familia, cuentan, ha tomado "muchas precauciones" todos los inviernos.