Lucía y Ramón protagonizan una de las peores citas de la historia de 'First Dates'
2026-03-12 - 22:13
"Soy cristiana y conservadora desde que nací. Dios me ha dado el don de sanar gente, he hecho más de 5.000 curaciones, muchas de ellas avaladas por certificados médicos", afirmó Lucía en su presentación en First Dates. Carlos Sobera se interesó sobre el tema: "¿Cómo las haces?". La dater le explicó que "mis curaciones son a través de mi fe en Dios. Se me materializa Jesucristo". "Y no estoy loca ni me estoy echando un farol, se me presenta de carne y hueso y me dice: no me vayas a abandonar", reconoció muy seria la comensal. El presentador quiso saber cuánta gente había pasado por sus manos: "Muchísima, por ejemplo, la Duquesa de Alba. También fui chacha en la casa de Palomo Linares". En el amor, Lucía reconoció que le había ido "regulín. Mi hermana se casó con mi primer marido y luego, me quitó el segundo. Es que es más bonita que yo...". Su cita fue Ramón, un valenciano de 73 años: "He ido a colegios buenos, a los Dominicos, y tengo grandes amigos en la iglesia católica. Además, soy un fenómeno, un hombre con muchas tablas y sé cómo conquistar a las mujeres", afirmó el empresario jubilado, que ya había ido en una ocasión al programa, sin mucha suerte... "Lucía, eres una preciosidad, de corazón", le dijo a su pareja de la noche nada más conocerla. "No me gusta su aspecto y su persona", reconoció ella al verle. Ambos pasaron la mesa para cenar y conocerse un poco más para ver si coincidían en su opinión o si seguían opinando lo mismo el uno del otro, haciendo fracasar la cita. Lo primero que le dijo Ramón fue: "Son 20 euros cada uno: ¿Pagamos a escote? Que no estamos para festivales". Visiblemente sorprendida, Lucía le contestó: "Sin problema, pero le ha quedado muy feo". "Ha sido una falta de caballerosidad, de educación y de todo", aseguró la colombiana, que le contó que era profesora de Educación Especial y sanadora "desde hace 40 años". Él, por su parte, reconoció que "ella tiene unas creencias muy fijas en su mente y que no casan, para nada, con mi forma de pensar: No estoy de acuerdo en cómo la Iglesia se ha convertido en una franquicia". "No me gusta que critique la iglesia porque soy muy católica y muy cristiana. He tenido muchas misiones reales con el señor y muchas sanaciones como para que este personaje venga ahora a denigrar a la iglesia", afirmó la sanadora. Entonces, la cita comenzó a torcerse por completo cuando Ramón señaló: "Aunque no tengas hijos, tienes el don de la maternidad dentro de tus células". "Yo creo en Dios y nos ha hecho con dos ojos para mirar, con dos oídos para escuchar, con una nariz para respirar, con unos ojos para mirar...", señaló. "Y a vosotras con unos pechos para amamantar, un chocho para orinar, para hacer el amor y para tener hijos y, aunque estamos comiendo, un agujerito en la parte de atrás para despojar tus alimentos", añadió. Lucía comentó que "no es el momento ni el lugar para hablar de esas tonterías, porque parece que está en la escuela de Primaria", dejando clara su intención de irse. "Cada vez que le digo algo, sale con una chorrada gigantesca. Las barbaridades de las que está hablando...", le dijo la comensal a la camarera Lidia Santos, que se percató de la tensión que había en la mesa. A continuación, fue Sobera el que se acercó a la mesa para charlar con los comensales al ver cómo la velada estaba tomando un cariz muy diferente al que esperaban. "Está hablando en términos más soeces que hermosos. No estoy a gusto, no hay ninguna conexión de diálogo, con lo cual no vamos a llegar a ningún lado”, le explicó Lucía. Al escucharla, el conductor del programa de Mediaset le dijo: "Suspendemos la cena y nos vamos, no estamos aquí para sufrir". Ella la aceptó sin dudar: "Estoy un poco nerviosa porque me ha puesto así su falta de educación. No me gusta nada, absolutamente nada". Ambos se levantaron, cogieron sus abrigos y abandonaron antes de tiempo el restaurante de First Dates. Ella, con muchas ganas de salir del restaurante del amor y él, sin saber el motivo del fracaso de la velada: "¿En qué habré metido la pata que hasta incluso se haya podido ofender? No la he entendido".