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Lucy Upton, nutricionista, sobre los niños que comen mal: "La lógica de un adulto no va a funcionar con ellos"

2026-03-20 - 20:30

Lograr que un niño coma no es tan fácil como parece. Todos tenemos gustos diferentes en cuanto a la comida, y los niños no son la excepción. Aunque no hayan probado tantos alimentos como nosotros, existen texturas, olores y sabores que no les gustarán, así como otros que sí. Sin embargo, cuando se trata de niños muy pequeños, puede resultar difícil gestionar las comidas al intentar introducirles nuevos alimentos. Lucy Upton, dietista pediátrica británica, explica en declaraciones recogidas por el Mirror cómo solucionarlo. "El primer paso no es responder inmediatamente a tu pequeño con mucha lógica. Sé que quieres decirle 'Te gusta el pollo, lo comiste la semana pasada', o '¿Cómo sabes que no te gusta? No lo has probado'. Todas estas son respuestas muy lógicas, propias del cerebro adulto, ante el comportamiento aparentemente ilógico de tu hijo", dice Upton. "Esa lógica no va a funcionar con los niños pequeños. Cuando dicen, en el momento, que no les gusta el pollo, están en sintonía con su cuerpo. Normalmente, es su sistema nervioso el que se comunica. No significa necesariamente que no les guste, simplemente están usando su lenguaje para decir: 'No sé qué aspecto tiene hoy', 'Hoy no me apetece pollo', 'Tiene un aspecto diferente al habitual', 'No tengo ganas de comer', o un sinfín de cosas más", prosigue Upton. "Lo que vamos a hacer es seguir ofreciendo ese plato, pero con muy pocas expectativas", añade la nutricionista. "Si lo sirves en un plato, te recomiendo poner solo una pequeña cantidad. Mejor aún, coloca la comida en el centro de la mesa para que la vean, se familiaricen con ella, te vean comerla y, si se sienten preparados, puedan llevarla a su plato o explorarla", añade Upton. Por último, Lucy Upton insiste en que no hay que insistir en el tema a la hora de comer. No le preguntes constantemente a tu hijo si está seguro de que no quiere comer, y no le des demasiada importancia a la comida señalando a otros miembros de la familia que la están comiendo. Pero lo que sí puedes hacer es hacer afirmaciones generales sobre la comida que ayuden a calmar la curiosidad. "La razón por la que todo esto funciona es: 1) Les quitamos presión, 2) Les damos a los niños la oportunidad de familiarizarse con la comida, ver a otros disfrutarla y, finalmente, buscamos su curiosidad. Buscamos la motivación que los lleva a probar esa comida, no la que intentamos imponerles", concluye.

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