Lugares donde disfrutar la tradición con calma
2026-03-12 - 06:43
Entre olivos y hojas de palma, el Domingo de Ramos abrirá paso a la Semana Santa el próximo 29 de marzo, un periodo en el que el aroma a incienso de las iglesias se funde con el de los obradores en los que se elaboran dulces tradicionales. Las saetas rompen el silencio de las procesiones, mientras las familias se reúnen para compartir la tradición y, en muchos casos, aprovechar también para viajar. Durante la Semana Santa los desplazamientos dentro del país se incrementan de forma notable. En el segundo trimestre de 2025 —coincidiendo con esta festividad— se realizaron 46,6 millones de viajes, un 2,9% más que en el año anterior, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Estas cifras se suelen traducir en ciudades abarrotadas, con hoteles y restaurantes completos. En este contexto, planificar con antelación y optar por destinos menos masificados se convierte en una decisión clave para disfrutar de las festividades. Vivir la emoción Uno de los destinos imprescindibles es Albacete. Allí la Semana Santa está declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional. Sin embargo, para evitar aglomeraciones es mejor visitar pueblos como Hellín, donde también se vive intensamente. Colinda con la Región de Murcia y cuenta con uno de los conjuntos de arte rupestre de España entorno al Yacimiento del Tolmo de Minateda. Además, alberga templos como el de Nuestra Señora del Rosario que se llenan de vida durante este periodo vacacional. En Castilla-La Mancha se ubica también Quintanar (Toledo), un pueblo donde conviven la innovación y la tradición entre arte urbano y edificios góticos como la Iglesia de Santiago Apóstol. Su Semana Santa es monumental: veinte pasos, catorce cofradías y 3.500 nazarenos llenan las calles de tradición. Aunque para los amantes del dulce la favorita es la procesión del encuentro, pues se reparten churros con chocolate al terminar. En 2025 se realizaron 46,6 millones de viajes en España durante el segundo trimestre del año, coincidiendo con la Semana Santa Otro plan ideal para Semana Santa es la Ruta de la Pasión de Calatrava (Ciudad Real), un recorrido por municipios como Aldea del Rey, Almagro o Calzada de Calatrava. Muy características son sus escenificaciones históricas de la Pasión de Cristo, acompañadas de antiguos romances y músicas propias de cada localidad. En cuanto a la gastronomía, destaca la flor de Calatrava, un dulce recubierto de azúcar y miel con forma de cruz que representa el símbolo de la comarca. Costumbres únicas Castilla y León también guarda rincones ideales para visitar en Semana Santa. Uno de esos lugares es Covarrubias, un pueblo situado en el corazón de Burgos que te permite viajar en el tiempo con tan solo pasear por sus calles, gracias a sus adoquines y monumentos. Se recomienda visitarlo durante el Viernes Santo, pues la localidad se viste de gala para celebrar la Pasión Viviente y, al caer la noche, casi un centenar de actores escenifican el Vía Crucis de Cristo por los rincones más bellos. En la provincia de Valladolid se sitúa Medina de Rioseco, una localidad que lleva más de 500 años celebrando la Semana Santa con devoción. Tanto es así que la festividad está declarada de Interés Turístico Internacional. Numerosas procesiones y desfiles pasan por sus calles empedradas en las que se muestran increíbles esculturas religiosas, talladas por maestros de la escultura castellana. Sin embargo, una de las experiencias más emocionantes es la procesión del Santo Encuentro que se celebra el Domingo de Resurreción y donde se recrea el encuentro de Cristo Resucitado con la Virgen María. Otro de los imperdibles de la Semana Santa en Castilla y León es Navaluega (Ávila). Este pueblo destaca por su entorno natural. Es el lugar perfecto para desconectar haciendo una ruta por la Sierra de Gredos o visitando la Reserva Natural Valle de Iruelas. Aquí la Semana Santa cuenta con una curiosa tradición: cada Jueves Santo realizan la Procesión de los Romances en la que se retan cantando romances escritos por Lope de Vega. Tambores y gastronomía Si hay un lugar donde la Semana Santa se vive con intensidad es Andalucía, y no solo en grandes ciudades como Sevilla. En Priego de Córdoba, cuna del barroco andaluz, destaca su tradición de escultores y tallistas, responsables de joyas como la capilla del Sagrario de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción y numerosas imágenes procesionales. En Jaén, Baena destaca por su acceso por el ramal de la Vía del Aceite. Hoy, sus antiguas estaciones albergan museos y restaurantes. Visitar alguna almazara es imprescindible en esta localidad con denominación de origen propia. También lo es su singular Semana Santa, marcada por el sonido de los tambores artesanales y las tradicionales turbas de judíos coliblancos y colinegros. Desconexión en la naturaleza Para vivir una Semana Santa con identidad propia es indispensable visitar Trujillo (Cáceres). Allí son muy características las tallas religiosas en las que los cofrades religiosos pasean por el casco histórico, todo un espectáculo que la ha llevado a ser declarada Fiesta de Interés Turístico de Extremadura. El bello entorno en el que se desarrollan las procesiones las llenan de magia, como por ejemplo la procesión del silencio que se celebra en la Plaza mayor de Trujillo, una de las más bellas de España. Extremadura también esconde rincones para quienes quieren escapar del trasiego de las procesiones. El pantano de Cijara, en la comarca de La Siberia, es un destino casi 'remoto' donde pasar las horas haciendo rutas tanto a pie como en bicicleta. Por su parte Alange (Badajoz) cuenta con un complejo termal para unas jornadas de descanso y una gran oferta vinícola y gastronómica para que degustes de los platos más típicos o los vinos procedentes de la comarca ‘Tierra de Barros’.