Médicos sobre el caso de Noelia: «Es un fracaso de la sociedad y de la medicina. Debemos paliar su dolor pero no acercarla a la muerte»
2026-03-27 - 03:40
«Me quedan cuatro días porque el 26 me hacen la eutanasia. Lo he conseguido y a ver si por fin puedo descansar, no puedo más. Quiero irme ya en paz y dejar de sufrir y punto». Con estas palabras celebraba la resolución de su caso Noelia Castillo Ramos , la joven parapléjica de Barcelona de 25 años que ayer obtuvo una muerte asistida tras dos años buscándola. Su caso ha sido expuesto públicamente y también los motivos -asegura que vivió una infancia traumática e incluso, una agresión sexual múltiple- que la llevaron en octubre de 2021 a atentar contra su vida lanzándose al vacío de un quinto piso lo que le causó las lesiones irreversibles que padece. A raíz del intento autolítico le reconocieron un 67% de discapacidad tras ser diagnosticada de un trastorno límite de la personalidad . Su caso ha suscitado opiniones contrapuestas entre médicos y expertos en bioética. Algunos especialistas consultados por ABC coinciden en que el caso de Noelia cumplía con los principales supuestos que exige la Ley Orgánica de Regulación de la Eutanasia (LORE) para aplicarle una muerte programada: ser mayor de edad, tener nacionalidad española o residencia legal/empadronamiento superior a 12 meses, y padecer una enfermedad grave e incurable o un padecimiento crónico e imposibilitante que genere un sufrimiento intolerable, certificado por un médico. Otros especialistas, por contra, consideran que su muerte es un error que «demuestra el fracaso de la sociedad y de la medicina». Un punto de fisura es, para algunos de los especialistas consultados, si realmente Noelia estaba plenamente capacitada desde el punto de vista de salud mental para tomar una decisión irreversible y si había «alternativas terapéuticas que podrían mejorar su situación y, quizás, hacerle replantear su decisión». El médico Josep María Simón , presidente honorífico de la Asociación Internacional de Médicos Católicos (Fiamc), considera que la eutanasia de la joven barcelonesa es «un fracaso de la sociedad y de la medicina». «Si realmente siente dolor, y no lo dudo y es algo terrible, la medicina tiene actualmente los instrumentos y medios necesarios para calmar su dolor. Se la debía ayudar a vivir sin sufrimiento pero en ningún caso acercarla o facilitarle el camino hacia la muerte», señala el facultativo en declaraciones a ABC. Simón considera, además, que el caso de Noelia «ejemplifica por qué la eutanasia es un peligro para todos». El facultativo expresa, asimismo, sus dudas respecto a si la joven de 25 años estaba plenamente capacitada para tomar una decisión tan importante. «Hay varios informes sobre su estado de salud mental pero me generan dudas», apunta el médico. Para el doctor Adalbert Marqués , presidente de Médicos Cristianos de Cataluña, «la muerte de Noelia, al igual que las tragedias de Adamuz o Rodalies, evidencia un fracaso que interpela tanto a la sociedad como a las instituciones públicas responsables». A su juicio, «en este caso, el sistema sanitario y social ha mostrado su incapacidad para ofrecer soluciones dignas a un colectivo de extrema vulnerabilidad». «La carencia de profesionales sanitarios acaba conduciendo, a quienes sufren estos trastornos, hacia un nihilismo terminal, revelando una cruda realidad: en nuestra pretendida 'sociedad del bienestar', parece que no todos tienen cabida. Unos merecen ser rescatados y otros descartados...», asegura Marqués en declaraciones a ABC. Rosa Burgos , presidenta del Comité de Ética Asistencial del Hospital Vall d'Hebron de Barcelona, confía, sin embargo, en los informes realizados por los médicos que han evaluado su caso. «Hay informes de su médico, del médico consultor y también del facultativo del ámbito judicial, que avalan que estaba capacitada mentalmente para tomar una decisión de este tipo. Si la joven tuvo algún trastorno mental lo han tratado y ahora no enturbia su decisión», asegura la experta. Señala que solo trastornos que llevan asociados delirios o ideas suicidas son los que pueden frenar una eutanasia desde el punto de vista psiquiátrico. «Lo que chirría es la edad, pero hay varias revisiones que avalan su capacitación para decidir», apunta Burgos. Recuerda que Noelia no es la persona más joven que lo ha solicitado. «El caso de solicitante más joven tenía 18 años y se llevó desde el equipo de paliativos pediátricos del Hospital Vall d'Hebron», apunta la especialista sobre una petición que no se ha materializado. Por su parte, Narcís Cardoner , director del Servicio de Psiquiatría del Hospital de Sant Pau de Barcelona y profesor de Psiquiatría de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), sustenta, como Burgos, que el caso de Noelia se ajusta a los supuestos que exige la ley. Admite, sin embargo, que evaluar el nivel de salud mental de la joven con sus antecedentes «es complicado». «Hay varios expertos que han descartado que su decisión esté modulada por un trastorno mental, aunque reconozco que los diagnósticos en salud mental son complicados», señala Cardoner. «Los especialistas siempre pensamos, y más en casos como este de una persona tan joven, que hay alternativas terapéuticas que pueden ayudarla y mejorar su estado, y seguramente las hay; lo que ocurre es que mejorando su equilibrio mental igual no resolvemos su dolor y sigue pensando que la muerte es su única alternativa», aclara el especialista del Hospital de Sant Pau. Desde la Facultad de Filosofía de la Universidad de Barcelona (UB) la profesora de Bioética y Ética, Begoña Román , coincide con Burgos y Cardoner al apuntar que los informes médicos sobre la salud mental de Noelia que avalan la eutanasia son «incuestionables». «Se cumplen los supuestos que justifican la eutanasia. Debemos respetar su decisión», señala la experta en Bioética. Respecto a la posibilidad que haya alguna terapia nueva que hubiera podido mejorar la situación de la joven, Román, asegura que «ninguna de las dos leyes, ni la autonómica ni la estatal, obligan a agotar tratamientos. Ella estaba en su derecho de no probar nada más». La profesora de la UB entiende que desde algunos sectores de la sociedad se cuestione el proceso. «Las sociedades son moralmente plurales y caben todo tipo de opiniones pero debe prevalecer su opinión porque se trata de su vida», apunta Román. Desde la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (Secpal) prefieren no posicionarse sobre el caso de Noelia. «No podemos pronunciarnos sobre este caso en concreto, ya que se trata de una situación especialmente sensible y específica sobre la que no conocemos los detalles con exactitud, más allá de la información publicada en los medios de comunicación. Como sociedad científica, entendemos que no debemos entrar en un debate social y mediático que excede el ámbito estrictamente asistencial y clínico», apunta en un comunicado. En el comunicado, la entidad subraya la «importancia de comprender y respetar la complejidad del sufrimiento humano. En este sentido, creemos necesario aclarar que el concepto de muerte digna no debe asociarse únicamente a la eutanasia, ya que el derecho a morir con dignidad implica un abordaje integral de la persona en el final de la vida, atendiendo a todas sus dimensiones: física, psicológica, espiritual y social». Añaden que «es importante recordar que cada paciente tiene su propia noción de dignidad al final de la vida y que se trata de un concepto profundamente personal y variable».