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Más allá de los chicos Bridgerton: la verdadera protagonista de la serie de Netflix es la generación de Lady Bridgerton

2026-02-07 - 07:35

Tres veces ha buscado la reina Carlota (Golda Rosheuvel) al diamante de la temporada para acabar innovando con un caballero en la cuarta. Uno muy bien escogido y que no ha necesitado de ningún glow-up, pues estábamos ya todas enamoradas de él desde que los primeros Bridgerton se hicieron ojitos. Tenía la historia de cuento de princesa (literalmente) y las ganas de aquellos fans que llevaban años esperando verle de protagonista; ha sido todo lo que esperábamos que fuera y, a pesar de ello, no hemos podido evitar enamorarnos de otras personas. Benedict (Luke Thompson) ha sido perfecto y el inicio de la cuarta temporada de Los Bridgerton (estrenada en Netflix el 29 de enero) todo lo que habíamos deseado. Pero hay cosas que no se desean, no porque no se quieran, sino porque no se sabe que se necesitan. Ya nos lo demostró La reina Carlota con la dolorosa y maravillosa historia de Su Majestad y el amor de su vida: una temporada aparte que se coló por en medio cuando todos esperábamos ver a Penélope (Nicola Coughlan) ser correspondida, pero que acabó convirtiéndose en una de las mejores de este universo ficticio de la Regencia. Esta vez, han sido las mujeres, protagonistas absolutas de esta nueva temporada, las que se han hecho con nuestros corazones. Lo ha hecho Sophie (Yerin Ha), criada que al fin nos muestra el lado no tan bonito de estas historias, ese que se dedica a limpiar tras los momentos de risa de los señores de la casa, y lo han hecho, sobre todo, las más veteranas de esa estricta sociedad que no solo no enseña a sus debutantes qué pasará en la cama cuando acaben desposadas, sino que no permite que aquellas con experiencia cumplan con su propia voluntad. Centradas pues como estábamos en las historias de las jóvenes de aquella época, dejamos en segundo plano las grandes historias de sus mayores que, silenciosamente pero igual de apasionadamente, fueron desarrollándose paralelamente. Sin ellas, ninguna historia de amor habría sido posible y, con ellas, hemos vivido los mejores momentos (hasta el estreno de la segunda parte el 26 de febrero) de esta cuarta temporada. La vida está para ser vivida Si algo empezó a discernirse en la anterior temporada y se ha establecido en esta nueva, es que las mujeres siguen siendo chicas intentando (sobre)vivir. Una madre no deja de ser mujer por se madre, igual que una debutante no deja de serlo por desposarse. Ni la reina es solo reina, ni Lady Bridgerton (Ruth Gemmell) es solo madre. Y por supuesto que es una buena madre, pues no todas, por no decir ninguna, empujarían a sus hijos a casarse por amor en una sociedad en la que contraer matrimonnio es casi una obligación social. Pero el rol de madre no es el único que se tiene en la vida y no por haber criado a ocho hijos se deja de tener sentimientos y necesidades propias, una idea que empezó a florecer en la temporada pasada cuando el hermano de lady Agatha, lord Marcus Anderson (Daniel Francis), apareció en pantalla. Aquello nos dio una divertida trama secundaria de metáforas infinitas sobre un jardín que empezaba a germinar, pero que no ha acabado de florecer hasta esta cuarta entrega en la que Violet Bridgerton ha decidido organizar una quedada un poco diferente para tomar el té. Un momento que se ha convertido, sin duda, en uno de los más comentados y celebrados de la temporada, pues habría sido el de Benedict si este no hubiese decidido estropearlo con ese "sé mi amante". Y decimos celebrado, porque no siempre se escuchan frases como "yo soy ese té que te vas a tomar" dichas en lencería azul celeste y de la boca de mujeres de la edad de Lady Bridgerton, a las que se las suele encasillar en roles de madre y poco más (o, al menos, así era hasta que empezamos a hartarnos de ello). Que Lady Bridgerton tome las riendas de su vida y su sexualidad de nuevo no solo ha sido una divertida y grata sorpresa, sino que ha demostrado, por el revuelo que ello ha causado en redes, que el público está deseoso de ver historias de amor como la suya, de esas que tratan sobre mujeres experimentadas que vuelven a enamorarse, a ponerse nerviosas por ver a su pretendiente, a tener encuentros en secreto, a sentirse sexys y a lanzarse sin remordimientos. Una amistad de toda la vida Sin embargo, aunque el sexo sea gran parte y atractivo de la serie, también lo es el amor, y no solo el puramente romántico. Esta nueva temporada nos ha partido un poco el corazón, y no lo ha hecho con la historia de amor principal, sino con la de dos amigas que, tras una vida juntas de altibajos, deben aceptar que cada una tiene sus propios deseos y necesidades y dejarse marchar. La generación de Lady Bridgerton también tuvo su juventud, algo que La reina Carlota ya nos demostró cuando nos presentó a unos jóvenes destinados a ser reyes y a tener un trágico amor, así como también a aquella dama de compañía inseparable de la futura reina, lady Agatha (interpretada de mayor por Adjoa Andoh), quien se convertiría en esa imponente señora a la que admiramos desde la primera temporada por su porte, osadía y saber estar. Su relación de amistad no solo fue una bonita anécdota desde que aquel spin-off vio la luz, sino que, poco a poco, ha conseguido hacerse un hueco en la trama, convirtiendo a sus protagonistas en mucho más que simples peones en la historia de Benedict y Sophie. Estamos hablando de una reina, al fin y al cabo, y de una muy testaruda, pero también tremendamente triste y torturada por un amor que sigue latente, pero que hace ya tiempo que desapareció. El miedo a sentirse sola por la falta de una amiga es mucho más antiguo que el miedo a ser abandonada románticamente, pues las amistad, como suele decirse, está desde y para siempre, y no hay nada más egoísta pero a la vez más humano que no querer dejar ir a alguien por miedo a enfrentarse a los propios miedos. Ese "qué pasará cuando él muera" nos habla de una amistad tan antigua como real, y ese tener que separarse vuelve a mostrarnos a mujeres que son mucho más que solo reinas y damas de compañía. Los Bridgerton seguirían haciéndonos suspirar sin sus vivencias (que nadie se piense que le quitamos mérito a los chicos Bridgerton y sus declaraciones de amor), pero no serían lo mismo sin las mujeres de una generación mayor. Tanto buscar al diamante de la temporada entre las debutantes del baile, hemos acabado encontrando no uno, sino varios, en aquellas que estuvieron ahí todo este tiempo, orquestrando el enamoramiento de otros e ignorando sus propios deseos.

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