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'Más que rivales' ('Heated Rivalry'): este es el mejor episodio del fenómeno de Movistar Plus +

2026-02-09 - 19:15

[Este artículo contiene SPOILERS de MÁS QUE RIVALES] Pocas son las veces en las que se tiene la ocasión de escribir un titular como este pero, a pesar de estar solamente en el segundo mes del año, estamos bastante seguros de lo que decimos: Más que rivales (Heated Rivalry en inglés) no solo es la serie del momento, sino que además contiene uno de los episodios más bonitos e intensos que hayamos tenido la oportunidad y el gusto de ver. Adaptación de la novela homónima de Rachel Reid y segunda parte de una saga de seis libros, se estrenó en Canadá el 28 de noviembre de 2025, pero tal fue la desesperación de los fans literarios internacionales por poder ver a sus jugadores de hockey favoritos en la pequeña pantalla, que la producción tuvo que darse prisa y programar su estreno a nivel mundial (siendo este en España el pasado 5 de febrero en Movistar Plus). Dividida en seis episodios, la historia gira entorno a dos jugadores de hockey sobre hielo, el ruso Ilya Rozanov (Connor Storrie) y el canadiense Shane Hollander (Hudson Williams), quienes se conocen al enfrentarse en el campo de juego y que, a escondidas de todos, sin esperar nada y durante nueve años, desarrollan una relación que evoluciona de lo puramente sexual al enamoramiento absoluto. Alabada por su fidelidad al libro y por poner sobre la mesa el tabú todavía existente de la homosexualidad en el deporte, Más que rivales ha sido publicitada como sexo, sexo y más sexo y, aunque este no escasee lo más mínimo y sea parte de su encanto, la serie merece más reconocimiento que el de ser recordada únicamente por eso. El episodio al que nos referimos en el titular, el quinto y penúltimo de esta primera temporada, es solo la muestra definitiva de ello. Un "te quiero" en idioma natal Para cuando llegamos al episodio 5, la historia de amor entre Ilya y Shane se ha estancado irremediablemente: tras ocho años de encuentros sexuales a escondidas y sentimientos no confesados, la homofobia todavía existente en el ámbito deportivo y el miedo a romper el tabú condena a los jugadores a vivir permanentemente en la sombra y sin oportunidad de avanzar como pareja, lo que provoca que crezca la distancia entre ellos. Una situación por la que ya vimos pasar en el episodio 3 a otro jugador, Scott (François Arnaud), quien se veía obligado a dejar su relación con Kip (Robbie Graham-Kuntz) por miedo a la exposición y a lo que esta podría suponer para su carrera. Una situación, además, que en su caso se ve agravada por las condiciones personales de Rozanov, quien lidia con una nacionalidad que implica la imposibilidad de hacer pública su orientación sexual. Incapaces de mantenerse separados pero seguros de que no existe salida alguna para su tesitura, Rozanov y Hollander deciden mantener su fachada de enemigos, incluso cuando Shane acepta su homosexualidad y le confiesa a Ilya sus sentimientos, e incluso cuando, tras la muerte del padre de Rozanov, este es incapaz de utilizar el inglés y explota en una llamada de teléfono en ruso en el que la primera confesión de amor no es entendida por su interlocutor. Después llega el accidente en el campo de juego en el que Shane es herido y llevado al hospital, en el que Hollander pide que le digan "a alguien" que todo está bien, y en el que la preocupación de Ilya es confundida por los comentaristas por el respeto hacia un rival. Y la sedación saca a relucir los verdaderos deseos, y Shane pronuncia la pregunta a la que sabe que Ilya no podrá contestar como querría: "¿Quieres venirte a mi casa de campo este verano?". Tras la negativa de Rozanov a pasar las vacaciones a solas con Shane por miedo a ser descubiertos, la relación entre el ruso y el canadiense da un vuelco durante el último partido de la temporada cuando, tras ganar, Scott se ve solo en la victoria, sin familiares o pareja para celebrarlo con él. Un vistazo a la grada, un "sí, tú, baja aquí" a Kip, un momento a solas en el campo y un beso en público empujan a Ilya a hacer una última llamada: "Me vengo a la casa de campo". Algo más que una invitación Hubo quien se enamoró de Scott y Kip cuando la serie dedicó un episodio entero a los protagonistas del primer libro de la saga de Reid y hubo quien no entendió aquel paréntesis en la trama. Pero el director Jacob Tierney sabía lo que hacía y, si bien el final del episodio 5 habría funcionado sin conocer su historia, si lo hace y lo hace tan bien es por lo emocionalmente potente que lo vuelve el haber conocido a los verdaderos Game Changers (título en inglés del primer libro). Y aunque "emocionante" sería la palabra adecuada para adjetivar este penúltimo episodio, esta no le haría justicia a su mensaje, ese que nos habla del miedo a ver tu carrera destrozada por tu sexualidad, de la frustración de no poder expresarte como podrías en tu idioma natal, de la tristeza de no poder preocuparte por aquellos a los que amas en público y de lo difícil que es (y no debería), simplemente, ser feliz con quien te dé la gana. Una muestra indudable e impecable de que, por mucho que se haya vendido así, la serie del momento no trata solamente de encuentros sexuales entre dos hombres que tienen que actuar como enemigos acérrimos y, sobre todo, heteros, sino de cómo la aceptación a una invitación esconde años de dudas y miedos que desaparecen gracias a un pequeño gran empujón. Pero como el sexo es también parte fundamental de esta historia y del atractivo de la serie, un último apunte debe hacerse al respecto: pocas series son capaces de ser explícitas y, al mismo tiempo, conseguir (si es que se dignan a intentarlo) hacer avanzar la trama con silencios y miradas. Pero Más que rivales lo hace, y lo hace profundizando, también y sobre todo, en los sentimientos que se despiertan durante la intimidad del acto sexual. Es precisamente por ese cuidado en no caer en el fetichismo y en la sexualidad como único incentivo para su visualización que la historia de Ilya y Shane ha logrado que el único episodio no explícito de la serie (junto con ese magnífico desenlace final del capítulo 6) sea el más querido y alabado de la producción.

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