Mañueco, el 'hombre tranquilo' del PP que aprendió la política desde la cuna y ha hecho del pacto una necesidad vital
2026-03-13 - 04:53
Más de cuatro décadas lleva Alfonso Fernández Mañueco (Salamanca, 1965) dedicando su vida a la política, pasión que empezó a conocer en su infancia como hijo de un destacado político de la época preconstitucional y que no tardó en ejercer en su juventud. Con solo 18 años se afilió a Nuevas Generaciones, la recién creada organización juvenil de Alianza Popular, embrión de PP en el que ha militado a lo largo de toda su carrera y el partido que le ha permitido escalar desde la base hasta los órganos de dirección. Su padre, el magistrado Marcelo Fernández Nieto, fue alcalde de Salamanca, procurador en las Cortes y gobernador civil de Zamora, una distinguida figura paterna que, sin duda, guio sus primeros pasos hacia la función pública. Su madre, Pilar Mañueco, se dedicó principalmente al cuidado de sus ocho hijos, siendo Alfonso el menor de todos ellos. La muerte de sus dos padres y de tres de sus hermanos ha dejado, como no podía ser de otra forma, una dolorosa huella en su carácter sobrio y reservado. En la Universidad de Salamanca estudió derecho, como su progenitor, aunque apenas llegó a ejercer la profesión porque pronto empezó su militancia. Ya en la facultad participó activamente en la política universitaria desde la Asociación de Estudiantes Independientes (AEUS) y, tras afiliarse a la organización juvenil de Alianza Popular, no tardó en asumir puestos de responsabilidad en el partido. Empezó como joven concejal del Ayuntamiento de Salamanca, a los 26 años, y desde el consistorio de su ciudad natal impulsó una meteórica carrera, que le ha llevado hasta alcanzar la presidencia de Castilla y León, cargo que intentará reeditar en las elecciones autonómicas de este domingo. Por el camino, Mañueco ha sido presidente de la Diputación de Salamanca, procurador en las Cortes de Castilla y León, consejero autonómico al frente de las carteras de Presidencia, Justicia e Interior bajo los gobiernos de Juan Vicente Herrera; y alcalde de Salamanca (2011-2018), igual que lo fue su padre, entre otros cargos. Dentro del partido también ha ido escalando a nivel orgánico desde abajo, primero como secretario provincial de Salamanca y posteriormente como secretario general autonómico. En 2017, cuando ya era una de las caras más reconocidas de los populares, ganó con holgura un proceso de primarias para ascender el último peldaño y ser proclamado presidente del PP de Castilla y León. "Menos ruido y más nueces" Al frente del partido y como candidato a presidir la Junta, Mañueco empezó perdiendo en 2019 sus primeras elecciones frente al socialista Luis Tudanca, pero un acuerdo con Ciudadanos le permitió ser investido presidente. Desde entonces, los pactos postelectorales han sido una necesidad vital para mantenerse en la presidencia, aunque sus socios le han provocado no pocos quebraderos de cabeza. Rompió con Ciudadanos por un amago de moción de censura y, tras ganar las elecciones de 2022, formó el primer gobierno de coalición con Vox, un experimento que tampoco terminó bien. Pero aunque sea a disgusto, el aspirante del PP es consciente de que muy probablemente volverá a depender de los de Santiago Abascal a partir del domingo. Uno de sus lemas de campaña ha sido "menos ruido y más nueces", eslogan que refleja con bastante precisión la pragmática forma de gestionar del candidato popular. Su talante tranquilo y moderado, poco amigo de las polémicas y las palabras altisonantes, es sin duda un valor en alza en la actual política de la polarización y el insulto fácil. Detrás del foco mediático, Mañueco es un hombre familiar al que le gusta proteger su entorno más personal. Conoció a su mujer, Fina, durante su etapa en la universidad y lleva 30 años casado con ella, con quien ha tenido dos hijas. Prudente y metódico en público, pero a la vez cordial y cercano en círculos privados, el candidato del PP a la reelección es aficionado a la historia y disfruta de las tradiciones castellanoleonesas. También es amante del deporte, seguidor del Real Madrid y, por supuesto, de los equipos de fútbol salmantinos, como la desaparecida UD Salamanca, de la que uno de sus hermanos, José María, llegó a ser presidente.