Madrid-Las Vegas
2026-01-27 - 16:20
Tradicionalmente, los gobernantes ejercían una suerte de `disciplina moral ́ sobre sus gobernados, a imagen de la que los padres ejercen sobre los hijos. Ejercer tal disciplina moral no era una labor exenta de peligros, pues la tentación totalitaria podía convertir al gobernante en una suerte de `confiscador de almas ́ que se inmiscuye en la conducta privada de sus gobernados; pero renunciar a ejercerla puede favorecer malformaciones sociales todavía más peligrosas. Al gobernante no le corresponde moldear la conciencia moral de sus gobernados; pero sí, desde luego, fundar la convivencia sobre juicios morales objetivos. Pongamos que a un señor de tendencias vandálicas le gusta destrozar cuanto pilla a su paso. el gobernante no podrá imponerle que se líe a patadas con... Ver Más