Madrid ya tiene un nuevo Bien de Interés Cultural: una icónica fábrica neomudéjarde cerveza
2026-03-17 - 14:50
En toda la comunidad de Madrid hay unos 4.000 lugares que cuentan con la condecoración de Bien de Interés Cultural (BIC) o Patrimonial (BIP), lo que les confiere un valor histórico de suma importancia dentro de la capital de España. Uno de los últimos en sumarse a la lista ha sido uno de los puntos más emblemáticos del distrito de Arganzuela, y no es otro que la preciosa fábrica de cerveza 'El Águila'. Este histórico enclave madrileño tiene más de un siglo de historia, y su asombrosa arquitectura industrial le ha convertido en uno de los grandes símbolos de la ciudad. Ahora, ya goza de la máxima protección que pueden obtener los bienes patrimoniales gracias a la decisión tomada por el Consejo de Gobierno, por lo que este referente cultural ha pasado a formar parte de un prestigioso listado que lo equipara con otros tantos sitios de una belleza extraordinaria. La fábrica de cerveza 'El Águila': un referente cultural La fábrica de cerveza 'El Águila' fue construida en el año 1912 por el arquitecto Eugenio Jiménez Correa usando el ladrillo típico en los edificios industriales y siguiendo los cánones del estilo neomúdejar, el cual aún se puede notar gracias a su excelso estado de conservación. Al ser declarado BIC, en la categoría de Sitio Industiral, los siete pabellones que conforman el complejo están completamente protegidos. Elementos como los muros o las cubiertas de madera seguirán formando parte de este icónico lugar de Arganzuela, en cuyo centro se erige el pabellón más grande, que hoy se ha reconvertido en la sede del Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, mientras que en la parte más occidental, que hace décadas estaba destinada a la maltería, ahora alberga la Biblioteca Regional Leguina. Esta impresionante fábrica estuvo a pleno rendimiento durante casi tres cuartos de siglo, hasta el año 1985, cuando cerró sus puertas. Tras casi una década cerrada, las autoridades madrileñas rehabilitaron el complejo, que desde hace 30 años se ha convertido en uno de los centros culturales más icónicos tanto del distrito de Arganzuela como de toda la ciudad de Madrid, tanto por su increíble diseño arquitectónico como por la fascinante historia que lo acompaña. Por ello, el que haya sido declarado BIC es una magnífica noticia para la preservación del patrimonio madrileño, y una prueba más de que la capital de España está repleta de lugares asombrosos que deben ser conservados tanto por su importancia estética como por el hecho de ser testigos de la propia historia de la ciudad.