Mahatma Gandhi sobre cómo alcanzar la felicidad: "Cuando lo que piensas, lo que dices y lo que haces están en armonía"
2026-01-30 - 15:55
Hace 78 años, un 30 de enero de 1948, Mahatma Gandhi fallecía tras un brutal asesinato. Este fue el final del pacifista y líder espiritual que cambió la India y que se convirtió en el "padre de la nación", tras encontrar la revolución en la paz y no en la violencia. Aquello que movía a Gandhi también tenía mucho que ver con la felicidad, un sentimiento que puso en el centro reduciéndola a la sencillez, y alejándose así de preceptos que relacionan ser feliz con el alcance de una meta. No obstante, la idea de felicidad de Gandhi, por muy simple que intentara que fuera, tenía detrás la exigencia de no vivir en las contradicciones internas y servir a los demás. La reflexión del pacifista sobre la felicidad es extensa, pero dejó su filosofía marcada en una frase concreta, directa y su mayor definición sobre la felicidad: "La felicidad es cuando lo que piensas, lo que dices y lo que haces están en armonía". La felicidad como armonía y no como riqueza material Según Gandhi la felicidad, por tanto, aparece cuando tu pensamiento, tu voz y tus actos coexisten, lo que para él era vivir en paz, algo que debía ser cotidiano. Y, es que, Gandhi tenía claro que su vida era el mensaje y que no tenía sentido pensar una cosa y actuar basándose en otra. "Creer en algo y no vivir para ello es deshonesto", es una de sus citas conocidas. Pero además, Gandhi quiso alejar el concepto de felicidad de la riqueza material o el poder que podría albergar. Gandhi no entendía, entonces, la felicidad ligada a los bienes materiales, que venían para corromper, sentir insatisfacción y apego. Dictaminó así que la felicidad era precisamente renunciar a ello. Pero esa renuncia, implicaba también buscar la felicidad en el bienestar de todos, en lo que das y recibes: "Vive más sencillamente para que otros puedan sencillamente vivir". Para el pacifista, las personas tenían que ser el cambio que querían ver en el mundo. Si todas las personas encontraban la armonía, el mundo encontraría la verdadera felicidad. En este sentido se pronunció de forma que estaba convencido de que "la naturaleza humana es más o menos la misma", así pues, "cualquiera que sean los climas en donde florezca, y si te diriges a las gentes con afecto y confianza, se te devolverá ese afecto y esa confianza multiplicados por mil", aseguró.