Mahsa Alert: así es el mapa creado por voluntarios que avisa de los ataques en Irán ante la falta de alertas oficiales y cortes de Internet
2026-03-26 - 05:30
En muchos países, cuando existe riesgo para la población, las autoridades cuentan con sistemas de alerta temprana que permiten enviar avisos directamente al móvil. En España, por ejemplo, el sistema ES-Alert permite a Protección Civil lanzar mensajes masivos a todos los teléfonos de una zona concreta en caso de emergencia. Su uso habitual se centra en fenómenos meteorológicos o riesgos graves, pero está diseñado para alertar a la población ante cualquier amenaza. En Irán, sin embargo, ese mecanismo no existe. Desde que comenzó la ofensiva de Estados Unidos contra el país hace más de tres semanas, las fuerzas militares estadounidenses han atacado presuntamente miles de objetivos, en una escalada que ha generado un clima de miedo e incertidumbre constante para la población civil, tanto en Teherán como en otras ciudades. A esa falta de información se suma otro problema: el acceso a internet no es estable. Los cortes de red son frecuentes en momentos de crisis, lo que dificulta todavía más seguir lo que sucede en tiempo real o contrastar datos. Incluso ante de la última oleada de ataques, las restricciones digitales impuestas por el Estado ya condicionaban el acceso a la información de millones de personas. En ese vacío —sin alertas oficiales y con una red inestable— surge Mahsa Alert, una plataforma desarrollada por activistas y voluntarios que trata de ofrecer una referencia básica en tiempo de guerra. Empezaron a desarrollarla desde la guerra de 12 días entre Israel e Irán del año pasado y toma su nombre de Mahsa Amini, la joven de 22 años cuya muerte bajo custodia policial desató protestas masivas en 2022. No es un sistema de emergencia en sentido estricto, pero sí permite visualizar información sobre ataques y zonas de riesgo. El funcionamiento es relativamente directo para el usuario. Sobre un mapa se van señalando ubicaciones donde se han producido bombardeos verificados, áreas en las que se han emitido avisos de evacuación o puntos que se consideran especialmente sensibles. También incluye información útil, como hospitales o farmacias, que puede resultar relevante en situaciones de emergencia, o la ubicación de miles de cámaras de vigilancia, posibles controles gubernamentales y otras infraestructuras. Detrás de ese mapa hay un proceso continuo de recopilación y verificación. Gran parte de los datos procede de ciudadanos que envían imágenes, vídeos o avisos desde diferentes puntos del país. Esa información no se publica de forma automática: un equipo de voluntarios la revisa antes de incorporarla, lo que introduce un cierto retraso, pero busca evitar errores en un contexto donde la desinformación también es un riesgo. Además de reflejar ataques ya ocurridos, la plataforma incorpora zonas identificadas como potencialmente peligrosas, como instalaciones vinculadas a infraestructuras militares. Según sus responsables, muchos de los bombardeos registrados coinciden con áreas que ya estaban señaladas previamente, lo que refuerza el valor orientativo del mapa. El diseño técnico de la herramienta responde directamente a las condiciones en las que se utiliza. En un entorno con cortes frecuentes de internet y fuerte control sobre la conectividad, la plataforma está optimizada para consumir muy pocos datos y poder funcionar incluso con acceso limitado. Los usuarios pueden descargar actualizaciones pequeñas cuando recuperan conexión y seguir consultando la información sin necesidad de estar permanentemente conectados. La herramienta está disponible tanto en web como en aplicaciones móviles y ha experimentado un crecimiento rápido en poco tiempo, impulsada en parte por la falta de alternativas. «La app pasó de prácticamente cero a más de 100.000 usuarios activos diarios en cuestión de días», declara su responsable al medio Wired. En total, este año ha alcanzado unos 335.000 usuarios, muchos de los cuales comenzaron a usarla durante la represión de protestas antigubernamentales en enero. Según los datos limitados que recoge la aplicación, aproximadamente el 28% de los usuarios accede desde dentro de Irán. Aun así, sus impulsores insisten en que se trata de una solución limitada. No puede ofrecer avisos en tiempo real ni sustituir a un sistema institucional de emergencias. Depende de la información que aportan los usuarios, de la capacidad de verificación y de una conectividad que no siempre está garantizada. Además, desde su lanzamiento —y especialmente desde el inicio del conflicto el mes pasado—, la plataforma ha sufrido ataques constantes de denegación de servicio (DDoS) para intentar dejarla fuera de funcionamiento. Incluso han aparecido dominios falsos con la marca Mahsa Alert, sin relación con el proyecto original.