Malena García Arredondo, neurogastroenteróloga: "Muchos conviven con Helicobacter pylori"
2026-03-26 - 06:00
Detrás de las molestias digestivas como ardor de estómago o digestiones pesadas, síntomas aparentemente comunes, puede encontrarse helicobacter pylori, la infección bacteriana crónica más frecuente en humanos. Pese a ser una afección que afecta a muchísimas personas en el mundo, el helicobacter pylori es un gran desconocido. De hecho, la mayoría no sabe ni que tiene la bacteria. Malena García Arredondo, neurogastroenteróloga y experta en trastornos del eje intestino-cebro cuenta que el "helicobacter pylori es una bacteria que vive en el estómago y tiene la capacidad de sobrevivir en un ambiente muy ácido, algo poco habitual para los microorganismos. Se suele adquirir en la infancia y puede permanecer durante años sin causar síntomas", asegura la doctora . Por eso es tan frecuente: muchas personas conviven con ella sin saberlo. La bacteria más común y más desconocida Descubierta en 1982 por los investigadores Barry Marshall y Robin Warren, galardonados con el Premio Nobel de Medicina en 2005 por este hallazgo, la helicobacter pylori cambió radicalmente la comprensión de muchas patologías gástricas, especialmente las úlceras pépticas y parte de los casos de cáncer gástrico. "Aproximadamente el 40–50 % de la población mundial está infectada por helicobacter pylori. Sigue siendo la infección bacteriana crónica más frecuente en humanos", continúa contando la también directora de MGA Healthy Digest, unidad de aparato digestivo y microbiota en Memorial Publio Cordón Hospital en Pozuelo de Alarcón (Madrid). Los síntomas de la helicóbacter pylori Lo más habitual es que no dé síntomas y se descubra de forma casual, "aunque en algunas personas sí puede causar molestias digestivas o complicaciones". Esta ausencia de síntomas claros hace que muchas personas convivan con la bacteria durante años sin ser conscientes de ello. "Los síntomas más habituales son ardor, molestias en la parte alta del abdomen, sensación de pesadez después de comer o digestiones lentas. El problema es que son molestias muy frecuentes y muchas personas las normalizan durante años sin consultar”, confirma la directora de MGA Healthy Digest. La presencia de helicobacter pylori no siempre provoca enfermedad, pero puede desempeñar un papel relevante en determinadas molestias digestivas recurrentes. La bacteria produce inflamación en la mucosa del estómago y eso puede traducirse en acidez, dolor o digestiones difíciles. Sin embargo, no siempre es la causa, por lo que conviene valorar cada caso de forma individual. En la actualidad, el diagnóstico de esta infección suele ser relativamente sencillo y, en muchos casos, no requiere pruebas invasivas. "Basta con un test del aliento o una prueba en heces, que son rápidas y no invasivas. La endoscopia se reserva para situaciones concretas o cuando hay que estudiar el estómago con más detalle”, destaca la doctora García Arredondo. Riesgos a largo plazo: cuándo conviene tratarla Aunque la mayoría de las infecciones por esta bacteria no provocan complicaciones, en algunos pacientes puede asociarse a patologías digestivas relevantes. "Lo más frecuente es que la infección por Helicobacter pylori no produzca complicaciones y muchas personas conviven con la bacteria sin síntomas importantes. En una minoría de pacientes, a largo plazo y debido a la respuesta inflamatoria persistente junto con otros factores de riesgo, pueden aparecer complicaciones como úlcera gastroduodenal, gastritis atrófica o un mayor riesgo de cáncer gástrico y linfoma MALT", explica la doctora García Arredondo. Aunque lo habitual es tratar la infección al detectarla, cada caso debe evaluarse de forma individual. El tratamiento combina antibióticos y fármacos que reducen la acidez gástrica y suele ser eficaz, aunque el aumento de resistencias bacterianas ha obligado a ajustar las pautas en algunos pacientes. Los probióticos entran en juego Desde el punto de vista de la microbiota, la experta asegura que "esta bacteria puede alterar el equilibrio del ecosistema digestivo, aunque sus efectos dependen de factores individuales y no siempre se traducen en enfermedad". En este contexto, algunos especialistas recomiendan estrategias complementarias que ayuden a preservar el equilibrio del microbioma durante el tratamiento. Los probióticos, por ejemplo, pueden contribuir a equilibrar la microbiota y reducir algunos efectos secundarios asociados a la terapia antibiótica, aunque por sí solos no suelen eliminar la bacteria. Paralelamente, la investigación científica está explorando nuevas líneas terapéuticas basadas en compuestos naturales y estrategias dirigidas al microbioma, aunque muchas de estas opciones todavía se encuentran en fase de estudio. El papel fundamental del eje intestino-cerebro "En algunos casos, aunque la bacteria desaparezca, persisten síntomas digestivos. Esto puede estar relacionado con el eje intestino-cerebro, es decir, la conexión entre el sistema digestivo y el sistema nervioso. Factores como el estrés, la sensibilidad intestinal o cambios en la microbiota pueden seguir influyendo en cómo funciona el aparato digestivo", puntualiza la directora de MGA Healthy Digest. Comprender esta relación es clave para abordar de forma integral muchas patologías digestivas funcionales, un campo en el que cada vez se investiga más y que sitúa al eje intestino-cerebro como uno de los grandes protagonistas de la medicina digestiva actual.