Mapa del radón en España, un factor de riesgo para el cáncer de pulmón: estas son las zonas con mayores emanaciones del subsuelo
2026-02-04 - 05:15
El gas radón, que se encuentra de forma natural en las rocas de la corteza terrestre y migra desde el subsuelo al aire interior de los edificios, es el principal factor de riesgo para desarrollar cáncer de pulmón para las personas que nunca han fumado, por encima incluso del tabaquismo pasivo, y el segundo determinante de riesgo en pacientes fumadores, por detrás del tabaco. A este gas radioactivo se atribuyen el 3,8% de todas las muertes por cáncer de pulmón a nivel nacional. Sin embargo, su impacto en la mortalidad es muy desigual en función de la Comunidad Autónoma de residencia. Las más afectadas son Galicia y Extremadura, donde el porcentaje asciende al 7%. El Consejo de Seguridad Nuclear dispone del mapa de potencial de radón de referencia en España (imagen superior), según el cual el 17% del territorio nacional presenta niveles elevados de radón. No obstante, los especialistas advierten de que estos mapas deben interpretarse junto a otros datos como el tipo de construcción o la densidad de población. Para identificar las zonas de actuación prioritaria, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) elaboró en 2017 para cumplir con directiva europea el citado mapa a partir de 12.000 mediciones, junto con información del MARNA (mapa de radiación gamma natural de España) y litoestratigráfica. Con los datos obtenidos, categorizó las zonas del territorio estatal en función de sus niveles de radón y, en particular, señaló aquellas en las que al menos un 10% de los edificios residenciales presenta concentraciones superiores a 300 bequerelios por metro cúbico (Bq/m3), el nivel de referencia de radón establecido por la ley. No obstante, la Organización Mundial de la Salud (OMS) establece un promedio anual de referencia de 100 Bq/m3 para minimizar los riesgos para la salud. Según el CSN, las zonas más afectadas por presencia de radón son Galicia (70%), Extremadura (47%), Comunidad de Madrid (36%) y Castilla y León y Canarias (19% en ambos casos). En el mapa puede observarse que la concentración de radón más elevada corresponde al noroeste de España, norte y centro de Extremadura, sur y oeste de Castilla y León y norte de la Comunidad de Madrid. Zonas de los Pirineos y de la Costa Brava también presentan concentraciones elevadas. Este mapa de radón, que también se puede consultar aquí a nivel municipal, de España "incluye exclusivamente viviendas situadas en planta baja y primera planta en las que se ha medido radón residencial, representando por tanto geográficamente aquellas zonas en función de la concentración de radón que emana del subsuelo", según reza el informe Mortalidad atribuible a la exposición a radón residencial en España del Ministerio de Sanidad, citado en la reciente II Jornada sobre el Plan Nacional contra el Radón. Este trabajo concluye que que "el radón participa en el 3,8% de todas las muertes por cáncer de pulmón a nivel nacional. Sin embargo, el impacto en la mortalidad es muy desigual en función de la Comunidad Autónoma de residencia". Así, los territorios con mayor mortalidad por cáncer de pulmón atribuida a radón son Galicia y Extremadura, donde el porcentaje aumenta al 7% de todos los fallecimientos por cáncer de pulmón. Asimismo, los autores recuerdan que "la mayor parte de los fallecimientos por cáncer de pulmón debidos a la exposición a radón ocurren en fumadores y exfumadores". Este estudio apunta también que "la corrección de la exposición a radón por la altura de la vivienda atenúa de forma importante la mortalidad atribuible a radón y debería ser considerada en todo estudio que pretenda cuantificar el impacto de la exposición a radón en la mortalidad atribuible por cáncer de pulmón". En este sentido, los expertos anotan que "si bien Madrid es una comunidad que presenta el 36% de su superficie afectada por concentraciones elevadas de radón, según el Mapa de Potencial de Radón de España, una buena parte reside en altura según los datos del censo de edificios del Ministerio de Fomento, con lo que este efecto se atenúa en buena medida". A esta misma conclusión llegó el grupo de investigadores dirigido por la oncóloga Laura Mezquita, coordinadora del Grupo Cáncer, Trabajo y Medioambiente de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), que ha publicado un reciente estudio tras analizar 12 millones de edificios en 7.978 municipios. Su investigación también advierte que la densidad de habitantes y el tipo y distribución de las viviendas y edificaciones de un lugar influyen en la valoración del riesgo de la exposición a radón. La inclusión de estos factores, de hecho, revela "desviaciones significativas" en las evaluaciones del riesgo por zonas. A veces se tiende a sobredimensionar algunas zonas donde hay mucho radón, pero vive poca gente. Y en cambio, otras zonas que se les da menos importancia porque son pequeñas, pero están altamente pobladas" Mezquita expone a 20minutos lo que considera una carencia del mapa del CSN: "El problema de ese mapa es que está basado en solo 12.000 mediciones, que son muy poquitas medidas". La oncóloga agrega que la presencia de radón es "muy heterogénea" y que "en función de si hay grietas o no, o justo debajo una piedra con alto contenido de uranio" puede dar lugar a dos casas contiguas con diferentes niveles de radón. "Por eso siempre hay que medir y no tener en cuenta el mapa". Además, agrega, "a veces se tiende a sobredimensionar algunas zonas donde hay mucho radón, pero vive poca gente. Y en cambio, otras zonas que se les da menos importancia porque son pequeñas en área, pero están altamente pobladas". El doctor en Físicas José Luis Gutiérrez, que también firma este artículo, asegura a 20minutos que "los mapas de radón son muy imprecisos porque tienen pocos datos". El especialista en radón señala que "niveles elevados de radón puede haber en cualquier lugar. Es incorrecto pensar que mi casa o mi trabajo está en una zona prioritaria y, por tanto, tiene mucho radón. Hay que medir. Los mapas son una herramienta muy útil a nivel administrativo, pero nunca puedes utilizar un mapa para decir si este edificio tiene un problema o no. Hay muchísimos casos de edificios que están fuera de esas zonas de actuación prioritaria y tienen niveles muy elevados de radón, es perfectamente posible. Y al revés, igual. No porque un edificio esté en una zona de actuación prioritaria, necesariamente va a tener un nivel elevado de radón, en absoluto. La única forma de saber si hay un problema o no es midiendo". Promedio anual Gutiérrez explica que esto se debe a "muchos motivos". Uno de ellos es la gran movilidad del gas radón, presente en el subsuelo y que se diluye hacia arriba, lo cual puede dar lugar a dos casas pegadas una a la otra pero con niveles "totalmente diferentes" de este gas. Esta oscilación en los niveles de radón, que pueden variar incluso en cuestión de horas en una misma casa, es la razón por la que la legislación y los expertos instan a realizar mediciones de larga exposición, durante al menos tres meses y preferiblemente en los meses de frío, con el fin de obtener un promedio anual. Con todo, Gutiérrez manda un mensaje tranquilizador al recalcar que las mediciones —que han de realizarse por laboratorios acreditados para ello, como si de una revisión del gas se tratara— y las medidas de mitigación a aplicar en caso necesario son "muy sencillas en la mayoría de los casos". El especialista desmiente algunos mitos como por ejemplo que no se pueda acceder a un edificio en el que las mediciones han arrojado un resultado puntual de 3.000 Bq/m3. "Puedes entrar perfectamente. No hay ningún problema. El problema es la exposición a largo plazo, por eso la legislación habla de promedio anual". Por otra parte, también afirma que "no hay ningún edificio que tenga radón cero". Su colega Mezquita, también oncóloga en el Hospital Clínic de Barcelona, abunda en que "desde el punto de vista de la salud, la radioactividad del radón y otras fuentes radioactivas, no tiene ningún límite seguro. Es decir, no es seguro estar expuesto a dosis bajas de radioactividad, siempre hay un riesgo. A más tiempo y más dosis de exposición, mayor probabilidad de desarrollar cáncer". El radón es un gas incoloro, inodoro e insípido que procede de varios elementos que se encuentran de forma natural en las rocas de la corteza terrestre (Uranio-238, Uranio-235 y Torio-232). El radón procede de la cadena de desintegración del uranio (ubicado por tanto en la naturaleza, sobre todo en las zonas donde abunda el granito). Además del subsuelo, otras fuentes de radón en el aire interior de un edificio, aunque de menor relevancia, son los materiales de construcción y el suministro de agua. Uno de los ejes de actuación del Plan Nacional contra el Radón se centra en el conocimiento y la infraestructura básica, que incluye el objetivo de actualizar el mapa de potencial de radón y elaborar cartografías a escala regional o local.