Marc Giró y la sociedad que castiga a quien no bebe alcohol
2026-01-25 - 21:05
"Tengo la sensación de que en este país se cuestiona menos al evasor fiscal que al que brinda con zumo de maracuyá. Es por eso que voy a hacer una serie de peticiones para que contengan ustedes, por favor, su proselitismo alcohólico. A ver, si en una celebración familiar o no familiar detecta a alguien que no bebe alcohol, por favor, no insista para que lo haga porque es posible que usted esté delante de un alcohólico, claro”. Marc Giró ha hablado por tantos en su último monólogo de TVE. El periodista ha salido del armario como alcohólico. Ahí se quedan los más morbosos, aunque el valor de su testimonio ha estado en la reflexión que da visibilidad a aquellos que logran no beber alcohol. De hecho, en la comedia de prime time siempre solían ser pintados como "los raros". Porque vivimos en una cultura alcohólica en la que siempre se cuestiona al abstemio. O bebes alcohol. O parece que eres un sieso. No es extraño que la palabra sobrio nos suene a aburrimiento. Incluso algunas influencers osan en repetir, una y otra vez: “Desconfío del que no bebe”. Y se sienten modernas. Amiga, date cuenta, es al revés: el que no está alcoholizado es el que te podrá ayudar cuando no sepas ni quién eres. Pero hasta se ridiculiza al que no quiere una copa en la sociedad que lleva interiorizado muy adentro que sin ríos de alcohol no se puede festejar. Y, entonces, te sueltan: "¿Qué, eres un niño?", ¿Estás en una fiesta de cumpleaños en el cole?". Ojalá sí. Superemos, por fin, las insistentes coletillas de “No pasa nada por una copita", "¡Si un vinito es saludable!", "¿Cómo vas a brindar con agua, da mala suerte!”, "Jo, qué cortarollos". Como si te divirtieras a través del hígado de tu amigo, así que dejemos de meter a la gente en un único carril embriagado. Un problema que se acrecienta porque la normalización del alcohol trasciende las celebraciones de guardar. En la cabeza de muchos, es una manera naturalizada para socializar mejor. En el mundo del espectáculo, demasiadas personas interiorizan como "normal" el “pillar un puntito” antes de salir a escena. En este sentido, Loles León dio un sabio consejo a Eva Soriano en las grabaciones de Tu cara me suena: “Un día estábamos maquillándonos María Peláe y yo, y bebíamos una copa de vino antes de entrar a currar. Y nos pilló Loles, y nos dijo: ‘Qué hacéis, no cojáis esto como una rutina porque cuando trabajas no debes de beber o asociarás la bebida con el trabajo'”. La propia Eva lo contó en su programa Showriano, percatándose de que hay dependencias que nacen y se parapetan en la excusa de la desinhibición. “El alcohol te lleva a un mundo falso y, entonces, cuando bajas del escenario, ya no sabes qué has transmitido, ya no sabes qué ha pasado”, reflexionaba después Loles, regalando una inspiración práctica en tantos ámbitos. Sin embargo, hay programas de tele que todavía tiran del alcohol en los caterings de los camerinos con el pretexto de que así se abrirán más los invitados. Y no chirría lo suficiente, pues hemos crecido asociando alegría con brindar en una convivencia donde el campechano aún osa en mofarse del que cuida su salud prefiriendo beber agua. Imagínate qué perdidos podemos llegar a estar.