Marlaska afronta su enésima crisis tras la presunta agresión del DAO entre dudas sobre quién lo sabía y desde cuándo
2026-02-19 - 04:53
La denuncia presentada por una agente de la Policía Nacional contra el ex director adjunto operativo José Ángel González ha abocado al ministro del Interior a afrontar su enésima crisis y una nueva exigencia de dimisión por parte del PP. Fernando Grande-Marlaska se dice dispuesto a dejar el cargo si la víctima entiende que él "le ha fallado en algún sentido" o se ha sentido desprotegida, pero de momento cuenta con el respaldo del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la versión oficial es que el ministro se enteró cuando la querella acabó publicada en medios de comunicación y no antes, pese a que llevaba más de un mes en los juzgados y la víctima llevaba de baja médica varios meses. Desde el momento en que trascendió la denuncia, todos los ojos se pusieron sobre el ministro y la pregunta que se repetía este miércoles en el Congreso era si lo sabían en Interior y desde cuándo. Marlaska se apresuró a negar cualquier conocimiento de los hechos y defender su actuación al pedir la dimisión del DAO, mientras en el Gobierno se destacaba la "contundencia" y la rapidez con la que el departamento ha gestionado la situación. Pese a que el ministerio afirma que no disponían de información hasta ahora, los hechos relatados son de hace casi 10 meses, la querella habla de varias semanas de "presiones y llamadas intimidatorias" y la denuncia data de hace más de un mes, del 9 de enero. Se desconoce por ahora si en este lapso de tiempo trascendió dentro de la Policía Nacional o el Ministerio del Interior la presunta agresión sexual y el acoso sufrido por la funcionaria policial a manos del número dos del Cuerpo. Y es que los hechos al menos sí eran conocidos por Óscar San Juan, comisario de confianza de González, ahora relevado de sus funciones, que habría colaborado con el entonces DAO para coaccionar a la agente y prevenir una denuncia —de acuerdo con la querella—. Tras la presunta agresión que habría tenido lugar el 23 de abril del año pasado en el domicilio oficial de González Jiménez, el ex número dos de la Policía inició una "campaña sistemática, obsesiva e intensiva de acoso telefónico y manipulación psicológica" contra su subalterna, tal y como relata ella misma. El objetivo consistía en "mantener control" sobre ella e "impedir que interpusiera denuncia por los hechos". San Juan habría participado de esta campaña al ofrecer a la agente que eligiera "un destino" profesional y, de este modo, "comprar su silencio", lo que ella rechazó. El 24 de julio, la agente se incorporaba a un nuevo puesto de trabajo en la Subdirección de Recursos Humanos y Formación. Fue entonces cuando acudió a Gema Barroso, que es subdirectora del área en aquel momento y que precisamente sustituye al DAO interinamente tras su dimisión. En aquella reunión, la denunciante explicó a Barroso que "no se encontraba en condiciones de trabajar por salud mental", de acuerdo con la querella. Se desconocen los detalles de aquella conversación, pero acto seguido la agente pasó a disposición del equipo de apoyo psicosocial de la Policía, y a los cuatro días se le concedió la baja "por incapacidad temporal derivada directamente de la sintomatología ansioso-depresiva reactiva a la agresión sexual y acoso". Existen partes de baja médica al respecto, informes del Punto de Violencia de Rivas Vaciamadrid e informes del equipo de apoyo psicosocial de la Dirección General de Policía, de acuerdo con el escrito presentado en el Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 8 de Madrid. Las polémicas de Marlaska Con todo, Marlaska cuenta con el respaldo del presidente del Gobierno, que este mismo miércoles aseguró que, frente a una denuncia que considera "muy grave", se respondió con "empatía, coherencia y contundencia". No es la primera vez que Sánchez tiene que responder ante peticiones de dimisión contra su ministro. De hecho, la actual secretaria de Estado de Seguridad, Aina Calvo, lleva menos de un año en el cargo por el cese del anterior número dos de Marlaska, Rafael Pérez, que presentó su dimisión por "motivos personales" aunque en medio de varias polémicas, entre ellas, la de una presunta operación contra la UCO o la compra de armamento a Israel. Precisamente, Aina Calvo, que es la actual mano derecha del ministro, ya había pasado antes por una Secretaría de Estado, en concreto, por la de Igualdad y erradicación de la violencia contra las mujeres, ubicada en el Gabinete de la ministra de Igualdad, Ana Redondo. Otra de las polémicas más sonadas fue la de compra de munición a Israel, lo que contravenía el compromiso del Gobierno de no comprar armas a este país. En esa ocasión, Marlaska se defendió alegando que ya no podía anular el pago de un material que señalaba como "necesario", y lo cierto es que no se encontró con el respaldo de Sánchez, que le ordenó buscar una solución para rescindir el contrato, algo que terminó sucediendo. También hubo cierto malestar en Moncloa por la posición cerrada de Marlaska de no traspasar la competencias migratorias a Cataluña, algo con lo que Sánchez se había comprometido con Junts para que permitiese su investidura. Ya es historia que el acuerdo entre el Gobierno y Junts siguió adelante pese a la negativa de Interior, aunque finalmente decayó por los votos en contra de socios como Podemos, aunque es intención del partido de Carles Puigdemont volverlo a presentar. Sánchez sí salió en su defensa cuando Marlaska ordenó el cese en mayo de 2020 del coronel Diego Pérez de los Cobos, entonces jefe de la Comandancia de la Guardia Civil en Madrid por una "pérdida de confianza". El alto mando fue destituido por no informar a sus superiores del contenido de un informe que estaba elaborando la Benemérita, por orden judicial, sobre la posible responsabilidad del Gobierno en la autorización de la manifestación del 8M durante los primeros días de la pandemia. El asunto no solo indignó a buena parte de la cúpula de la Guardia Civil, sino que generó una cadena de dimisiones internas, entre ellas la del director adjunto operativo del cuerpo, Laurentino Ceña, como gesto de solidaridad con Pérez de los Cobos. La oposición pidió la dimisión del ministro, acusándole de utilizar Interior con fines partidistas. Moncloa respalda al ministro En esta ocasión, Moncloa cierra filas con Fernando Grande-Marlaska. El respaldo lo escenificó el propio presidente del Gobierno y lo refrendan varios miembros del Consejo de Ministros. "Confianza total en Marlaska. Yo le doy credibilidad", afirma una ministra, que reprocha al PP que reclame su dimisión y subraya que el titular de Interior es uno de los objetivos habituales de la oposición. "Aprovechan cualquier situación para tratar de arrastrar al conjunto del Gobierno", sostiene. Ante la posibilidad de que este episodio salpique a las siglas del PSOE, como ocurrió con el goteo de denuncias por abusos sexuales en el ámbito del partido, fuentes gubernamentales intentan levantar un cortafuegos. "El DAO no tiene ninguna vinculación con el PSOE", recalcan. A su juicio, la ausencia de responsabilidades orgánicas en la formación limita el alcance político del caso, pese a que el Director Adjunto Operativo de la Policía fue un nombramiento de confianza de Marlaska. En el Ejecutivo, además, ponen el foco en lo que consideran la "hipocresía" del PP por exigir ceses mientras, aseguran, mantiene en sus filas a cargos con querellas por acoso sexual, como el alcalde de Móstoles. Al mismo tiempo, reivindican la rapidez de la reacción del ministro, que —según destacan— actuó "en una hora y media" y dio credibilidad a la víctima desde el primer momento. El apoyo también llegó de la ministra de Igualdad, Ana Redondo, quien recalcó que el titular de Interior ya explicó que no tuvo conocimiento de la denuncia hasta que trascendió públicamente. "Yo, desde luego, confío en la palabra del ministro y habrá que investigar", señaló este miércoles en el Congreso.