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Marta López Álamo se sincera sobre su lucha contra la anorexia: "En el colegio se metían conmigo por ser alta y delgada"

2026-03-04 - 17:43

Hace unas semanas, Marta López Álamo se embarcó en uno de sus proyectos más personales hasta la fecha: una serie de seis capítulos en YouTube, recopilados bajo el título de "de hacer más a estar más", en el que la modelo e influencer pretende mostrar su versión más auténtica, sin adornos ni artificios, y alejarse definitivamente de la "búsqueda de la aprobación ajena" que tanto ha condicionado su vida. Ya en su primera entrega, la esposa de Kiko Matamoros reflexionó sobre los prejuicios e inseguridades que ha tenido que superar para lidiar con la fama que le llegó sobrevenida, y cómo esta la llevó incluso a vivir "en modo automático", privándole de priorizar su bienestar para contentar a los demás. Ahora, ha ido un paso más allá y, poniendo el foco en sí misma, se ha sincerado sobre el introspectivo viaje que ha realizado a lo largo de los años en torno a la relación con su físico. Así, en el dilema de la "exigencia del espejo", la granadina ha vuelto a poner en primer plano su lucha contra los trastornos de conducta alimentaria, un problema de salud que, según explicó, tiene múltiples causas, aunque, en su caso, ella lo atribuye principalmente a su elevado nivel de perfeccionismo y extrema exigencia personal. "Mi trastorno con la comida no empezó con el espejo", recalcó en su vídeo. En este sentido, López Álamo explicó que la enfermedad que le diagnosticaron con apenas 13 años, la anorexia nerviosa, se vincula a factores como la constante "necesidad de agradar y de sentirse aceptada" y una baja autoestima. "En el colegio se metían conmigo por ser alta y delgada, aunque yo nunca lo asumí tampoco como un tipo de bullying", recordaba la joven de 29 años, destacando que, aun hoy, tiende a "minimizar" este tipo de experiencias. Y es que, aunque cree haber superado sus trastornos de conducta alimentaria, admite que manejar ciertos comentarios negativos —en ocasiones, "sin intención" de dañar específicamente— sobre su apariencia sigue siendo una asignatura pendiente en algunos momentos. "Y es por ello que muchas veces insisto en redes en no opinar sobre cuerpos ajenos porque nunca sabes lo que puedes desencadenar en la mente de cada persona. Cada persona es un mundo y tiene sus propios traumas", expresó. No obstante, en este proceso de aceptación, la creadora de contenido celebra haberse librado por completo de la "serie de patrones" que durante años condicionaron decisivamente su vida y marcaron también a sus seres queridos. "Y lo digo orgullosa: 12 años sin recaer porque, como ya os digo, no tenía ningún problema con la comida", aseguró. Adentrándose en el posible origen de su enfermedad, Marta hizo hincapié en que, aunque aceptaba su cuerpo tal y como era, sin juzgarlo, hubo un momento en plena adolescencia en el que los comentarios sobre que estaba "echando curvas" —que, paradójicamente, contrastaban con su experiencia previa en la escuela— la afectaron profundamente. "No sabía hasta entonces que mi estándar [de belleza] era no cambiar", confesó. Este cambio de mentalidad la llevó a una preocupante "obsesión" con su físico, propiciando que empezara a "contar calorías" a través de una mala relación con la comida y, en definitiva, a dejar que "el espejo empezara a controlar" su vida. Además, cuenta, empezó a someterse a problemáticos "rituales" cuyos resultados tan solo detectaba ella misma. "Necesitaba a lo mejor castigarme de alguna manera. Necesitaba buscar algo que no estaba totalmente controlado", expresó. En este sentido, cuando comenzó a abordar su mala relación con la comida tras contar a su madre todo lo relacionado con su TCA, la modelo reconoce que, en su constante búsqueda de aceptación, pasó de que el espejo dictara sus estándares de belleza a que lo hiciera la sociedad, quedando atrapada en la mirada de los demás para definir su relación con su propio cuerpo. "Empecé a dudar de mí y a perder las ganas de todo... hasta que toqué fondo", relató.

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