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Masajes en Buckingham y vuelos en primera clase: los gastos que salpican al expríncipe Andrés

2026-02-24 - 11:13

El escándalo que rodea a Andrés Mountbatten-Windsor suma un nuevo capítulo. Según revelaciones publicadas por el 'Daily Mail', el entonces duque de York habría cargado a cuentas vinculadas al Palacio de Buckingham el pago de un masaje privado recibido en una estancia oficial. La factura, de 75 libras, fue abonada mediante un cheque emitido desde una cuenta de Coutts utilizada por la Casa Real. El episodio, ocurrido en junio de 2000, vuelve a situar bajo la lupa los gastos personales del expríncipe durante los años en los que desempeñó funciones institucionales. Más aún cuando antiguos funcionarios han denunciado que tratamientos de spa, vuelos de lujo y estancias hoteleras durante su etapa como enviado comercial del Reino Unido también habrían sido sufragados con fondos públicos. Las revelaciones chocan frontalmente con versiones previas del Palacio, que en su momento aseguró que Andrés asumía «todos los gastos personales» durante sus viajes oficiales. La terapeuta sudafricana Monique Giannelloni relató al Daily Mail que accedió al Palacio de Buckingham para atender una cita con el entonces príncipe. Según su versión, fue recomendada por Ghislaine Maxwell, y tras una llamada del personal del duque acudió al recinto sin que, asegura, se le realizara un control de seguridad exhaustivo. «El cheque fue firmado por la entonces asistente personal del ex duque, Charlotte Manley, y fue pagado desde la cuenta Coutts de la Familia Real», detalló el tabloide británico, que publicó una copia de la factura. Giannelloni describió el encuentro en términos que han generado incomodidad pública. «Llegué a la habitación y Andrew estaba allí de pie, en bata», declaró al medio. «Después de saludar, desapareció en el baño y regresó desnudo». A pesar de la situación inicial, aseguró que fue «muy amable y muy caballeroso» durante el masaje. El contexto añade más presión: el episodio tuvo lugar meses antes de que Andrés asumiera oficialmente su papel como representante especial para el comercio internacional, cargo que ejerció entre 2001 y 2011. Las críticas no se limitan a ese pago concreto. Dos antiguos funcionarios denunciantes han asegurado que, durante su década como enviado comercial, Andrés cargó a presupuestos oficiales gastos relacionados con vuelos en primera clase, numerosas habitaciones de hotel para su séquito y tratamientos de spa. Un exfuncionario declaró a la BBC que intentó bloquear un pago por «servicios de masajes» tras una visita a Oriente Medio. «Pensé que eso estaba mal... Dije que no debíamos pagarlos, pero al final lo pagamos de todos modos», afirmó. Otro alto cargo aseguró que quedó impactado por el volumen de los gastos. «No podía creerlo... era como si no fuera dinero real, como si no estuvieran gastando nada de su propio dinero», señaló. Según estas fuentes, los desembolsos se distribuían en diferentes partidas presupuestarias, lo que dificultaba su rastreo. Las nuevas revelaciones llegan en un momento especialmente delicado para el expríncipe, actualmente investigado por presunta mala conducta en un cargo público. Está acusado de haber compartido información confidencial con Jeffrey Epstein durante su etapa como representante comercial. La semana pasada fue detenido en Sandringham y posteriormente interrogado durante horas, antes de quedar en libertad mientras continúan las investigaciones. Andrés ha negado previamente cualquier irregularidad relacionada con su amistad con Epstein. La cuestión de los gastos reabre un debate más amplio sobre la financiación de la monarquía británica, que se sostiene mediante la Subvención Soberana, los beneficios del Ducado de Lancaster y del Ducado de Cornualles, además de inversiones privadas. Más allá de la cifra concreta, el foco está en la frontera entre lo institucional y lo personal cuando se ostenta un cargo público bajo el paraguas de la Corona. Una línea que, a la luz de las nuevas revelaciones, vuelve a quedar en entredicho.

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