Memorias
2026-01-27 - 16:10
Cambiaba el siglo la mañana que la juez de primera instancia e instrucción de un pueblo de Bizkaia dedicó un rato a enseñarme su juzgado. Unas baldas, dos o tres, fueron obviadas en su exhaustivo recorrido, así que le pregunté de qué trataban aquellos expedientes. Eran las denuncias por torturas policiales. Me lancé sobre aquellas carpetas y recorrí las que pude. Llegué a dos conclusiones: una, en todas, el denunciante había sido reconocido por el forense que había certificado que no había signos físicos de ningún tipo, lo que corroboraba la opinión de que, en ese tema, los detenidos próximos a ETA estaban instruidos para denunciar haber sufrido torturas. La otra conclusión fue que, a pesar de que el sistema... Ver Más
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