Menores y redes: tomemos nota, sobre todo en casa
2026-02-08 - 09:45
Frente al mercado digital, los padres y madres nos plantamos. Mi sorpresa al recibir un mensaje en el móvil por parte del dueño de Telegram ha sido enorme. Fue tal mi indignación que he decidido darme de baja en una plataforma que pretende influir en mi opinión política y contacta directamente conmigo a través de mi teléfono. Este hecho me ratifica en mi posición favorable a la protección de nuestros menores en las redes sociales. En nuestro país solo contábamos con una limitación a la autorización parental para menores de 14 años. Esta medida de ampliar a los 16 años y con responsabilidad penal para los directivos de estas plataformas va en la línea de las decisiones adoptadas por otros países europeos como Francia, Irlanda, Austria o Dinamarca. Es evidente que no es suficiente y requiere una posición clara por parte de los órganos comunitarios para que sea efectiva. El ejemplo de Australia donde millones de personas de cuentas fueron bloqueadas pero muchos menores han encontrado lagunas para seguir accediendo a esas redes nos muestra la necesidad de acompañarla de medidas en el ámbito escolar y familiar. Nuestros hijos son un mercado enorme. Solo en EEUU la publicidad dirigida a los menores en estas plataformas ha ascendido a 11000 millones de dólares. Ahí podemos entender la reacción iracunda de Elon Musk y Pável Dúrov vinculando la restricción de nuestros niños y adolescentes con la censura y la libertad. Parece más que evidente que el trasfondo es puramente de negocio y económico. Las denuncias llevadas a cabo por entidades como la OMS nos muestran a estas redes sociales como la droga del siglo XXI. El algoritmo de TiK Tok lo muestra como una red altamente adictiva, y casi la mitad de nuestros jóvenes muestran síntomas de abstinencia digital cuando sufren la desconexión. Del mismo modo, uno de cada diez padece irritabilidad, problemas de sueño y de interrelación social. Debemos ser conscientes del riesgo que asumimos al entregar un móvil a nuestros menores. El 69% de los menores de 12 años en España disponen de uno. Lo que les expone a espacios de violencia, acoso, bullyng e incluso acceso a la pornografía sin control. Tomar la decisión de impedir que nuestros hijos tengan estos dispositivos en edades tempranas no resulta fácil. En la mayoría de los casos somos una inmensa minoría y podemos llegar a plantearnos si estamos aislándolos en sus clases y en sus grupos de amigos. Acceder al conocimiento, incluso trabajar a través de plataformas educativas online no justifica el uso indiscriminado y sin control de móviles y tablets. Pero en demasiadas ocasiones llegas a plantearte si no estás siendo demasiado severa en esa decisión. Así lo he sentido en más de una ocasión. Es por ello que esta medida resulta necesaria y viene a reforzar y a apoyar el papel que las familias debemos jugar para que resulte efectiva la regulación. El camino empieza a transitarse y hoy enseñar a nuestros críos a vivir en el mundo digital es urgente. Nuestros niños son esponjas en edades tempranas y tienden a imitar a sus mayores. Tomemos nota, sobre todo en casa.