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"Mi bebé estaba tirado en el suelo junto a unos palés": la dolorosa declaración ante el juez de un perjudicado del caso ataúdes

2026-03-24 - 12:10

Continúa el incesante goteo de testimonios de personas perjudicadas por el denominado 'caso ataúdes' que se está enjuiciando en la Audiencia de Valladolid, entre ellos los impactantes ofrecidos este martes por una madre y un padre que utilizaron los servicios del Grupo Funerario El Salvador para despedir a sus niños, de 2 años en el primer caso y de ocho meses en el segundo, y que han expresado su profunda indignación tras enterarse de la forma en que fueron tratados sus seres querido. Durante una nueva jornada del proceso judicial, Sergio F.G. ha comparecido para relatar el duro momento que vivió el 16 de noviembre de 2012 con motivo de la muerte de su bebé de tan solo ocho meses y, sobre todo, las fotografías que le fueron exhibidas de él tras serle comunicado vía judicial que era una de las personas perjudicadas en la también denominada 'Operación Ignis' que investiga el cambiazo de ataúdes que los acusados daban a los fallecidos -en el banquillo se sientan veintitrés personas- antes del proceso de cremación. "Me parece de personas inhumanas" "Me enseñaron una foto de mi bebé tirado en el suelo junto a unos troncos, unos palés y unos trozos de madera. No sé cómo es posible entregarles a tu ser más querido y que hagan eso con él, me parece de personas inhumanas. Ese día no fue el mejor de mi vida y lo tengo grabado", ha recriminado Sergio en declaraciones recogidas por Europa Press. Por su parte, Isabel R, otra de las damnificadas, ha tenido que volver a recordar la "traumática" muerte de su hija, de 2 años, el 8 de abril de 2005 víctima de un atropello. Tras el siniestro, la menor fue trasladada en ambulancia hasta el Hospital Clínico Universitario, donde no pudo hacerse nada por ella. La progenitora se ha quejado de que ya cuando la pequeña iba a ser trasladada a Las Contiendas, donde la familia quería que se oficiaran todas la exequias, hubo algún empleado del grupo funerario investigado que se entrometió y logró hacerse con dichos servicios. De hecho, la afectada ha recordado que la familia aguarda en la rampa del clínico la salida de la menor hacia Las Contiendas y entonces "alguien no identificado" les interpeló sobre si eran los padres de la niña. "Mi niña de 40 centímetros en un ataúd de adultos" Finalmente, pese a su oposición, el sepelio e incineración se realizaron en El Salvador. Pero lo peor, según ella, estaba por llegar cuando se encontraron con su hija dentro de un ataúd de adulto. "Mi niña medía 40 centímetros y se encontraba metida en una ataúd de adulto, fue algo impactante. Nos dijeron que en ese momento no había caja para niños", ha declarado Isabel entre sollozos para, como broche, añadir que la familia se encuentra "destrozada moralmente". La versión de que los cadáveres no eran incinerados en los féretros que previamente habían sido contratados por sus familiares la ha cimentado también el testimonio ofrecido por Mercedes P.A. respecto de la muerte de su hermano en diciembre de 2009. Su cadáver fue trasladado desde Leganés, donde vivía en una residencia, a Valladolid para su velatorio e incineración. Como en otros casos, las fotos que luego facilitó la Policía Nacional a los familiares afectados ponen en tela de juicio que la cremación se desarrollará según lo pactado. "En las fotos que me mostraron figuraba mi hermano desnudo sobre una palé de madera. Es algo increíble, una barbaridad, no hay derecho que hayamos pagado y jueguen de esa forma con las personas", ha indicado también, notablemente dolida, la perjudicada. Otros, por lo menos, fueron incinerados presuntamente en un féretro, aunque fuera de peor calidad, como el caso del padre de Gregorio Javier, quien pagó 4.600 euros por la caja y luego, gracias a las instantáneas vistas, pudo comprobar que se trataba de un ataúd normalito y "sin acolchar". La jornada ha contado con un total de once testimonios de tenor similar, como los ofrecidos por Ángela de la R.F, Miguel Ángel C, Eduardo G, Ana Isabel R. o José Eugenio M, estos dos últimos con el denominador común de que todavía hoy no tienen la certeza de que las cenizas recogidas sean de su madre y de su suegra, respectivamente. Por su parte, Mónica F. ha recordado igualmente la muerte de su padre el 3 de febrero de 2011, sin que, como en los casos anteriores, los empleados facilitaron a la familia presenciar el momento de la cremación al correr las cortinillas de turno. "Llegamos al cementerio y hasta luego Maricarmen, como vulgarmente se dice", ha espetado Mónica, quien se siente "fatal" por lo sucedido y hoy asegura que ha podido ir atando cabos y ya empiezan a cuadrarle algunas cosas que no eran normales. "Lo que siento es haber caído como una tonta. Me siento engañada, el daño ya está hecho y lo único que pido es que les castiguen. Lo peor es que han seguido trabajando como si nada", ha reprochado la afectada.

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