Michael B. Jordan más allá del cine: de ser "el hombre vivo más sexy" a su amor por 'Naruto' y 'Dragon Ball'
2026-03-16 - 20:03
Sidney Poitier, Halle Berry, Denzel Washington, Jamie Foxx, Forest Whitaker y Will Smith. Esos, hasta la noche de este pasado domingo 15 de marzo, eran los únicos intérpretes afroamericanos que se habían alzado con la estatuilla a mejor actor o actriz protagonista en una gala de los Oscar —varios más si se suman las categorías de reparto—. Pero a ese selecto grupo hay que sumar desde ahora en adelante a Michael B. Jordan, quien finalmente cumplió las últimas expectativas y dio el sorpasso al que era el gran favorito de la carrera (Timothée Chalamet por su tour de force en Marty Supreme), convirtiéndose en el ganador por su doble papel en la película más nominada de la historia de los premios de la Academia, Los pecadores. Más allá de la reacción viral de Chalamet y su pareja, Kylie Jenner, tras su derrota, lo que ha quedado para la posteridad es el discurso de Jordan, que se fundió en un tierno abrazo con su madre, a su lado toda la ceremonia, y con el resto del cast de la cinta, antes de subir al escenario y mencionar a prácticamente toda su familia, en especial a su padre, que había viajado a California desde Ghana, añadiendo visiblemente emocionado un tributo a Dios y, por supuesto, a su director y gran amigo, Ryan Coogler, con quien de hecho ya prepara su quinta colaboración, Wrong Answer —Respuesta Incorrecta, en español— sobre los escándalos de amaños en los colegios públicos de Atlanta en 2009. "Es un honor tan grande llamarte colaborador, llamarte amigo, y que hayas dejado que el mundo me conozca", afirmó, antes de nombrar a sus referentes y compañeros de reparto y finalizar: "Voy a intentar ser mejor cada día, ser una versión mejor de mí mismo. Muchas gracias a todos los que han tenido que ver con mi éxito, y a los que han querido y quieren ver la película una, dos, tres o cuatro veces, adelante, os quiero". Tras la ceremonia, no lo dudó: se marchó a la cadena de comida rápida In-N-Out con la estatuilla a comerse una hamburguesa, firmar autógrafos en servilletas y hacerse fotografías con los presentes. Porque una de las claves de la fama de Michael B. Jordan está explicada en esos pequeños detalles en un lapso tan corto de tiempo —incluido el saber reírse de sí mismo, en uno de los gags del presentador, Conan O'Brien, sobre su múltiple rol en la cinta—. Debido a su crianza, se considera alguien religioso desde su nacimiento, el 9 de febrero de 1987, en Santa Ana, en California, aunque hay que matizar que habla de sí mismo como alguien originario de Newark, en Nueva Jersey, justo en la costa contraria de Estados Unidos. Allí se había trasladado su familia cuando él apenas tenía dos años, siendo hijo de Donna, una profesora de secundaria, y Michael A. Jordan, empresario de cáterin, que habían decidido ponerle a su segundo hijo tras su primogénita, Jamila —que a día de hoy trabaja también en Hollywood en el departamento de producción—, un segundo nombre que hiciese honor a sus antepasados. Así, la B que separa su nombre de la leyenda del baloncesto con la que tanto se la compara —y razón por la que tuvo un cameo en la secuela de Space Jam— es por Bakari, que en suajili significa "noble promesa". Sus padres tendrían otro hijo tras él, Khalid, que gracias a una beca deportiva consiguió estudiar en la Universidad de Howard. Y es que el deporte, para Michael B. Jordan, ha sido importantísimo toda su vida. Estudiante de la Newark Arts High School donde trabajaba su madre, allí comenzó a jugar al baloncesto. Sin embargo, también era seguidor de los New York Giants de fútbol americano por cercanía con su hogar, así como es un gran aficionado a la Premier League de fútbol, siendo forofo del Everton FC. Pero, una vez que comenzó a acumular riqueza, también se convirtió en copropietario de un club, el AFC Bournemouth, así como tiene inversiones en el que equipo Alpine de Fórmula 1 junto a los también actores Ryan Reynolds y Rob McElhenney. Esto nos lleva a uno de los papeles cruciales en su vida, el del hijo de Apollo Creed en el spin off de la saga Rocky que lleva dicho apellido por título. Michael B. Jordan había comenzado con pequeños papeles, como en la serie Los Soprano, al que siguieron otros, de mayor importancia, en la venerada The Wire y All My Children. Pero hubo un momento, circa 2010, en el que estuvo a punto de volver al que había sido de verdad su primer trabajo como adolescente, el mundo de la moda. Lo cual es bastante curioso, porque precisamente el mismo año, 2020, en el que era elegido una de las 100 personas más influyentes del mundo por la revista Time, honor que repetiría en 2023, fue elegido "el hombre vivo más sexy" por la revista People. No solo conseguiría hacerse un hueco en la industria, gracias entre otras cosas a su amistad con Ryan Coogler, quien le dirigió en Fruitvale Station y en Black Panther, donde forjó amistad con el fallecido Chadwick Boseman, sino que él mismo llegaría a dirigir una película, Creed III. En ella, durante la promoción, explicaría que una de sus referencias a la hora de filmar las peleas sobre el cuadrilátero fue una de sus grandes pasiones: el anime. Porque Michael B. Jordan ha explicado que pasó una buena parte de su adolescencia viendo series como Naruto, Bola de Dragón, One Piece, Hero Academy o Espíritu de lucha (Hajime no Ippo), costumbre que mantiene a día de hoy, a sus 39 años. Par terminar, hay que recordar que Michael B. Jordan, que se sepa, está soltero, así como en su historial amoroso, aunque hay romances rumoreados, como Kendall Jenner, solo hay una mujer con la que ha salido de manera oficial, Lori Harvey, la hija adoptiva del conocido presentador de televisión Steve Harvey, con quien estuvo entre noviembre de 2020 y junio de 2022, cuando anuncian el final de su relación. Asimismo, Michael B. Jordan ha vivido dos importantes polémicas o controversias en su vida, ambas en 2023: por un lado, su accidente de coche, del que salió ileso, y en el que destrozó su Ferrari contra un Kia estacionado, lo que se investigó como posibles carreras ilegales —la "falta de pruebas", más un testigo que dijo que el actor estaba danto vueltas pero no compitiendo, hizo que no fuese acusado de nada—; y, por el otro, su apoyo al también actor y amigo Jonathan Majors, que había sido arrestado en Nueva York tras ser acusado de haberle propinado una paliza a su entonces pareja, la coreógrafa Grace Jabbari.