Mil
2026-01-26 - 12:09
Miguel Rodrigo. Burgos Muchas personas sufrimos el descrédito y la discriminación social, también la chanza o el desprecio de todo lo que pensemos y hagamos, por pertenecer al colectivo de las personas psiquiatrizadas, vulgarmente llamadas 'locas'. No pedimos un trato privilegiado ni condescendiente, pero tampoco merecemos estar en la lista de potenciales peligros o generadores solo de problemas, pues tenemos mucho que aportar. Del aplastamiento de la autoestima, que trae sufrir un internamiento y tratamiento agresivos que procuran más sufrimiento que alivio, pasamos al autoestigma por creernos, nuestros familiares y nosotros, culpables de un problema que merece los castigos de la soledad, el silencio y el miedo ajenos. Todo esto es producto de la ignorancia y el sensacionalismo generalizados, salvo contadas excepciones que nos animan a dar lo mejor de nuestras mentes. Antonia Adán Pérez. Donostia-San Sebastián Terminé mi trabajo como maestro en el colegio Las Palmeras de Córdoba. Me jubilé y empecé una nueva vida. Pero no me senté, aunque ganas no me faltaban, porque el cuerpo, malévolamente, jugaba contra mí, poniéndome piedras en mi camino. Dice el libro sagrado que el hombre, desde que nace, está abocado a la fosa. Cambié de residencia y la fijé a orillas del mar, pero la nostalgia de las cosas vividas, los paisajes que contemplé, los amigos, la familia, me hacen volver de vez en cuando a Córdoba. Largo es el camino hasta allí, se hace pesada tanta carretera y, al llegar, descansas. Quieres verlo todo, saludar a todos, pisar los sitios que pisaste, hacer lo que hiciste tantos años, disfrutar del momento que, a lo mejor, ya no se repite y, cómo no, ¡llevarte las cosas de aquí, de comer, que allí no hay! En eso estoy, comprando pan, teleras, dulces, pastel cordobés, magdalenas, en el horno tan célebre del Brillante, cuando alguien me pregunta si soy don Fulano, a lo que le digo que sí. Es un joven al que no veo hace veinte años, del colegio, que yace sentado con la mano extendida, haciendo lo que no quiere, pedir, porque se ha quedado sin trabajo. Quiero decir que lo que llevaba para allá se quedó aquí, porque hace más falta en esa familia. ¡Maldito paro! Cayetano Peláez del Rosal. Córdoba ¿Buñuelos o calabazas? ¿Flores sobre las tumbas o flores en la cabeza? ¿Recuerdo y oración por los que no están o atracón de pelis de terror? Siempre nos dan a elegir: A o B; truco o trato; Todos los Santos o Halloween... Desde hace un tiempo, dice mi madre, el 31 de octubre ha dejado de ser 'la víspera del recuerdo por los que no están' por 'la noche de los disfraces'... Que, cuando ella era pequeña, esto no existía... Yo tengo catorce años y me ha tocado vivir en esta época, donde algún día iré a una fiesta de Halloween (sí, fiesta anglosajona, importada, como tantas otras cosas), pero seguiré acordándome, como cada día, de mi bisabuela. ¡Te echo de menos, abu! Quique C. R. El Vedat (Torrent, Valencia) Pedro García Rueda. Bilbao Por qué la he premiado... Por llevarnos, desde la más elemental humanidad, a una de esas tantas trágicas historias.