Moncloa ve en Castilla y León la ocasión de romper la "racha" de debacles, pero intenta desplazar su propio examen electoral a 2027
2026-02-22 - 07:33
Tras las dos primeras debacles del ciclo electoral, en Moncloa ven en Castilla y León una plaza clave para "terminar la racha" de debacles, como mínimo, evitando la pérdida de escaños. "Son las autonómicas en las que estamos mejor posicionados", admiten en el entorno del presidente del Gobierno. Con todo, asumen sin ambages que arrastran un desgaste de marca que, en su análisis, empuja a parte de su electorado a la abstención. El propio Pedro Sánchez lo reconoció públicamente, aunque trasladó a sus candidatos territoriales su intención de enfocarse en la reactivación "cuando lleguen las generales". Un movimiento que, a su vez, busca desplazar el examen de su gestión a 2027, pese a que, como secretario general del PSOE, ha pilotado personalmente la estrategia autonómica. La falta de autocrítica por los resultados de las elecciones de Extremadura y Aragón no sentó bien en muchas federaciones socialistas, algunas pendientes de pasar por las urnas. Sánchez reconoció por primera vez hace pocos días que podía haber "elementos" que se hayan traducido en "argumentos para quedarse en la abstención", aunque sin aclarar cuáles son. No obstante, en cada una de las elecciones autonómicas, los socialistas han sido conscientes de que algo falla, y todo apunta a las siglas, que arrastran crisis como la de los casos de corrupción y de acoso sexual en las filas socialistas. A una semana de que empiece la campaña electoral en Castilla y León, en el partido crecen las dudas sobre los resultados de estos comicios. Mientras que en un inicio veían posibilidades de ganar o al menos empatar con el PP, ahora ya no se reconocen tan reforzados, si bien sí ven posibilidades de igualar e incluso mejorar sus últimos resultados. El último CIS, publicado este viernes, les sitúa muy cerca del PP en intención de voto, en concreto, a un punto, lo que es prácticamente un empate técnico. Desde el PSOE de Castilla y León subrayan que su estrategia electoral pivota sobre el terreno y los asuntos propios de la comunidad. Consideran que se trata de una autonomía con escasa personalidad política diferenciada, lo que, a su juicio, amortigua el impacto de la política nacional en el resultado. Con todo, admiten que los reveses sufridos en Extremadura y Aragón pueden perjudicarles. No obstante, el presidente del Gobierno tendrá un papel activo tanto en la precampaña como en la campaña de Castilla y León. El primer acto junto a Carlos Martínez será este domingo en Ponferrada (León), y está previsto que también le acompañe en citas en Burgos, Valladolid y Soria. En el horizonte aparecen, además, dos figuras vinculadas al territorio y al entorno de Moncloa: el ministro de Transportes y exalcalde de Valladolid, Óscar Puente, y el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, que es de León, donde fue secretario general antes de dar el salto a Ferraz. En el caso de Puente, tanto la dirección autonómica como el entorno del ministro ven con buenos ojos que participe en el acto que se celebre en Valladolid, aunque asumen que, tras el accidente de Adamuz, se mantiene en su intento de exhibir su perfil más institucional, con un tono más moderado de lo habitual. Respecto a Zapatero, que para Sánchez siempre ha sido uno de los principales activos electorales del PSOE, el partido no confirma de momento si intervendrá en la campaña en su tierra natal. No participó en la anterior cita aragonesa, por lo que, ante ese segundo plano en el que se ha mantenido en los últimos meses, el PP ha decidido situarlo en el foco antes del arranque oficial de la campaña, citándole a comparecer en la comisión del caso Koldo en el Senado. La estrategia de los populares pasa por poner el acento en sus vínculos con la aerolínea Plus Ultra, rescatada por el Gobierno en 2021 y actualmente bajo investigación por el presunto uso indebido de esos fondos públicos. Está por ver si los mejores pronósticos del PSOE se cumplen en Castilla y León pero, en todo caso, en Moncloa consideran que los resultados en esta autonomía podrían servir de punto y aparte de la "racha" de batacazos. En todo caso, la siguiente parada ya prevista será Andalucía, donde la vinculación de la candidata con el Gobierno es más que evidente. Desde su entorno confirman que María Jesús Montero está ya preparada para cuando el presidente andaluz, Juanma Moreno, presione el botón electoral y será entonces cuando deje todos sus cargos en Moncloa. En el PSOE andaluz asumen que Moreno ha salido reforzado tras la gestión de las crisis de Adamuz y del temporal que golpeó la comunidad. Sin embargo, ponen el foco en el paquete de ayudas aprobado por el Gobierno para hacer frente a los daños. A diferencia de otras ocasiones, fue la propia María Jesús Montero, en su doble condición de ministra y candidata, quien detalló las medidas tras el último Consejo de Ministros. Entre ellas, destaca la compensación de 150 euros por persona y día para los vecinos desalojados —un total de 12.400 afectados—, así como la decisión de cuadruplicar las indemnizaciones previstas por ley para las familias y hogares damnificados, tal y como subrayó la también vicepresidenta primera del Gobierno de Sánchez. Esta cita electoral podría ser la última antes de las elecciones generales, que es cuando Sánchez dice que quiere trabajar para que su electorado se movilice. Desde el PSOE andaluz reconocen que hay preocupación por la "antipolítica" que, en su opinión, azuzan PP y Vox y que esto es lo que podría desmovilizar a sus votantes. "La gente va a votar menos que en las generales", reconocen, con mucho más pesimismo que en el PSOE de Castilla y León.