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MouthX, la herramienta que permite manejar dispositivos con la lengua de manera eficaz y discreta: "Es digno y menos intrusivo"

2026-03-15 - 08:43

Narcís Codina, diseñador industrial, y Armando Folgado, tetrapléjico a causa de un virus que le atacó a la médula espinal, se conocieron de manera fortuita hace ahora cuatro años, “le pregunté cómo controlada el ordenador que tenía delante, y me contó que mediante un sistema eye-tracker -una tecnología que permite manejar dispositivos con la mirada- y me lo mostró”, recuerda Narcís. A pesar de que se sentía afortunado de poder contar con esta tecnología, Armando también le habló de sus limitaciones, “por lo que me dijo, era solo como tener un puntero, y para manear el móvil tenía que recurrir a otras herramientas de voz, muy limitado también”. Tras este encuentro, Narcís se quedó pensando en cómo podría buscar soluciones mejores, y a los dos años ya tenía el primer prototipo funcional de lo que hoy es ya una realidad: MouthX, el primer controlador intraoral de alta precisión, que permite que personas con movilidad reducida -como lesiones medulares o enfermedades neurodegenerativas- puedan manejar ordenadores, teléfonos móviles y tablets sin necesidad de usar las manos, “creamos la empresa, Aurax, y cuatros después ya estamos a punto de entregar los primeros dispositivos”, dice orgulloso Narcís. Autonomía y dignidad El dispositivo funciona como una férula dental personalizada que convierte los movimientos de la lengua y la mandíbula en acciones digitales, un paso de gigante con respecto a otros, “son solo como mover un dedo, cuando nosotros en el ordenador usamos el ratón y muchos dedos a la vez. Además, en mi opinión, estos dispositivos son pocos dignos, porque cuando las personas los usan están muy expuestas, ocupan mucho espacio delante de la cara, etc. Además, no permiten el control tan fino. MouthX es más ’digno’, porque no se ve desde fuera lo que estás haciendo, es menos intrusivo”, asegura. MouthX es invisible porque se introduce dentro de la boca, “la lengua es el mejor actuador que tenemos después de las manos”, explica Narcís, “por eso mi idea fue meterlo de una manera invisible dentro de la boca, colocarlo detrás de los dientes y aprovechar la mandíbula. Así puedes simular tener dos manos, una que mueves con un joystick con la lengua, y otra con la mandíbula, y también usamos la cabeza”. Visualmente, su diseño recuerda al de una ortodoncia invisible, pues es la mejor forma de acoplarse a la mandíbula, “ponemos un joystick detrás de los dientes incisivos que movemos con la lengua y otro joystick que se adapta a otro diente. Además, solo con abrir o cerrar la boca o moviendo los dientes de abajo para atrás o para adelante, se puede programar para que tengan los comandos que los usuarios quieran”, explica. Narcís lo ideó para que funcionara como una configuración típica de movil: “la lengua sería el dedo, el puntero, que mueves por dónde quieras en la pantalla teléfono, clicas, arrastras, mueves iconos, seleccionas... Si la mueves arriba y debajo de la mandíbula arriba y abajo haces scroll, puedes activar el teclado virtual...” Otra ventaja que tiene es que, a diferencia de lo que ocurre con otros dispositivos, no necesitas un joystick distinto para cada uno, pues MouthX se puede usar en el móvil, el ordenador y la tablet e incluso puede simular ser un mando de la Xbox “haciendo una pequeña succión, saltas de un dispositivo a otro”, asegura Narcís. Para testar el MouthX, contaron con el apoyo y validación de hospitales de referencia como el Hospital Vall d’Hebron de Barcelona (España), y varias fundaciones y entidades especializadas en tecnología asistida y rehabilitación. Esto les sirvió, no solo para diseñar y mejorar el producto, sino para darse cuenta de que lo puede cambiar la vida de estas personas, “lo que más nos dicen es que, gracias a este dispositivo pueden hacer cosas que antes no podían, pueden usar el móvil fuera de casa, pueden usar el Google Maps, pueden hacer mucho mejor scroll en el móvil, acceder a información... todo esto les da mucha autonomía, dependen menos de otros y eso les da mucha confianza y ánimo para que hacer cosas que antes no se atrevían. Esto se traduce en que pueden comunicarse, trabajar y tener más ocio, y, en definitiva, mejorar su calidad de vida”. Además, según pudieron comprobar, apenas necesitaban entre 15 minutos y una hora para aprender a usarlo, pues es muy intuitivo. MouthX les da mucha autonomía, y eso les da mucha confianza y ánimo para que hacer cosas que antes no se atrevían a hacer Ya está en el mercado Tras probarlo en algunos usuarios, el MouthX ya puede solicitarse a través de su página web, pero como advierte Narcís Codina, aún tienen que esperar unos meses para tenerlo en su poder, “ahora estamos ya en fase de preventa. Las unidades de los usuarios que compraron en diciembre las entregamos a en abril y los que compren a partir de ahora, los entregaremos a partir de septiembre”, señala. Y es que, aunque después se han patentado ideas parecidas, ninguna tan ‘fina y precisa’ como MouthX, de la que cuidan cada detalle, “se hace de manera individualizada. El usuario inicia el proceso de compra, nosotros le contactamos para saber más de él, entender sus necesidades, le ofrecemos una demo... y cuando vemos que, efectivamente, es un candidato compatible con nuestra solución, iniciamos el proceso. Primero, el usuario se hace un escáner en una clínica dental, nosotros recibimos este escáner y se lo diseñamos a medida al usuario. Primero le mandamos un dispositivo sin electrónica para asegurarnos de que le encaja perfectamente y después empezamos a fabricar”. El precio es de 1.290 euros y el pago se puede fraccionar. Ahora mismo tienen varios encargos, tanto de dentro como de otros países de Europa, y, en un futuro quieren expandirse a más países. El siguiente paso, en el que ya están trabajando, es certificarlo como dispositivo médico, lo que les abrirá puertas a que pueda usarse también para manejar sillas motorizadas y exoesqueletos, “ahora mismo hemos desarrollado la versión no médica para que pueda usarse con dispositivos electrónicos, porque el certificarlo como dispositivo médico es más costoso en todos los sentidos, pero ya nació con ese objetivo. Pero el uso no médico ya es un gran paso, pues repercute de manera muy positiva en el bienestar emocional y en la calidad de vida de los que lo usan”, asegura Narcís. Este dispositivo podría ayudar hasta a 100 millones de personas, que son las que calcula la OMS que tienen problemas de movilidad en las extremidades superiores en todo el mundo.

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