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Mujer y sin familia jurista, el perfil que se impone en las nuevas promociones de jueces: "Los abogados te ven y se sorprenden"

2026-02-08 - 07:45

Paula Garea, de 28 años, tuvo claro desde pequeña que quería opositar. Tenía "vocación de servicio público" y poco interés por trabajar en la empresa privada. Le interesaba el derecho y tomó la decisión de convertirse en jueza pese a que no había juristas en su círculo cercano, más allá de una fiscal "amiga de la familia". Tras estudiar la carrera de Derecho, opositar y pasar por la Escuela Judicial, Garea vio su sueño hecho realidad este martes al recibir su despacho junto a 120 compañeros. Su perfil, el de una mujer sin vínculos familiares con el mundo jurídico, es cada vez más común en la Carrera Judicial a la que se incorpora en su primer destino, un tribunal de instancia en Sant Feliu de Guíxols (Girona). La percepción del juez español como un hombre de clase alta con una larga tradición familiar de juristas se ha convertido en un "cliché desfasado". Así lo expuso este martes la presidenta del Consejo General del Poder Judicial, Isabel Perelló, durante la entrega de despachos a los 121 jueces que este año se visten la toga por primera vez. Entre ellos, 85 son mujeres y ocho de cada diez no tienen juristas entre sus allegados. El 40% procede de familias sin estudios superiores. Se trata de una constante en las últimas promociones de la Carrera Judicial, poblada cada vez por más mujeres que, sin embargo, lo tienen más complicado que sus compañeros varones para ascender a las altas instancias del Poder Judicial. "Ni un abogado, ni un procurador...". María José Fuentes, otra de las juezas de la 74 promoción, no cuenta entre sus familiares con ningún licenciado en Derecho. A diferencia de Garea, no tenía una "vocación firme" por vestir la toga y en un principio quiso estudiar periodismo. Animada por su padre, optó por la carrera de Derecho y se encontró con una grata sorpresa. "Me apasionó el tema de la violencia de género, ayudar a las minorías. Quizás sea idealista, pero vi una posibilidad de cambiar un poco el mundo y tenía ganas de luchar por causas perdidas", relata la jueza. Antes de opositar, Fuentes visitó algunos despachos de abogados, unos más grandes y otros pequeños, y llegó a la conclusión de que aquél no era su "mundo". Este lunes, la jueza de 34 años dará sus primeros pasos en un tribunal de instancia de Orihuela (Alicante). También lo hará Raquel Gutiérrez Polo, de 35 años, que logró aprobar las oposiciones al cabo de siete años en los que, paralelamente, estuvo trabajando en distintos puestos para poder salir adelante. Raquel tampoco tiene en su familia ningún referente jurídico y tampoco se vio en ningún momento ejerciendo de abogada en el ámbito privado. "En un inicio me llamó más la figura de fiscal, pero cuando me metí en el mundo descubrí que ser jueza me parecía más llamativo. Es una oposición que te permite no estancarte y tener un conocimiento transversal del derecho", cuenta Gutiérrez, que arrancará su recorrido como jueza reforzando el servicio de un tribunal de instancia en Vilafranca de Penedès (Barcelona). Las tres flamantes juezas coinciden en señalar que aún queda "mucho" para derribar la imagen predominante del juez hombre, mayor y de clase alta. Queda "mucho por hacer" en materia de violencia de género, apunta María José Fuentes, si bien añade se ha avanzado "muchísimo en esta materia", que se trata de forma "transversal" en la formación del juez. "Por supuesto que hay jueces machistas, somos un reflejo de la sociedad", expone. Su compañera Garea considera que los jueces "cada vez están más integrados en la sociedad". Ejemplo de ello es el nombramiento de Isabel Perelló, la primera mujer presidenta del CGPJ y el Tribunal Supremo. Con todo la presencia de una joven al frente de un tribunal sigue causando extrañeza en algunos profesionales jurídicos. Garea lo vivió en su propia piel durante los seis meses que pasó ejerciendo labores de "refuerzo y sustitución" en un juzgado: "Todo el mundo está acostumbrado a otra cosa. Cuando me abrían la puerta del juzgado y entraban los abogados, se sorprendían al verme. He escuchado muchos comentarios como 'qué joven, señoría'". Para Raquel Gutiérrez, la inmersión de las mujeres en la Carrera Judicial ha sido "un cambio importante y rápido que hay que poner en valor". No obstante, la entrevistada señala que para que ese cambio "se refleje en las presidencias y los órganos de gobierno" hacen falta "tiempo" y "referentes". El techo de cristal persiste Si bien es cierto que la base de la Carrera Judicial es ya mayoritariamente femenina, la situación se invierte en las altas instancias del Poder Judicial. Las mujeres son mayoría entre los togados menores de 60 años, pero representan solo el 41,3% de los jueces de entre 61 y 70 años y el 29,2% de los mayores de 70. Tal y como muestran los últimos datos del Informe sobre la Estructura de la Carrera Judicial del CGPJ, en los órganos centrales del Poder Judicial la presencia femenina desciende al 32,6%. El Tribunal Supremo lo conforman 10 magistradas y 41 hombres. En la Audiencia Nacional son 28 mujeres y 40 hombres. De los seis juzgados de instrucción de la Audiencia, solo uno está dirigido por una mujer, la magistrada María Tardón. En los tribunales superiores de justicia, las mujeres juezas representan el 42,9% del total. Las mujeres son menoría en los puestos de especialista (40%), en los decanatos (33%) y en los órganos colegiados (45%), de acuerdo con los datos del CGPJ. Detrás de estos porcentajes hay una realidad, según interpreta la jueza Fuentes: "Siempre son las mujeres las que acaban sacrificando su carrera para conciliar". La respaldan los datos. Las mujeres representan el 80% de los jueces que piden excedencias voluntarias para el cuidado de sus hijos. "Las juezas encontramos más pegas, barreras que nos hacen decidir entre lo personal y lo profesional", señala al respecto la jueza Gutiérrez. Ser juez, ¿un sueño al alcance de cualquiera? Convertirse en juez es una tarea que requiere gran esfuerzo y, en la práctica totalidad de los casos, años y años de preparación. La edad media de ingreso en la Carrera en 2024 fue de 31,8 años, según datos recabados por el Ministerio de Justicia. El European Judicial Training Network señala que en España la preparación media para las oposiciones a juez suele superar los cuatro años tras el grado de Derecho. A ello se suman dos años en la Escuela Judicial que combina la formación teórico-práctica con las prácticas en juzgado. En definitiva, resume Paula Garea, "el problema no es solo lo que cuesta la preparación, sino el tiempo durante el que dejas de ingresar dinero". "Creo que se puede llegar a juez desde una familia humilde, pero debe haber cierto soporte económico. Hay familias que tienen que hacer grandes esfuerzos", concluye. Para la jueza, permitir el acceso a la Carrera a todos los ciudadanos es un factor clave, porque "la justicia debe parecerse a la sociedad y representar a todo el mundo". El caso de Raquel Gutiérrez es significativo. Tardó siete años en aprobar las oposiciones porque compaginaba la preparación con distintos trabajos como dependienta, en una cafetería o en un colegio en el que trataba con niños con autismo. "Fueron muchas horas" y "muchísimo cansancio", pero Gutiérrez logró superar las oposiciones tras "renunciar a muchas cosas". "Ahora hay muchísimas becas, yo tuve que trabajar", comenta. María José Fuentes considera que "ahora más que nunca", la posibilidad de ser juez está al alcance de la mayoría. Según explica, ella llegó a la Escuela Judicial con "una idea preconcebida" en la cabeza que no encontró sustento en la realidad. "Pensaba que iba a encontrarme con hijos de jueces, de grandes empresarios, y no fue así en absoluto. La mayoría de compañeros eran hijos de funcionarios, pero había que todo. Me encontré una representación de la sociedad, había mucha gente humilde". El acceso de la población a la labor jurídica pública ha sido una de las prioridades del Ministerio de Justicia de Félix Bolaños, impulsor del sistema de 'Becas Seré'. En 2025, la iniciativa contó con un presupuesto superior a los 15 millones de euros y benefició a 1.290 personas. Entre ellas, 1.074 becas se destinaron a aspirantes a juez y fiscal. El 78,3% de los destinatarios fueron mujeres y el 43,6%, menores de 25 años. La ayuda económica asciende a los 12.000 euros anuales.

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