Mujeres con cáncer piden a Mónica García que adelante las mamografías a los 40 años
2026-03-11 - 12:43
A María Varela le detectaron cáncer de mama con 42 años. Fue hace menos de un año, en mayo de 2025, cuando ingresó en el hospital de Galicia, de donde es natural, por un dolor de espalda que no pasaba y que además cada vez iba a peor. Anteriormente le habían hecho ya varias pruebas, entre ellas con inteligencia artificial, que sentenciaban que no tenía ninguna enfermedad. Los dolores, le dijeron también alguna vez, se debían a su sobrepeso. Pero de esa última estancia hospitalaria salió con el diagnóstico de un cáncer de mama en estadio 4, metastásico, que no tiene cura, solo tratamiento para que no continúe avanzando y para paliar el dolor. Este miércoles María, junto a otras cuatro pacientes, ha acudido al Ministerio de Sanidad a entregar 65.000 firmas recogidas en su petición en Change.org para que las mamografías se adelanten a los 40 años. «Si a mí me hubieran cogido en un estadio menor, tendría posibilidades de tratamiento. También de recaídas, pero tendría más posibilidades de sobrevivir», ha contado frente a Sanidad. Su objetivo es que el departamento de Mónica García las reciba para poder explicarles su convencimiento de la necesidad de adelantar los cribados de cáncer de mama. Actualmente, aunque varía entre comunidades autónomas, las mamografías se llevan a cabo cada dos años a mujeres de entre 50 y 69 años. Algunas autonomías adelantan ese inicio a los 45, mientras que otras lo amplían hasta pasados los 70. Con su petición, reitera Varela, las pacientes de cáncer quieren conseguir que la sanidad pública realice mamografías en todo el país desde los 40 años. «Es un objetivo favorable teniendo en cuenta que ahora mismo en muchas comunidades autónomas es a los 50 años y en otras a los 45. Si lo conseguimos adelantar hasta los 40 ya es mucho», remarca. Pero lo «ideal», dice, es que se las pruebas de prevención, no necesariamente mamografías, comenzaran antes para todas las mujeres. «Mi deseo sería que desde los 18 años te empiecen a revisar, porque nadie está exento del cáncer», defiende Varela. De hecho, a la entrega de firmas le han acompañado entre otras dos mujeres que tuvieron su diagnóstico de cáncer a los 30 y 31 años. Una de ellas es Esther, a la que le detectaron la enfermedad al poco de empezar la tercera década de su vida gracias a que se impuso un control rutinario. Una prima suya había fallecido muy joven por la enfermedad por lo que Esther, al tener un quiste benigno, comenzó con las revisiones. Al cogerlo a tiempo, el tratamiento fue eficaz. Años después, con 44 años, le diagnosticaron otro, cáncer de mama triple negativo, uno de los tumores más agresivos. De nuevo, al habérselo diagnosticado pronto, todo fue bien. «Estoy aquí para que se adelanten esos cribados y se dilate la concienciación sobre el cáncer de mama en mujeres jóvenes», ha dicho justo antes de entregar las firmas al Ministerio de Sanidad: «La sanidad pública debe estar a la par que las detecciones, que cada vez se ven más en mujeres jóvenes». El Ministerio de Sanidad ha confirmado a Varela que las recibirá para abordar el asunto, pero aún no le ha dado una fecha para que la cita tenga lugar. Fuentes del departamento de Mónica García aseguran que se está evaluando el adelanto de estas pruebas a los 45 años en todo el territorio nacional, pero por debajo de esa edad, defienden, no se recomienda. «Según los criterios de salud pública utilizados por el ministerio, los programas de cribado deben aplicarse únicamente cuando existe un equilibrio favorable entre beneficios y posibles riesgos. En edades más jóvenes, la incidencia del cáncer de mama es menor y la eficacia del cribado poblacional no está tan claramente demostrada, por lo que el beneficio global resulta más limitado», apuntan. Las mismas fuentes insisten además en que iniciar las mamografías de forma generalizada a edades muy tempranas podría aumentar la probabilidad de falsos positivos. Sin embargo, la sanidad privada sí realiza estas pruebas a los 40 años. Así fue como se le diagnosticó la enfermedad a Nuria Pajuelo, que aunque no tenía antecedentes ni especial riesgo lleva desde los 36 años realizándose revisiones anuales. «En una de estas me diagnosticaron mi cáncer, un triple negativo, de los más agresivos, pero gracias a Dios la intervención de mi ginecólogo fue muy rápida», relata. Se sometió a quimioterapia, a una intervención y a radioterapia. Le descartaron que tuviera metástasis y a día de hoy tiene revisiones cada seis meses. «En la sanidad pública no me habrían revisado hasta los 50 años o hasta que tuviera síntomas muy acusados. Y si hubiera tenido metástasis ya habría sido muy difícil tratarlo, sin opción a tratamiento. Un cáncer diagnosticado a tiempo tiene solución. El cáncer se cura si se detecta a tiempo», lanza.