Nazareth Castellanos, neurocientífica: "El silencio ayuda a limpiar el cerebro"
2026-03-16 - 17:23
Vivimos rodeados de estímulos y con el cerebro en constante activación, pero ¿y si te dijéramos que hay algunas neuronas que se activan con el silencio? Así lo explica Nazareth Castellanos en el programa La Ventana de La Ser, donde comparte datos muy interesantes sobre un estudio que arroja datos sobre la respuesta del cerebro ante la privación sensorial. El estudio, liderado por Imke Kirste, fue publicado en la revista Brain Structure and Function. Bajo el título Is silence golden? Effects of auditory stimuli and their absence on adult hippocampal neurogenesis. La investigación revela que los ratones expuestos al silencio durante varias horas al día tenían más proliferación de neuronas en el hipocampo que con sonidos o música. Qué ocurre en el cerebro cuando hay silencio Aunque la investigación se llevó a cabo en animales, sus conclusiones han abierto una conversación más amplia sobre cómo responde el cerebro humano cuando desaparecen los estímulos externos. Como explica Castellanos, "hace poco se publicó un estudio. Está hecho en ratas, pero es verdad que también sucede en humanos. Hay neuronas que se activan cuando escuchamos cosas y otras que se activan cuando hay silencio". La neurocientífica señala que estas últimas "trabajan en las zonas más del descanso. Ayudan a la limpieza del cerebro, a calmar; es decir, están más relacionadas con una regeneración". Cuando el entorno se silencia, el cerebro deja de procesar información constante y puede activar circuitos vinculados al reposo y la regulación interna. Desde el punto de vista neurobiológico, el hipocampo está relacionado con la memoria y la gestión emocional. En el estudio publicado en 2013, el grupo de ratones expuesto al silencio fue el único que mostró un mantenimiento significativo de las nuevas neuronas días después de la exposición. Aunque no se puede extrapolar de forma directa a humanos, sí refuerza la idea de que la ausencia de estímulos no es un vacío, sino un estado activo para el cerebro. Los efectos de la privación sensorial Castellanos propone llevar esta idea a la vida cotidiana. "Desde el punto de vista de la salud mental, es buscar lo que se llama la privación sensorial al menos unos minutos a lo largo del día. Dos o tres minutos en los que haya privación sensorial: cierro los ojos, no escucho, intento no sentir". En un momento en el que pasamos el día frente a pantallas, notificaciones y ruido ambiental, introducir pequeños espacios de silencio puede convertirse en un gesto sencillo pero significativo. Según explica, cuando "las neuronas empiezan a perder los estímulos que vienen de fuera se encogen un poquito". Esto no implica algo negativo, sino una reducción de la actividad ligada al procesamiento externo, lo que permite que otras redes asociadas al descanso tomen el relevo. La idea no es aislarse del mundo, sino hacer pausas conscientes. Momentos breves en los que el sistema nervioso deje de estar en alerta constante. La ciencia todavía está profundizando en cómo estos microespacios influyen en la regeneración cerebral en humanos, pero lo que ya sabemos es que el cerebro necesita alternar activación y reposo.