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Netflix nos acerca a la Italia de los años 70 por partida doble

2026-02-09 - 08:25

En la parrilla actual de Netflix encontramos dos producciones que a priori no tienen relación entre sí, pero que comparten un mismo contexto histórico muy reconocible: la Italia de los años setenta. Una película, El falsificador (Stefano Lodovichi, 2026), y una serie, Sra. Playmen (Riccardo Donna, 2025), que están ambientadas en una década marcada por la violencia política, los cambios sociales y una profunda crisis a todos los niveles. Pero mientras una se mueve en el terreno del crimen y los años de plomo; la otra nos lleva al mundo de la prensa, la censura y la revolución cultural. La misma época desde dos miradas distintas. La Italia de los años setenta que retratan El falsificador y Sra. Playmen es un país en plena combustión, que se abre a la modernidad a toda prisa y donde convive lo mejor y lo peor al mismo tiempo. Son historias muy distintas en la forma de acercarse a sus protagonistas. La película de Stefano Lodovichi se inspira en la figura real de Antonio Chichiarelli, un falsificador de arte vinculado al mundo criminal de la Roma de los anni di piombo, al que da vida Pietro Castellitto, construyendo un personaje marcado por la ambigüedad moral y la sombra de la violencia política. Por su parte, Sra. Playmen centra su relato en Adelina Tattilo, editora de la revista erótica Playmen y símbolo de una revolución cultural que chocó frontalmente con la censura y la religión de la época, interpretada por Carolina Crescentini. Dos personajes reales, dos trayectorias opuestas y un mismo telón de fondo histórico que nos ayuda a entender las contradicciones de una Italia fascinante y peligrosa a la vez. Realidad vs. ficción: El falsificador La película se centra en la figura real de Antonio Chichiarelli (1948-1984), conocido como "Toni", pero lo muestra de una forma bastante idealizada y ocultando gran parte de su oscuro pasado, como su muerte violenta. Es presentado como un artista que llega a Roma y se introduce en el mundo de las falsificaciones de obras para poderse ganar la vida y después, casi por casualidad, se relaciona con las mafias de Roma. La realidad fue muy distinta ya que nada más llegar a la capital italiana comenzó a realizar atracos y robos lo que le llevó en varias ocasiones a la cárcel. Además, su relación con las falsificaciones llegó tiempo después. Y fue precisamente en la cárcel donde conoció a Danilo Abbruciati, el jefe de la banda criminal Magliana con el que comenzó a colaborar en el tráfico de drogas y en robos a gran escala La mayoría de los personajes que aparecen en la trama no son reales. En lugar de Abbruciati su contacto de la mafia es Balbo, interpretado por Edoardo Pesce. La relación con los resortes más turbios del poder político también están exagerados, con el personaje de “El Sastre” con Claudio Santamaria. Sí aborda los grandes sucesos de su vida como su controvertida participación en el secuestro de Aldo Moro, donde Chichiarelli redactó un falso comunicado en nombre de la Brigadas Rojas. En la película aparece como uno de los que participan en el famoso atraco a la Brink’s Securmark, donde se sustrajeron 35.000 millones de liras, toda una fortuna. Sin embargo, no hay ninguna evidencia de que Chichiarelli tuviera algo que ver y nunca fue juzgado por ello. 'El falsificador' (Stefano Lodovichi, 2026), y una serie, 'Sra. Playmen' (Riccardo Donna, 2025), nos muestran la misma época desde dos miradas diferentes Realidad vs. ficción: Sra. Playmen La serie construye su trama principal a partir de que Adelina Tattilo (1929-2007) se queda sola al frente de la revista Playmen tras la huida de su marido por infidelidades y el temor a ser detenido por las autoridades. En la realidad, aunque Saro Balsamo sí que se fue apartando progresivamente del proyecto y del matrimonio, no existe constancia de una huida repentina ni de una persecución policial directa que lo obligara a abandonar Italia de manera precipitada. La ficción condensa ese distanciamiento que refuerza la figura de Adelina al frente de la revista. Playmen fue fundada en 1967 a medias con su marido y a diferencia de lo que muestra la pantalla, Adelina siempre tuvo un papel activo en la revista, especialmente en la gestión, la línea editorial y la relación con modelos. También se exagera el papel de la policía y de la censura en algunos momentos clave. La serie nos muestra registros espectaculares y “secuestros” casi inmediatos de números completos de la revista, cuando en la realidad la represión fue más burocrática y judicial, con denuncias, procesos por obscenidad, multas y retiradas puntuales de ejemplares, pero no una persecución constante con la tensión que nos muestra la serie al más puro estilo de los thriller. Sin embargo, el fondo que nos muestra sí que es bastante fiel a los sucesos verídicos. Playmen vivió bajo una enorme presión legal y Adelina fue quien tuvo que dar la cara ante jueces, medios y opinión pública. Aunque la serie simplifica y dramatiza los hechos, acierta al señalar que fue ella quien sostuvo la revista y la llevó a su mayor éxito, convirtiéndose en un símbolo de la batalla cultural de la Italia de los años setenta. Sin embargo, ese éxito no fue eterno. Con los años surgieron muchas revistas eróticas que aumentaron la competencia y terminó cerrando en los años noventa.

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