TheSpaineTime

'No questions, no answers'

2026-03-05 - 04:53

Si nos remontáramos 250 años atrás, cuando la proclamación de la independencia de los Estados Unidos, nos daríamos de bruces con la decisiva colaboración de España para que fuera lograda. El ciclo conmemorativo que prepara el embajador Eduardo Garrigues López Chicheri aportará pruebas de primer orden que lo conforman. Otra cosa es que nunca esas ayudas nos hayan sido agradecidas. Si volviéramos a la Edad de Piedra del franquismo o mejor de la Segunda Guerra Mundial observaríamos que mientras otros países europeos fueron liberados del dominio nazi fascista por las fuerzas norteamericanas y guardan de ello gratitud imperecedera, aquí, en España, la aparición de los yanquis en 1953 fue para acordar un convenio con el generalísimo Franco que les cedió unas bases aéreas y navales en Torrejón, Zaragoza, Rota y Morón a cambio de recibir su apoyo irrestricto a su régimen y de garantizarle su perennidad en la Jefatura del Estado. De manera que los americanos fueron liberadores para otros pueblos europeos y mientras contribuían a esclavizar al español. En contraste con tanta retórica de encendido nacionalismo y tanto ir por rutas imperiales, Franco acababa renunciando al ejercicio de la más elemental soberanía en favor de Washington. De esta situación vergonzosa salimos por nuestros propios medios y cuando gravitó sobre nosotros la grave amenaza del 23-F escuchamos a Henry Kissinger decir que se trataba de "un asunto interno". Nos hicimos mayores, sentamos la cabeza, dejamos de tontear con el tercer mundo y buscamos nuestro sitio en el primero. Nos adherimos a la Unión Europea el 1 de enero de 1986 y tuvimos claro que

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