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Noruega, la corte de los escándalos: sexo, drogas, violencia... y Jeffrey Epstein

2026-02-27 - 09:43

Callado, casi tímido. El gesto descarado que suele poner cuando camina por Oslo y descubre a los paparazzi ha dado paso a una mirada esquiva. Marius Borg Høiby, de 29 años, parece un adolescente el día de su confirmación desde que comparece ante un tribunal en la capital noruega. Llevaba un jersey azul oscuro y debajo una camisa beis cuando por primera vez se sentó en el estrado y dijo con voz baja y monótona: «Me resulta increíblemente difícil hablar delante de tanta gente». Ellen Holager Andenæs, su abogada, a quien en Noruega llaman 'Ellen de hierro', asiente. Ella y su colega Petar Sekulic defienden a Marius Borg Høiby en el juicio que se celebra en Oslo desde el 3 de febrero. Está acusado, entre otras cosas, de violación en cuatro casos, maltrato, daños materiales y amenazas. El procedimiento es un circo tal que incluso el fiscal Sturla Henriksbø, que dirige la acusación, dice: «Siento gran compasión por Høiby debido a la presión mediática». Cada mañana, Marius monopoliza las portadas de los tabloides locales. Aunque eso, por supuesto, agrega el fiscal, no implica «que no deba ser responsabilizado por sus actos». Unos 200 periodistas acreditados se agolpan para entrar en la Rettssal 250, la sala donde se celebran las vistas del tribunal. Durante el juicio los reporteros mantienen sus portátiles en el regazo mientras teclean entradas en directo del proceso. Diseccionan las declaraciones de las víctimas, que cuentan entre lágrimas lo que, presuntamente, Borg Høiby les hizo. Que abusó de ellas cuando no podían defenderse porque dormían y/o estaban aturdidas por el alcohol, las drogas o lo que fuera. Marius Borg Høiby es el primogénito de la princesa heredera de Noruega, Mette-Marit. Su madre lo tuvo con 23 años y su relación con el padre, Morten Borg, un hombre condenado dos veces por delitos relacionados con drogas en los años noventa, ya era historia. En 2001, cuando Mette-Marit se casó con el príncipe heredero Haakon Magnus, Marius tenía apenas 4 años. Hoy, su caso inquieta profundamente a los noruegos, que estos días se preguntan una vez más: ¿qué le ha pasado a este chico? Marius Borg Høiby acapara titulares desde que fue arrestado por primera vez, en agosto de 2024. Inicialmente, por lesiones corporales y daños materiales. Por entonces, su exnovia, una influencer llamada Nora Haukland, con la que salió entre 2022 y 2023, lanzó graves acusaciones contra él: golpes, patadas y una relación tóxica de la que solo pudo liberarse con mucho miedo. Marius, señalado, alegó entonces que sufre de «varios trastornos mentales». Según su versión, estos habrían provocado «que tuviera problemas una y otra vez en mi infancia y como adulto, y aún los tengo. Luché durante mucho tiempo contra el abuso de drogas y ya estuve en tratamiento por ello». Posteriormente, Borg Høiby fue arrestado varias veces. Nuevas parejas sexuales se presentaron ante la Policía; en total habría abusado de 16 mujeres. Algunos de los casos ya habrían prescrito. Entretanto, permaneció en prisión preventiva. La Policía encontró en el ordenador de Borg Høiby una carpeta con numerosos archivos de fotos y vídeos claramente incriminatorios, ya que habría filmado las presuntas agresiones. También una presentadora lo acusa de violación. Borg Høiby abusó, supuestamente, de ella en 2018 mientras dormía. Ella no recuerda el incidente. Se enteró por la investigación policial. El nombre de las víctimas y el de muchos testigos se mantiene en el anonimato. Rige para ellos una prohibición de identificación porque no son personas públicas. En Oslo son conocidas como la «mujer de Frogner» o la «mujer de Skaugum», nombres tomados de los lugares donde ocurrieron los supuestos abusos. Frogner es el barrio diplomático de Oslo; Marius Borg Høiby tiene allí su residencia, en un apartamento. Skaugum es la finca, a 25 kilómetros de la ciudad, donde viven la princesa Mette-Marit y el príncipe Haakon. Borg Høiby habría celebrado en esta propiedad una fiesta en 2018 y en ella habría abusado de la «mujer de Skaugum», algo que negó ante el tribunal: no puede recordarlo. Quizá tomara drogas aquella noche. «Soy conocido principalmente por ser el hijo de mi madre. Por nada más –declaró el acusado–. Por eso tenía una necesidad extrema de reconocimiento». Eso lo habría llevado a un mayor consumo de sexo, alcohol y drogas. En la segunda semana del juicio, Borg Høiby se enfrentó a otro cargo de violación. La «mujer de Lofoten» testificó a puerta cerrada. «Como ya he dicho, no tengo sexo con mujeres dormidas», se defendió. Se da la circunstancia agravante de que ese incidente ocurrió mientras Marius estaba con su padrastro en las islas Lofoten en 2023. «Haakon me dijo: 'Vamos de viaje', para que yo saliera un rato de Oslo. Así que fuimos a las islas Lofoten. Ya he estado allí varias veces», explicó Marius. Vieron películas juntos y esquiaron. Un viaje padre-hijo aparentemente normal. Sus caminos se separaron por la noche. Al parecer, la mujer ofreció a Marius un lugar donde quedarse después de una fiesta. Fue allí donde, presuntamente, tuvo lugar la violación. Hasta hace poco los noruegos miraban a la madre de Marius con empatía, como una madre que arrastra una pesada carga. Ahora, sin embargo, también ella carga con un inesperado problema: su relación con el delincuente sexual Jeffrey Epstein. Los documentos del caso recién desclasificados en Estados Unidos revelan su intimidad con el difunto pederasta entre 2011 y 2014, intercambiando confidencias por correo electrónico durante más tiempo de lo que se creía: «Ven, rescátame. Me muero de aburrimiento». Mette-Marit reconoce que mostró «mal juicio» y se disculpa... a su manera: «No representa la persona que quiero ser». ¿Será suficiente? Los noruegos ya no saben qué creer. En Oslo se habla estos días de Mette-Marit y su hijo por todas partes. Algunos apuntan a que Haakon debe divorciarse de inmediato. Epstein es la gota que colma el vaso. Casi nadie recuerda ya que la historia de sus príncipes herederos comenzó como un moderno cuento de hadas. Era 1999 y Mette-Marit Tjessem Høiby era una joven peculiar. Tenía 27 años y un hijo fuera del matrimonio; trabajaba en una boutique para mantener a su pequeño. Conoció al príncipe heredero Haakon en un festival de música tecno. Ella y el heredero al trono, de su misma edad, se hicieron pareja. Más aún, Haakon de repente era tratado como padrastro del pequeño Marius, de 3 años, y el pueblo se preguntaba si el príncipe podía adoptar al hijo de una madre soltera cuyos pecados juveniles proporcionaban abundante material a la prensa rosa, ya que el padre biológico de Marius, Morten Borg, estaba siendo juzgado en Oslo por posesión de cocaína, y tenía antecedentes por tráfico de drogas, conducir ebrio y sin carné. Mette-Marit, por su parte, cuatro o cinco años antes, tampoco le hacía ascos al éxtasis. Se habló de «la chica de las drogas»; supuestamente, además, también había un vídeo sexual. Ante los ataques, el príncipe pasó a la ofensiva. En un informativo, Haakon explicó: «Necesitamos tiempo para desarrollar nuestra relación. El amor necesita tiempo para madurar». Apeló a su pueblo para que no juzgara a Mette-Marit por cosas que había hecho años atrás. Poco después, ella apareció ante las cámaras afirmando que había hecho un «ajuste de cuentas con mi juventud», en la que había «vivido bastante desenfrenadamente». Las explicaciones de ambos y su amor dieron la vuelta a la opinión pública. Rápidamente, la pequeña familia reconstituida cautivó a todo el país. En 2004, Mette-Marit dio a luz a Ingrid Alexandra, la heredera al trono, y poco después llegó el pequeño Sverre Magnus. El rey Harald decidió que Marius también era miembro de la familia real. Aparecía en las fotos oficiales, pero no asumía tareas para la Corona. Hoy se puede especular sobre si Borg Høiby no logró encontrar su hueco en la Casa Real o no se sintió equiparado con sus hermanastros, pero lo cierto es que no le faltaron oportunidades. La monarquía noruega, desde siempre, ha sido considerada cercana al pueblo. El abuelo de Haakon, el rey Olaf, era popular por viajar en tren a las montañas para esquiar. Su hijo Harald, coronado en 1991 tras la muerte de Olaf, y la reina Sonja pasaban las vacaciones en Mallorca, adonde volaban a veces en clase turista. Todo eso encajaba con que Harald acogiera a Marius con los brazos abiertos. En 2017, sin embargo, Marius pidió «vivir una vida fuera de la atención pública», en palabras de un comunicado de palacio. Se fue a California a estudiar Empresariales, pero pronto lo dejó para trabajar en Oslo –primero en una empresa de moda, luego como mecánico de motos–, iniciativas que parecían dibujar a un joven sin rumbo que pasaba la mayor parte de su tiempo en fiestas y estudios de tatuajes. Con su familia solo aparecía en los cumpleaños de sus hermanastros, como, en 2022, cuando Ingrid Alexandra alcanzó la mayoría de edad. Periodistas que se ocupan de la Casa Real aseguran que se sabía desde hacía tiempo que «Marius no estaba bien». Además, cuando estalló el escándalo en torno a él, la familia real ya estaba tocada. Por un lado, el controvertido enlace de la hermana de Haakon, Märtha Louise, con Durek Verrett, un chamán que dice de sí mismo que es mitad humano, mitad reptil. Luego está el rey Harald, al que en 2024 le implantaron un marcapasos que ha reducido de forma paulatina sus compromisos oficiales. El monarca tiene 88 años y muchos desean que abdique, pero Harald desea servir a su país hasta su muerte. El historiador y experto en la Casa Real Ole-Jørgen Schulsrud-Hansen, sin embargo, no es pesimista frente al futuro de la monarquía: «Una condena de Marius no dañaría a la monarquía, al contrario: demostraría que todos los noruegos son iguales ante la ley. Es una baza que pueden jugar». Una estrategia a la que no ayuda, precisamente, la conexión de Mette-Marit con Epstein. Muchos noruegos lo sienten como «una enorme traición de la confianza de la princesa heredera hacia el pueblo», según Schulsrud-Hansen. Si la Casa Real quiere salvar algo, Mette-Marit debe poner rápidamente todas las cartas sobre la mesa. Se cuestiona, además, la actitud de los príncipes ante los problemas de Marius: ¿no estaban al tanto de la vida que llevaba su hijo? ¿Se tomaron la situación en serio? Frente a estas acusaciones, Mette-Marit afirmó a finales de 2025 que era terrible «ser acusada de cosas tan graves». Añadió que habían buscado ayuda profesional y que habían dado lo mejor de sí para solucionar los problemas. Por si fuera poco, a la princesa le diagnosticaron una fibrosis pulmonar en 2018, una enfermedad crónica que la obliga a recurrentes periodos de descanso. Se ha dicho incluso que necesitará un trasplante de pulmón. De hecho, no ha acudido a ninguna de las sesiones del juicio de su hijo. La acusación contra Marius comprende 38 puntos. Ha confesado delitos menores como posesión de marihuana. Pero se declara no culpable de los delitos de violación. En caso de condena podría enfrentar hasta 16 años de prisión.

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