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Nury Calvo, 'influencer', relata su experiencia con un "okupa" a su regreso a España: "Nos pidió dinero para irse de la casa"

2026-03-23 - 14:40

Nury Calvo, la influencer que regresó a España desde Estados Unidos en pleno proceso contra su cáncer de mama para recibir tratamiento en una clínica privada, acudió hace unos días como invitada al podcast de La influencia de Nacho Pla para aclarar cómo se encuentra a día de hoy y zanjar todas las polémicas que le han rodeado en los últimos meses. Durante su charla, la tiktoker, que vivía en Miami junto a su marido y sus dos hijos, no solo volvió a aclarar que nunca residió en Andorra, ni dejó de tributar en España, sino que se sinceró sobre cómo vivió cada fase de su enfermedad, incluida su reciente mastectomía bilateral, mediante la cual le extirparon sus dos pechos. "Yo creo que he vivido disociada con todo esto hasta el momento en que me operé", confesó. Mientras continúa asimilando las secuelas de esta cirugía, a la espera de que le coloquen las nuevas prótesis mamarias, Nuria Calvo, como se llama en realidad, relató también lo "mal" que se sintió la primera vez en la que se atrevió a quitarse la chaqueta en público y dejar ver que no tenía pecho. En ese momento, se encontraba en una cafetería junto a unas amigas. "Me sentí menos mujer, me sentí muy observada", explicó. En otro orden de cosas, la creadora de contenido compartió con Nacho Pla la desagradable experiencia que le tocó vivir a su regreso a nuestro país, cuando el a priori "buen inquilino" que, hasta entonces, residía en su vivienda habitual —al que el entrevistador describió como "okupa"—, se negó a abandonar la casa. "Durante dos años tuvimos un inquilino y, por contrato, a partir del primer año podíamos rescindir el contrato dado que era nuestra primera y única vivienda. Y siempre y cuando volviéramos a vivir ahí, con nuestros hijos menores", empezó diciendo Calvo, recordando esta compleja situación que, si bien se resolvió mediante un acuerdo económico, tampoco estuvo exenta de controversia en redes. Según explicó, tanto ella como su marido decidieron ponerse en contacto con el inquilino en cuestión y avisarle con varios meses de antelación de su mudanza a España, prevista para el mes de junio. "Y cuando le avisamos en febrero nos dijo que no encontraba ninguna casa como la nuestra, al precio de la nuestra, evidentemente, y que íbamos a tener un problema porque él no se iba de nuestra casa", señaló. Ya en abril, el inquilino dejó de pagar el alquiler por este motivo y, al mes siguiente, lejos de abandonar la casa, le hizo una propuesta inédita. "Nos pidió dinero para irse de la casa (...) Él entendía que le estábamos provocando una serie de contratiempos por tener que buscar otra casa", continuó Calvo, recalcando que el inquilina sabía que no era una vivienda de alquiler, sino la suya particular y que, en tal sentido, estaba acondicionada con todas sus cosas. Finalmente, el matrimonio decidió pagarle el dinero que les exigía, alrededor de 3.600 euros, con la esperanza de que se marchara. "Nosotros volvíamos el 4 de junio y el 30 de mayo nos devolvió las llaves. Afortunadamente, nuestra casa está bien, pero tuvimos que pagarle para que se fuera", indicó. "Ahora no me parece mucho".

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