Ocho mujeres que cambiaron de rumbo y triunfan en su sector
2026-03-08 - 03:13
Celebramos el Día Internacional de la Mujer rindiendo homenaje al talento femenino español en el sector de la moda, la belleza, la gastronomía, el diseño o la hostelería. Recopilamos ocho casos de éxito de mujeres que un día decidieron cambiar su rumbo profesional, pasando de los despachos o la universidad a liderar sus propios negocios en sectores muy diferentes al que iniciaron su vida laboral. En 2005, Paz Torralba decidió abandonar su cargo como alta ejecutiva de banca para hacer realidad su pasión: ayudar a mejorar la salud y la belleza de otras personas. Dos décadas después, lidera una de las marcas de referencia en el sector. The Beauty Concept cuenta con tres centros de belleza y medicina estética en Madrid, además de una peluquería. Desde 2021, también gestiona el spa del hotel Mandarin Oriental Ritz. «El comienzo fue duro, pero tenía mucha confianza en la visión que tenía y también, al venir del mundo de la banca, tenía muy claro el modelo de negocio. Crearte una reputación depende de muchos factores y yo tenía un gran equipo, mucha energía y la suerte de que Eugenia Silva fuera la primera persona que apostó por nosotros y aún sigue siendo una gran clienta», nos cuenta la empresaria. Andrea Duro, Sandra Barneda, Belén Rueda, Marta Torné o Juan Betancourt, son otros de los famosos que acuden de forma habitual a sus centros para cuidarse. La obsesión de Paz Torralba por la excelencia le ha llevado a rodearse de un equipo de expertos de diferentes áreas como el 'skincare', el cuidado capilar, la medicina estética y la nutrición, así como a incorporar cosmética de última generación, aparatología de vanguardia y las técnicas de medicina estética avaladas por la ciencia. Tras finalizar sus estudios en Derecho y graduarse como abogada, Beatriz de los Mozos trabajó para prestigiosas oficinas como White & Case o Luminance. En febrero de 2020, lanzaba Flabelus como un proyecto paralelo durante los meses de menor actividad derivados de la pandemia. En septiembre de ese año dejó su trabajo para dedicarse por completo al crecimiento de su marca como negocio global e incorporaba a sus primeros empleados. Actualmente, Flabelus cuenta con presencia en ciudades clave de la moda como Nueva York, Londres, París, Milán, Madrid y México con más de 40 tiendas insignia y nuevas aperturas previstas. La marca opera en más de 54 países, cuenta con su propia fábrica en España y su plataforma online conecta con una audiencia global. Tatiana Santo Domingo o Beatrice Borromeo son algunas de las famosas que han calzado sus reconocibles diseños. Su facturación actual roza los seis millones de euros y cuenta con una producción de más de dos millones de pares al año. Abogada como sus padres y con un trabajo en un bufete famoso, Paula Babiano decidió dejarlo todo un día, en 2017, para dedicarse solo a lo que hasta entonces era un emprendimiento paralelo, surgido casi de casualidad, sonaba a auténtica locura. “Siempre había tenido la pastelería como ‘hobby’ , así que hacía las tartas en cumpleaños y alguna fiesta. En una comida con amigos preparé las banoffee y estaban los dueños de un grupo de restauración que me pidieron que las hiciera para ellos. Ahí empecé una doble vida, yendo al obrador de madrugada a hacer las tartas y de día al despacho”, relata Paula, siete años más tarde y con 167 empleados y nueve tiendas y cafeterías en Madrid, además de venta online y servicio de catering. “Realmente no tenía un plan de negocio pensado ni ninguna idea concreta, y los primeros meses hice de abogada freelance y tuve que buscarme la vida. Pero nunca dudé porque poder vivir de la repostería era para mi un sueño que vi que podía materializarse”, revela. «Mi cambio de rumbo no fue una ruptura, sino una evolución natural impulsada por una necesidad creativa profunda que durante años había permanecido en segundo plano. Hoy aplico mi formación en Diseño de interiores en cada colección: pienso las prendas como arquitectura del cuerpo», cuenta Beatriz Terol , diseñadora y fundadora de BOJ . En 2014, tras varios años trabajando para una firma internacional con sede en Madrid, cofundó junto a José María Braña una firma textil masculina en Vigo, iniciando una etapa de más de una década de experiencia en el sector moda. En 2023 fundó BOJ, su propio atelier, especializado en producción artesanal con colecciones limitadas . Entre sus principales logros destacan la consolidación de una marca con identidad propia, la creación de un taller con equipo experto de larga trayectoria y el desarrollo de un modelo de moda responsable que prioriza calidad, exclusividad y adaptación real al cuerpo femenino. Chelo Gámez cambió de rumbo y se lanzó a emprender cuando muchos piensan que ya solo queda disfrutar plácidamente del camino conocido. En 2004, a los 60 años, tras haber sido durante décadas profesora de Economía -fue la primera de la Universidad de Málaga, en 1968, y llegó a ser catedrática- decidió crear Dehesa Monteros, donde produce productos de bellota 100% ibéricos . Se había prejubilado para cuidar a su marido enfermo, pero él murió poco después y, con sus tres hijos independizados, decidió poner a producir la finca de recreo que había comprado poco antes en la Serranía de Ronda, tras enamorarse de ese rincón de su querida Málaga. “Tuve el sueño de criar cerdos, hacer un producto de alta calidad que compitiese con las mejores marcas, crear empleo y riqueza y, en parte, evitar la gran despoblación que había en esta zona”, relata. Involucrada de lleno en la recuperación de una estirpe autóctona del ibérico, actualmente tienen 1.000 animales -con la peculiaridad de que se alimentan con castañas antes de las consabidas bellotas- y sus productos se exportan y son un referente del sector ibérico. Estefanía Ferrer estudió Ingeniería Química en la universidad de Sevilla. También ha sido una gran jugadora de bádminton, llegando a ser pre-olímpica para Sidney 2000. Tras trabajar durante 10 años en el sector aeronáutico, decidió hacer realidad su pasión: la cosmética. «Siempre he formulado en casa productos de belleza para mí y mi entorno, así nació Lico , como un hobby. Contaba con un pequeñísimo laboratorio donde preparaba mis fórmulas. Durante la pandemia, le dediqué más tiempo, y tuve una corazonada, ahora o nunca». En 2020 lanzó oficialmente la marca, con dos productos. Seis años después, tiene 40 referencias para el cuidado facial, corporal y capilar. En todas destaca el grado de innovación, porque, según explica, «Lico es un laboratorio de ingeniería cosmética. La ingeniería transforma el conocimiento científico en resultados y eso es lo que hacemos. Con un equipo de I+D propio, desarrollamos tratamientos cosméticos con altas dosis de innovación y eficacia». Con una inversión inicial de 15.000 euros, cerró 2025 con una facturación de 17 millones de euros, y todo desde su tierra, donde están instalados. Movida por su curiosidad por los recursos naturales, Elena Vicente estudió Ingeniería de Minas y se especializó en energía y sostenibilidad. Durante más de una década, desarrolló su carrera en el sector industrial y energético y con el tiempo, sintió que su verdadera vocación estaba más cerca de las piedras preciosas que de los minerales industriales. Una mudanza familiar a Milán la impulsó a formarse en gemología, especializándose en diamantes certificados por HRD Amberes y todo ello derivó en la fundación de Evivid, su atelier de «alta joyería emocional», con sede en Madrid y clientes en España, Italia, Grecia y Alemania. «El rigor de la ingeniería me enseñó a construir con exactitud; hoy aplico esa misma mentalidad a las joyas: deben ser bellas, sólidas y diseñadas para perdurar. No diseño para un día, diseño para toda la vida», explica Elena. La filosofía de su marca se basa en la personalización, la sostenibilidad y la memoria emocional. Sonia Ferre trabajaba en el mundo corporativo cuando un día, agotada y estresada, debió parar y replantearse las cosas para estar mejor. Comenzó a practicar yoga y meditación, además de una alimentación saludable, y se dio cuenta de que quería ayudar a otros a transitar el mismo descubrimiento en busca de la calma y el bienestar. Tras formarse en yoga en India y en otras disciplinas, en 2014 abrió MasQi, The Energy House en una finca de Alicante, en el entorno del Parque Natural de la Sierra de Mariola . "El cambio llegó tras una crisis, una situación de 'burn out'. Empecé a somatizar todo el estrés en mi cuerpo y no me encontraba bien. Fue realmente una necesidad. Una vez que el yoga entró en mi vida, el resto vino solo: la meditación, la alimentación consciente, las terapias energéticas, el ayurveda... Descubrí en primera persona que había otra vida, una mejor, e hice de ello el propósito de compartirla con el mayor número de personas posible", relata ella. El hotel boutique, enclavado en una masía del siglo XIX restaurada, de solo 11 habitaciones, es un refugio donde reconectar y encontrar espacio para cuidarse, con programas de distinta duración y objetivos. Además, cuenta con un restaurante orgánico, centro de yoga y spa en la ciudad.