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Ocho paradas imprescindibles a tener en cuenta en una visita a Pompeya

2026-03-11 - 14:43

Declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco junto con Herculano y Oplontis, Pompeya es uno de los sitios arqueológicos más visitados de toda Italia, y no es de extrañar. Esta ciudad congelada en el tiempo tras sufrir uno de los desastres más tristes de la historia, permite acercarse –como pocos lugares en el mundo– a la vida cotidiana de la Antigua Roma. Abarcar todo el yacimiento en un solo día es imposible, sin embargo, hay algunos espacios fundamentales a descubrir si solo se va a visitar en una ocasión, aunque lo cierto es que una vez se pone un pie en este lugar, uno quiere volver para seguir conociendo su historia. Pompeya se presentaba como un ejemplo perfecto de ciudad en época romana, aunque antes de esta había una población mixta con culturas diferentes como la griega, la etrusca o la local itálicos. Antes de la gran catástrofe del año 79 d.C. hubo en este mismo lugar un violento terremoto que ocasionó muchos daños, en el año 62 d.C. Si bien esto era un aviso de la actividad volcánica del Vesubio, los habitantes no lo imaginaron, sino que pensaron que los dioses se habían enfadado por algo y los castigaban por ello. Antes de que esto ocurriera vivían aquí unas 20.000 personas, población que se redujo a la mitad tras este episodio. Se calcula que con la erupción perdieron la vida la mitad de sus vecinos (unos 5.000) y el resto lograron salir en los barcos el primer día. Pese a que muchos todavía piensan que la ciudad fue sepultada por lava, lo cierto es que no es así. Lo que llegó a esta ciudad fueron cenizas, material volcánico y gas, esto último es lo que realmente mató a la gente. La erupción duró dos días y en esas dos jornadas quedó completamente sepultada por cenizas. Los restos de la ciudad fueron descubiertos a finales del siglo XVI, pero las excavaciones no comenzaron hasta 1748 bajo la dirección del rey de Nápoles Carlos III de Borbón y continúan hasta la actualidad. La ciudad abarcaba unas 66 hectáreas, de las cuales solo se han excavado 45. Caminar por las calles empedradas y ver el increíble estado de conservación de los edificios es algo que se clava directamente en la memoria y en el corazón y una mezcla de fascinación y amargura se instala en la garganta. La ciudad estaba dividida en nueve regios, o lo que es lo mismo barrios, lo que da fe de su gran extensión, por lo que es necesario trazar una ruta previa antes de ponerse a andar. Estas son algunas de las paradas imprescindibles. - El teatro grande (Regio VIII) fue construido aprovechando la pendiente natural de la colina en la que se asienta hacia la mitad del siglo II a.C. En este espacio, en el que se representaban comedias y tragedias de tradición greco-romana, la escalinata estaba dividida por pasillos en tres zonas a su vez subdivididas en cinco sectores y se apoyaba en un paso con bóveda de cañón. Este fue el primer gran edificio público que se limpió completamente de los depósitos de la erupción. - Santuario de Apolo (Regio VII) es uno de los lugares más antiguos de culto pompeyanos. La elección del dios como culto fundador del asentamiento hace referencia a la presencia griega y etrusca en Campania. Se sabe, gracias a los objetos encontrados en las excavaciones, que existió un templo arcaico hacia el siglo VI a.C., aunque fue entre los siglos III y II a.C. que el edificio se renovó con la forma que llegó hasta la erupción y, por lo tanto, hasta nuestros días. - Foro de Pompeya (Regio VII) , era el centro de la vida cotidiana hacia el que miran los edificios públicos principales, así como los principales lugares de culto ciudadano. En su origen tenía un aspecto de una sencilla zona abierta –más o menos regular– en tierra batida con el Santuario de Apolo en el lado occidental y una fila de talleres en el oriental. Pero, entre los siglos III y II a.C, la forma cambió y este quedó rodeado por pórticos y el fondo pavimentado con placas de tona, fondo que sería pavimentado de nuevo con placas de travertino a principios de la época imperial. - La Casa del Citarista (Regio I) , vivienda que perteneció a una familia muy influyente conocida como los Popidii y que tiene una extensión de 2.700 metros cuadrados fruto de la unión de varias propiedades, lo que la convierte es una de las más grandes de la ciudad. Este modelo de construcción ha dado como resultado una planta irregular con dos atrios y tres peristilos que dan forma a la parte más suntuosa de la casa. El peristilo central presenta una piscina que estuvo rodeada de esculturas con chorros de fuente que creaban juegos de agua escenográficos. - Casa del Poeta Trágico (Regio VI), reconocida por su mosaico de

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