'One Piece', el fenómeno «optimista» que trasciende el manga
2026-03-08 - 18:23
El mundo necesita luz, aunque últimamente todo esté más gris que un cielo encapotado en plena ciclogénesis explosiva en Galicia. En medio de guerras, amenazas nucleares y bombardeos con drones, brilla quizás más que nunca el estallido de colores de 'One Piece' , el cómic más vendido después de 'Superman', uno de los animes más longevos y un fenómeno que ha trascendido la barrera de la fantasía con una serie 'live action' que ha superado los 100 millones de visualizaciones en Netflix . La clave, su poder, no viene de probar la fruta prohibida sino de volver a la sencillez, a las historias clásicas, a esa aventuras de piratas en las que la búsqueda de un tesoro solo es una excusa para ganar riqueza en lo que de verdad importa, recuperar la esperanza. « 'One Piece' es una historia optimista. Habla sobre el valor de la amistad, sobre seguir tus sueños, encontrar nuevos amigos. Es una historia sobre diversidad. Va sobre encontrar la felicidad, incluso en la adversidad», explica en una entrevista a ABC su protagonista, el mexicano Iñaki Godoy , convertido en una estrella mundial tras colocarse el sombrero de paja del elástico Luffy. «Me ha cambiado la vida en muchas formas», reconoce el actor, que estrena la segunda entrega de 'One Piece' este martes. 'One Piece' no es solo el brazo extensible de una longeva aventura de nicho. Es accesible para todos los públicos, incluso los ajenos al manga o al anime, y resuena especialmente en muchos jóvenes, que han encontrado en la bandera de la tripulación de los Sombreros de Paja un símbolo de la libertad, contra la opresión, a veces incluso contra el poder. «Habrá obstáculos y cosas que se opondrán a que sigas tus sueños. Pero si encuentras a personas que te importan, las que quieres y en las que confías [usa el término nipón 'nakama'], todo se vuelve un poco más posible», asegura Jacob Romero, Usopp en 'One Piece'. Para la serie de Netflix , apadrinada por Eiichiro Oda , se construyeron barcos a escala real, se invirtió un presupuesto al nivel de las grandes superproducciones y, sobre todo, se buscó un elenco capaz de convertir el sueño de la animación en algo tangible, irreprochable, real. La base, cuentan sus protagonistas, es también la confianza del público, el respeto al material original y la mano invisible pero certera del 'Oda-sensei' , el padre del manga, que ejerce como productor ejecutivo, con derecho a pedir regrabaciones cuando la ficción se desvía o no está a la altura. «El gran reto, para mí, era entender la obra original, el anime y el manga, tener mucho respeto por lo que Oda-sensei creó», admite Romero. «El logro es que honramos el manga. No rehuimos de los elementos fantásticos o extravagantes, lo 'campy' (gente con pelos de colores, barcos con forma de pato...); al contrario, nos apoyamos totalmente en ellos. Sabemos lo que somos, por eso la serie es tan divertida. No pretendemos ser algo que no somos», cuenta Charithra Chandran , el fichaje estrella de la segunda temporada de 'One Piece', a cargo de una de las tramas más misteriosas de la serie. Mackenyu va más allá y aborda el 'síndrome del impostor' a pesar del apoyo de Eiichiro Oda. «Cuando nos eligieron, nos dijo en japonés: 'Confío en todos vosotros con los personajes. Ahora son vuestros, sentíos libres de continuar la aventura que yo empecé. Todo está en vuestras manos«. Y, sin embargo, sigo necesitando confirmación para cada escena que hago porque su aprobación es el sello definitivo», admite el espadachín, que para convertirse en Zoro en la adaptación del manga tuvo que aprender a blandir tres espadas.