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Operación Galaxia: así fue el primer proyecto de golpe de Estado del fallecido Tejero junto a Ynestrillas dos años antes del 23-F

2026-02-26 - 05:13

Apenas un año y medio después del estreno de la democracia, —tras las elecciones de 1977— y a menos de un mes de que se ratificara la Constitución, en el sótano de la madrileña cafetería Galaxia, tres hombres conspiraban para acabar con aquel frágil sueño democrático. Era 11 de noviembre de 1978, y Ricardo Sáenz de Inestrillas, capitán de la Policía Nacional, Manuel Vidal Francés y Joaquín Rodríguez Solano, comandantes de infantería, y José Luis Alemán Artiles, capitán de Infantería, escuchaban atentamente a Antonio Tejero, el teniente coronel de la Guardia Civil —fallecido este miércoles 25 de febrero— que prometía hacer caer el recién inaugurado sistema democrático y El 'plan Galaxia' Sin embargo, sabía que organizar un golpe de Estado no era viable sin el consenso de las Fuerzas Armadas, por eso, trazó un plan aun más ambicioso: ocupar el Palacio de La Moncloa durante el Consejo de Ministros del día 17. Todos los factores parecían estar alineados: el rey Juan Carlos I estaba de viaje oficial en México, el ministro de Denfensa, Manuel Gutiérrez Mellado se encontraba en Cartagena (Murcia) y un buen mando de militares se concentraban ese viernes en Madrid para conmemorar las muertes de Franco y José Antonio Primo de Rivera, lo que le permitiría disponer de hombres necesarios para la toma de la residencia del presidente del Gobierno. La idea era dar un paso adelante y crear un "vacío de poder", tras retener con unidades de la Guardia Civil, mandadas por el mismo, a todos los miembros del Gobierno. Mientras tanto, Ynestrillas, con miembros de la Policía Armada, custodiaría puntos neurálgicos de la capital y, ante esos hechos consumados, el Ejército no tendrá más remedio que sumarse. La desarticulación de la operación Galaxia Todos los presentes en aquella reunión estaban convencidos del plan. Todos, excepto uno. Su nombre nunca llegó a oficializarse aunque muchas versiones señalaron al comandante Vidal Francés, quien, tras recibir la llamada de Ynestrillas, "Todo está preparado para el día 17", habría decidido informar a su jefe, García de Polavieja de todo aquello. Lo que siguió a aquella conversación fue una sucesión de alertas que pasaron de inpectores de policía al Director del Centro Superior de Información de la Defensa, al teniente coronel Andrés Casinello Pérez, al jefe del Servicio de Información de la Guardia Civil (SIG) y, finalmente, al presidente del Gobierno, Adolfo Suárez. La alerta activó de inmediato la maquinaria de vigilancia del Servicio de Información de la Guardia Civil y del Ejército. Durante varios días, los movimientos de los conspiradores fueron seguidos con discreción, mientras se reunían pruebas sobre la planificación del golpe. No fue, sin embargo, hasta el 16 de noviembre, cuando Antonio Tejero y Ricardo Sáenz de Ynestrillas fueron arrestados sin generar alarma pública, mientras que Jesús Crespo Cuspinera quedó implicado pero finalmente no fue condenado. "Siete meses de prisión para el teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero y seis meses y un día de igual pena para el capitán de Infantería Ricardo Sáenz de Inestrillas, como autores de un delito de conspiración y proposición para la rebelión". Así rezaba el fallo de la sentencia dictada por el consejo de guerra que, en 1980 juzgaba los hechos de la operación Galaxia. Aunque este plan no acabaría aquí. Nada más salir a la calle, el teniente coronel comenzó a trazar en su mente un nuevo golpe de Estado (el fallido 23F) esta vez dirigido al edificio de la Carrera de San Jerónimo. Pero en esta ocasión no contaría con Ynestrillas a su lado; sus aliados serían dos de los generales más respetados del Ejército: Jaime Milans del Bosch y Alfonso Armada Comyn. Lo que pasó después, es historia.

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