Operado a 3.000 kilómetros del quirófano: «Era como la nave de Star Trek pero sentía mucho calor humano»
2026-03-03 - 04:03
La telecirugía se concibió en los años 90 con el anhelo de poder salvar vidas en el campo de batalla y en el espacio. Entre 1990 y 1994 la NASA y el ejército de los EE.UU. comenzaron a desarrollar prototipos de telepresencia para operar a distancia. La primera telecirugía mundial fue el 7 de septiembre de 2001, cuando los presidentes estadounidenses George Bush y Jacques Chirac montaron con el cirujano Jacques Marescaux una conexión Nueva York- Estrasburgo para extirpar una vesícula con el robot Zeus. Empezaba a funcionar internet en las líneas comerciales y había retrasos en la comunicación. Tres décadas después de este primer hito y tras varias cirugías experimentales con éxito, la telecirugía permite operar sin problemas en escenarios de guerra y en el espacio, y empieza a dar sus primeros pasos para extenderse a la práctica clínica. Por primera vez en Europa, se ha puesto en marcha en España un programa clínico estructurado de telecirugía robótica entre dos comunidades (Barcelona y Canarias), un modelo concebido y liderado clínicamente por el cirujano urológico Alberto Breda , subdirector del Servicio de Urología y jefe de la Unidad de Urología Oncológica de la Fundación Puigvert. Las intervenciones, un total de diez hasta ahora, las ha dirigido a 3.000 kilómetros de distancia desde Barcelona el doctor Breda, presidente de la Sección de Cirugía Robótica de la Sociedad Europea de Urología (ERUS), y se han ejecutado en un quirófano del Hospital Universitario San Roque en las Palmas de Gran Canaria, con la asistencia del equipo del cirujano robótico Pablo Juárez del Dago , director del grupo urológico GUA–Urointec, que ha asumido la coordinación del entorno quirúrgico y la integración del modelo en la práctica hospitalaria real. El programa entre ambas comunidades conecta a dos hospitales mediante una infraestructura tecnológica desarrollada por la compañía Edge Medical, consolidando un sistema quirúrgico estable y reproducible en un entorno asistencial. «Hemos tardado un año y medio en poner en marcha un programa clínico de telecirugía en España y esto ha sido un reto, pero ya es una realidad» afirma Breda. Destaca el valor de lo conseguido. «Hemos llevado a la clínica lo que hasta ahora se ha hecho de forma experimental. No se trata de un solo caso y aplausos; ahora es una rutina», indica en declaraciones a ABC el cirujano del centro barcelonés. Para «aumentar la seguridad» en este tipo de cirugía y blindarla ante posibles fallos en la red, ambos hospitales están conectados por un cable privado. «Es un cable de nuestra propiedad. Se ha tardado seis meses en instalar la línea pero eso ofrece mucha más seguridad todavía», señala el especialista de la Puigvert. Las diez operaciones urológicas a pacientes de Canarias, con cuadros de distinta complejidad —cuatro adenomectomías por hiperplasia benigna de próstata, dos nefrectomías parciales, tres prostatectomías radicales y una resección de masa retroperitoneal—se realizaron en las primeras tres semanas de febrero. Todos los operados han sido dados de alta y evolucionan sin complicaciones. Juan Manuel Toledano, uno de los intervenidos, explica a ABC su experiencia y subraya la necesidad de que este tipo de cirugía «llegue a todos los pacientes, independientemente de su situación económica y de si son pacientes de la Seguridad Social o les cubre una mutua». A Juan Manuel le intervinieron el pasado 12 de febrero para extirparle un carcinoma en el riñón situado en una zona difícil de abordar próxima al colon. «Hace cinco años me extirparon el riñón izquierdo y a finales del año pasado me detectaron una masa fibrosa que resultó ser otro carcinoma de 5 centímetros que me ha llevado de nuevo al quirófano«, explica el paciente. La primera operación que le realizaron fue con laparoscopia y esta segunda le han operado a 3.000 kilómetros de distancia con cirugía robótica. »Cuando entré en el quirófano tuve la sensación de que estaba en la nave de Star Trek. Pensé: 'Déjate llevar'. Pero me tranquilizó mucho tener a mi médico al lado. Sentí mucho calor humano pese a toda la tecnología«, dice. También le tranquilizó las referencias que obtuvo de las manos que le iban a operar. «Solo tuve un contacto online con el doctor Breda pero el doctor Juárez me había dado muy buenas referencias de él que confirmé en las redes. En todo momento me sentí en buenas manos«, asegura Toledo. Desde la consola robótica instalada en la Fundació Puigvert de Barcelona, Breda ha operado a los pacientes canarios con un rendimiento técnico óptimo. «La latencia media registrada osciló entre 30 y 70 milisegundos , muy inferior a los 132 milisegundos registrados en la nefrectomía parcial transcontinental que realicé en 2024 entre Burdeos y Pekín», apunta el cirujano de la Puigvert. Asimismo, pone en valor la alta cualificación del doctor Juárez y su equipo. «Está sobradamente capacitado para atender cualquier eventualidad que ponga en riesgo la intervención a distancia», asegura el cirujano. «Tenemos la garantía de que si por algún motivo la conexión no fuera posible o se interrumpiera abruptamente podría realizar la operación por vía laparoscópica o con cirugía abierta», aclara. Desde Canarias, su socio en el quirófano subraya la importancia de integrar este tipo de intervenciones en el día a día de los hospitales. «Mi responsabilidad en Canarias es que esto funcione en la práctica clínica diaria: integrar la telecirugía en el circuito hospitalario, coordinar al equipo local y garantizar seguridad y calidad en todo el proceso», señala Juárez del Dago en declaraciones a este diario. «Además del impacto asistencial, hay un salto en capacitación: formación continua y 'telementoring' para los equipos canarios, consolidando un modelo que refuerza talento local y eleva el nivel de la cirugía robótica en las Islas», añade. «Para Canarias, este programa supone poder acceder a urología robótica de alta especialización sin salir del archipiélago, con un modelo estable de trabajo en red impulsado por el equipo de GUA-Urointec . Nuestro reto no era solo conectar dos quirófanos, sino incorporar este modelo dentro del circuito asistencial real con todas las garantías clínicas», precisa el cirujano. Breda y Juárez destacan las implicaciones futuras de este tipo de programa. «Abre la puerta a reducir desplazamientos innecesarios y a ampliar el acceso a procedimientos complejos en manos expertas, tanto a nivel nacional como internacional». »Podemos llevar la telecirugía a zonas remotas en las que no haya especialistas en estas intervenciones y también operar a pie del campo de batalla y en el espacio«, afirma Alberto Breda. Avanza, en este sentido, que «la tecnología avanza para que en un escenario no demasiado lejano la conexión entre hospitales para este tipo de cirugía sea vía satélite y no por cable». Respecto al uso de la IA , reconoce las ventajas de esta tecnología pero advierte de que «difícilmente veremos que un robot realice intervenciones como las que hemos realizado. No podrá suplir la 'parte artística' del cirujano especializado», puntualiza. Ambos cirujanos coinciden en la necesidad de crear en un escenario próximo un marco legal estable que ampare con garantías este tipo de intervenciones y consolide su extensión.