Orejas de conejo, cola de canguro, garras de dinosaurio y lengua pegajosa: así es el cerdo hormiguero que ya puede verse en Valencia
2026-03-17 - 11:10
El Bioparc de Valencia ya permite contemplar junto a su madre en la madriguera a la cría del rarísimo cerdo hormiguero. El parque de animales es el único centro en España de cría controlada científicamente dentro del programa internacional para la conservación del poco conocido oricteropo. Este nuevo éxito, junto a los nacimientos de rinoceronte, chimpancés o elefantes, refuerza el compromiso del centro valenciano con la preservación de la naturaleza y la divulgación de la rica biodiversidad del planeta. Con un mes de vida, el peculiar "bebé" presenta un desarrollo óptimo atendido por su madre y bajo el cuidado de personal especializado, y ya puede verse en su madriguera en la zona que recrea la vida subterránea de la sabana. Hocico parecido al de cerdo, orejas de conejo, cola similar a la de un canguro, garras de dinosaurio y una pegajosa lengua. Así es el "bebé" oricteropo del Bioparc de Valencia, que ya ha llegado a su primer mes de vida. El esfuerzo por la defensa de la biodiversidad tiene sus frutos en el parque con las crías de especies tan emblemáticas como rinoceronte, elefantes o chimpancés, que pueden verse con sus grupos. Y este nuevo nacimiento confirma el compromiso del parque valenciano en la conservación del Orycteropus afer, también llamado cerdo hormiguero. De hecho, alberga la única pareja de cría controlada científicamente en España dentro del programa internacional de preservación de esta poco conocida especie africana. Con el objetivo de ofrecer el máximo bienestar al recién nacido y su madre, el equipo técnico mantenía oculta la instalación y, confirmado el óptimo desarrollo, ha llegado el momento de descubrir el curioso recinto que reproduce fielmente el hábitat de una madriguera. Sin duda, una gran noticia para todas aquellas personas que deseen contemplar de cerca a este singular animal, así como comprender su comportamiento y seguir su crecimiento en el Bioparc de Valencia. Su evolución está siendo "muy positiva, alimentándose de la leche materna y con un peso que prácticamente alcanza los 4,5 kilos", explican desde el parque. El personal encargado de su cuidado vigila y continúa el protocolo de asistencia que incluye dos veces al día una revisión exhaustiva para limpiarlo, pesarlo e hidratar su fina piel. Para favorecer el mayor reposo a toda la familia, el padre permanece en el habitáculo contiguo, con su acceso habitual por las noches a la zona exterior. Todavía no se puede determinar si es macho o hembra dado que al nacer tiene los genitales internos. Este mamífero es uno de los que más sorprende al público del Bioparc por su fisionomía única y destacan sus fortísimas garras que actúan como "palas" con las que es capaz de excavar grandes guaridas con una potencia y velocidad equiparable a varias personas. Además, es el único representante vivo que posee una estructura dental sin raíces exclusiva en mamíferos llamada Tubulidentata. Otro de sus rasgos físicos más llamativos es su pegadiza lengua, que puede llegar a medir hasta 30 centímetros. Con ella atrapa hormigas y termitas que constituyen la base de su alimentación junto con otros insectos. Es de hábitos nocturnos, duerme profunda y placenteramente durante el día en su escondrijo. Las inmensas cuevas que erigen los oricteropos con multitud de túneles, son también utilizadas como refugio por otras especies que no tienen esta capacidad perforadora. Este extraordinario ecosistema se recrea en el Bioparc de Valencia para permitir la observación de algunas realmente extrañas como la rata topo (Heterocephalus glaber), la musaraña elefante (Macroscelides proboscideus), el zorro orejudo (Otocyon megalotis), la serpiente más grande de África que es la pitón de Seba (Python sebae) o el carnívoro más pequeño del mismo continente, la mangosta enana (Helogale parvula undulatus). El Bioparc de Valencia se ha convertido en un centro de referencia en la protección del cerdo hormiguero, incluido en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Tras esta última llegada, son ya once retoños los que han nacido desde la apertura.