Oriol Cardona y Amaia Aberasturi, una historia que fluye lejos del ruido: «Lo importante es estar juntos»
2026-03-19 - 00:40
Hay parejas que se construyen desde la exposición. Y otras que crecen desde la calma. La de Oriol Cardona y Amaia Aberasturi pertenece claramente al segundo grupo. Lejos de los titulares ruidosos, su historia se mueve en un terreno más íntimo, donde lo importante no es lo que se muestra, sino lo que se comparte. Nos reciben en Madrid, en el marco del desfile de Pedro del Hierro , celebrado en la Galería de Cristal del Palacio de Cibeles durante la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid. La firma presentó su colección 'Jardín de Invierno', una propuesta que invita a detenerse y observar lo esencial a través de una escenografía que recreaba un invernadero contemporáneo, con vegetación, música en directo y una puesta en escena cargada de atmósfera. Un escenario que, curiosamente, conecta con su propia forma de entender la vida: detenerse, observar y valorar lo importante. Para ambos, este tipo de eventos forman parte de una nueva etapa. «Para nosotros es algo muy nuevo», reconoce Oriol, quien vive su primera experiencia en un desfile de moda. La impresión es inmediata: «Ha sido muy bonito, muy bien organizado, la música... todo muy épico», coincide Amaia, destacando la emoción de la música en directo y la riqueza de los estilismos, desde abrigos hasta piezas con lentejuelas que captaban la atención en cada salida. Se conocieron a través del trabajo, o más bien, a través de la admiración. Oriol vio a Amaia en 'Akelarre' y comenzó a seguirla en redes. Tiempo después, empezaron a hablar. Lo demás ocurrió sin artificios. «Ha fluido todo muy natural», cuentan. Y esa naturalidad sigue siendo la base de su relación. Nunca hubo necesidad de esconder nada ni de construir una narrativa hacia afuera. «Nunca ha sido un secreto», dice ella. Las familias lo supieron desde el inicio. Los amigos también. Sin grandes anuncios, sin estrategias. Lo que sí hubo fue conexión. Amaia recuerda que, al principio, le atrajo su faceta deportiva, pero sobre todo su forma de ser: «Es una persona muy tranquila, nos divertimos mucho juntos y tenemos gustos parecidos». Él, por su parte, habla desde la sencillez: lo importante no es de dónde vienen, sino cómo se acompañan. Deporte de élite y actuación parecen universos opuestos. Sin embargo, han encontrado un equilibrio que, lejos de complicar, facilita. «Pasamos mucho tiempo juntos», explica Amaia. Sus profesiones, aunque intensas en determinados momentos, también les permiten pausas que aprovechan para compartir. El apoyo, dicen, no siempre pasa por grandes gestos. A veces basta con estar. «Muchas veces no hace falta decir nada», resume ella. Esa presencia silenciosa es, probablemente, uno de los pilares de su relación. En el caso de Oriol, su reciente reconocimiento como campeón olímpico ha supuesto una mayor exposición mediática. Sin embargo, lo vive con naturalidad. «Mi vida personal no ha cambiado», asegura. Para él, esta visibilidad es positiva, tanto a nivel individual como para el deporte. Llevan alrededor de dos años y medio juntos. Y si tuvieran que definir su momento actual como pareja, la palabra es clara: estabilidad. «Estamos tranquilos, muy estables», dice Amaia. A esa calma se suma una sensación compartida de seguridad. «Diría que estamos en un momento de mucha tranquilidad», añade. Oriol lo resume desde otro lugar, pero con la misma idea de fondo: «Nos imaginamos una vida tranquila, en un sitio calmado, sin tanto ruido». No hay urgencia ni grandes planes trazados. El futuro, para ellos, no pasa por un lugar concreto, sino por una decisión compartida. «El lugar no importa tanto, lo importante es estar juntos». En medio de agendas exigentes, han encontrado una forma propia de acompañarse. «Muchas veces no hace falta decir nada», explica Amaia. Estar, compartir tiempo y entender el ritmo del otro se ha convertido en su manera de sostener la relación. «Simplemente estando, ya es una forma de apoyo», añade. Esa naturalidad también define cómo han vivido su exposición pública. En el caso de Oriol, tras su logro olímpico, el reconocimiento ha crecido, pero sin alterar su esencia. «Mi vida personal no ha cambiado», asegura. Lejos de incomodarle, lo vive como algo positivo: «Estoy encantado de recibir este cariño».