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Pablo de Grecia: del exilio al deseo de servir a su país

2026-02-16 - 08:25

Pablo de Grecia (58 años) ha concedido una entrevista a la cadena de televisión griega ANT1 en la que se ha mostrado especialmente cercano y reflexivo. El hijo del último monarca heleno y primo hermano de Felipe VI ha compartido recuerdos íntimos, reflexiones políticas y su deseo de contribuir activamente al futuro de su país. Tras la recuperación de la nacionalidad en 2024, Pablo asegura sentirse plenamente integrado en Grecia : «Cuando estoy en Atenas, me muevo con comodidad porque sé que, como ciudadano, puedo quedarme todo el tiempo que quiera». En la entrevista recordó que su padre no lo crio «como a su sucesor», para convertirse en rey, sino con «principios que él consideraba esenciales: amor por la patria y fidelidad a nuestras tradiciones». Sobre la elección del apellido'De Grecia', que tanta polémica generó entre sus compatriotas, explicó que es el mismo apellido que utilizaba su tío Miguel como pseudónimo literario: «No es un nombre nuevo; nos conecta con la familia». Durante la entrevista, fue preguntado si desea que la monarquía regrese a Grecia, a lo que contestó: «Soy un griego que creció en el extranjero y ha regresado. Permítanme vivir mi vida. Quiero contribuir a mi país. Quiero ser útil . No pido nada del otro mundo». También se pronunció sobre los rumores que afirman que estaría pensando fundar su propio partido político, siguiendo el ejemplo al exmonarca Simeón de Bulgaria : «Me rondan muchas cosas por la cabeza», sin embargo, aclaró que no es político, aunque «corre política por sus venas», debido a la educación que recibió en casa y a sus estudios en Relaciones Internacionales. Aunque reconoció tener interés hacia la política, matizó que la participación directa en ella no es su prioridad. Aún así, se mostró muy crítico con la política del país: «En los últimos cincuenta años, no creo que, durante su legislatura, ninguno de los líderes políticos, haya querido dejar el país mejor de lo que lo encontró». En cuanto a la gestión del actual Ejecutivo de Kyriakos Mitsotakis , destacó que los primeros años de legislatura fueron difíciles por la crisis migratoria en Evros, el cierre de las fronteras y la pandemia del Covid-19. Sin embargo, añadió que el Gobierno logró mantener una «buena comunicación y abrir el país al turismo» en un contexto especialmente complejo. También señaló la desconfianza de los griegos en las instituciones: «Cuando las instituciones no funcionan adecuadamente se pierde la confianza de la gente». Dijo, además, que le hace ilusión que en las próximas elecciones generales, previstas dentro de un año y medio, votará por primera vez. Por último, reveló su intención de crear una organización destinada a frenar la fuga de talento y reforzar los lazos con la diáspora griega: «Tengo hijos ya mayores, que son el futuro de nuestro país. Me interesa hacer algo por Grecia (...). Siento un gran amor y deseo de ayudar a la juventud. Puedo tender un puente entre los griegos del extranjero y el país ». Uno de los puntos más emotivos de la entrevista fue cuando el sobrino de Doña Sofía habló de la reapertura de la finca de Tatoi como museo y espacio cultural. «Cuando se inaugure, quiero tocar el vestido de novia de mi madre y la medalla de oro de mi padre», refiriéndose a la medalla que Constantino ganó en los Juegos Olímpicos de Roma de 1960 y que fue hallada entre los objetos almacenados en la finca. En 1973, el Rey Jorge I de Grecia hacia 1873, asesorado por el arquitecto sajón Ernst Ziller , compró unos terrenos en las laderas del monte Parnés, al noreste de Atenas, para construir su residencia de verano. Con el tiempo, aquel enclave natural paradisíaco, se convirtió en una explotación agropecuaria autosuficiente y en el centro de la vida familiar. Por deseo de la Reina Olga , abuela de Pablo de Grecia, en el corazón de Tatoi se construyó una residencia inspirada en los palacios de San Petersburgo y que se convirtió en la residencia habitual de la familia real helena hasta el exilio en 1967. Pablo nació en Tatoi, en mayo de 1967, meses antes de partir al exilio. «La ventana que fue la habitación donde nací simboliza una historia», recordó al hablar de la finca en la que su familia vivió durante 130 años: «Muchos lo llaman palacio, pero era una casa». La finca de Tatoi, que fue expropiada en 1994 por el gobierno de Andreas Papandreu , después de que en febrero de 1991 varios camiones enviados desde Londres por Constantino accedieran a la finca y se llevasen numerosos objetos personales. Papandreu calificó esta actuación de expolio y aprobó la llamada 'Ley Venizelos', por la que se nacionalizaron los bienes de la familia real y se retiró la nacionalidad al exmonarca y a su familia. En 2003, tras un largo proceso judicial, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos reconoció los derechos de propiedad de Constantino y obligó al Estado heleno a pagarle una indemnización de 13,2 millones de euros. La finca pasó a formar parte del patrimonio estatal y en 2027 se espera que abra sus puertas como como conjunto monumental, donde se exhibirán las colecciones reales.

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