Paciencia y resignación entre los afectados por el primer día de la huelga de trenes: "Mejor perder tres días que más vidas"
2026-02-09 - 10:55
Yurany llegó a la estación de Atocha a las 7.30 de la mañana de este lunes con la idea de llegar a tiempo a trabajar. Más de una hora después, sigue en el andén 4 de Cercanías mirando un panel que no anticipa la llegada de ningún tren de las líneas C-8 o C-10. "No ha pasado ni uno", lamenta la mujer a 20minuntos. Trabaja en Torrelodones y se plantea tomar un taxi hasta la oficina. A su alrededor, otros viajeros consultan el móvil, preguntan a los empleados o, simplemente, suspiran, resignados. "Si la huelga son tres días... ya nos podemos preparar. Nos vamos a fastidiar todos. Pero bueno, no queda otra que esperar". Su escena se repite en varios puntos de la estación madrileña en este inicio de la huelga de trenes y maquinistas, convocada por los sindicatos ferroviarios para los días 9, 10 y 11 de febrero. Aunque la sensación a primera hora es de tranquilidad y normalidad, el ambiente en los andenes de Cercanías a los que sí están llegando trenes es algo más caótico. Los usuarios esperan apelotonados a que llegue algún convoy y, cuando lo hace, está ya lleno. David y Elena también esperan en la vía 3 un C-10 que no llega. "Llevamos aquí media hora y tenemos que ir a trabajar", lamentan. Al igual que Yurany, su alternativa es cogerse un taxi. "Aún así, el ambiente es tranquilo comparado con otras huelgas que vivimos. Creemos que esta está más que justificada". Más allá de los andenes, el pulso de la estación es contenido. En los pasillos de Atocha hay movimiento constante, pero sin escenas de tensión. Decenas de viajeros hacen cola frente al punto de atención de Renfe para gestionar los cambios y anulaciones de billetes que la compañía está gestionando de manera gratuita. Por su parte, los trabajadores de Adif atienden a los viajeros que se acercan a preguntar por los servicios mínimos en el control de acceso a los trenes de larga distancia. "De momento el ambiente es tranquilo, aunque conforme avance la mañana puede haber más movimiento o problemas", apunta una trabajadora de esta compañía a este periódico. El Ministerio de Transportes ha fijado unos servicios mínimos del 73 % en alta velocidad y larga distancia; del 65 %, en media, y del 21 %, en mercancías, por lo que cientos de trenes previstos entre este lunes y el miércoles han tenido que ser cancelados. Por su parte, en Cercanías, se ha fijado un 75% de servicios mínimos en hora punta y del 50% el resto del día, aunque los usuarios aseguran que no se están cumpliendo. "No veo ni un 75% ni un 30%", afirma Belén, de 29 años, a este medio. Viajaba a Zaragoza por trabajo y ha salido a tomar el aire mientras su pareja hace cola en el mostrador de Renfe para intentar cambiar su billete. "No nos dan solución. No sé cómo voy a ir ni volver", explica. Aun así, evita señalar a los maquinistas: "Con todos los problemas que hay con las vías, esto no es culpa suya". Frente a los tornos de Cercanías se concentran más policías nacionales de lo habitual. A pocos metros, una docena de maquinistas y trabajadores ferroviarios ataviados con chalecos rojos y banderas de CCOO, entregan folletos informativos sobre la huelga a los usuarios. "A ver qué da el día de sí", dice Bartolomé, maquinista y representante sindical. "A las 12.00 hay una concentración convocada y vendrán más compañeros". El motivo de la protesta, explica, es sencillo: "Reclamamos un aumento en la seguridad ferroviaria. Se trata de una cuestión que afecta no solo a los trabajadores, sino también a toda la ciudadanía como usuarios". Los paros, convocados por los principales sindicatos del sector —Semaf, CCOO, UGT, CGT, SCF, SF y Alferro—, afectan a todo el personal ferroviario y se prolongarán durante tres jornadas de 24 horas. La huelga alcanza tanto a Adif como al grupo Renfe y a operadores privados como Iryo y Ouigo. Los sindicatos exigen medidas inmediatas que prevengan riesgos en el transporte ferroviario tras los accidentes de Adamuz (Córdoba) y Gelida (Barcelona), que se han cobrado, en total, 47 vidas. Es por ello que la cola para cancelaciones y cambios avanza sin discusiones ni reproches. "La gente está viniendo con bastante comprensión y tranquilidad", explica a 20minutos una empleada del servicio de atención al cliente de Renfe. Selenny, trabajadora de Cruz Roja, se muestra "completamente a favor" de los paros. "Tres días nos van a afectar a todos, sí. Pero es mejor perder tres días que perder más vidas. Lo que ha pasado no puede volver a repetirse", afirma. Junto a ella, Cayetana, de 18 años, se reafirma en la misma idea. "La huelga no me viene bien, pero la entiendo. Que te juegues la vida cada vez que te montes en un tren... lo veo mal", asegura. Con ellas también coincide Jesús, de 40 años, que esta mañana ha sufrido en primera persona las consecuencias de la huelga. "Un trayecto que normalmente tardo media hora desde Alcorcón, hoy me ha llevado dos horas", cuenta. Aun así, no duda en respaldar la protesta. "Las condiciones del transporte han empeorado mucho. Es un fastidio, claro, pero lo entiendo sin problemas. El mantenimiento es fundamental y los accidentes no tendrían que haber pasado". Durante los próximos días, añade, optará por teletrabajar. Así, a pesar de los retrasos, el caos de los andenes llenos y la improvisación de planes alternativos, Atocha se ha llenado de paciencia, con un goteo constante de viajeros que esperan a que el panel anuncie, por fin, la llegada de su tren.