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Paco León sobre su mayor fracaso: "Una mierda como una catedral"

2026-02-03 - 06:15

El pasado 22 de enero, la cuarta planta de El Corte Inglés de Callao volvió a acoger nuestro podcast Mi vida en películas, una colaboración entre CINEMANÍA, Ámbito Cultural y AISGE. El actor y director sevillano se sentó y repasó con mucho humor una trayectoria marcada por el riesgo, y que ahora hace una nueva parada con la puesta en largo de la sitcom que lo lanzó a la fama, Aída y vuelta. Una propuesta que, por el momento, ha conquistado al público, arrasando en el primer fin de semana de su estreno. En la entrevista también se abordaron algunas cuestiones algo más espinosas, como el frío recibimiento de su anterior película como director, Rainbow, una reinterpretación muy libre de El Mago de Oz que nació durante el confinamiento. León explicó que sentía una necesidad vital de romper con el costumbrismo que había definido sus trabajos anteriores. "Quería mezclar el realismo con un cuento mágico", confesó el director, admitiendo que buscaba aproximarse al mundo de la fantasía, que nunca antes había explorado. Sin embargo, el choque entre su visión artística y la recepción del público fue, en sus propias palabras, demoledora. "Fue una mierda, un fracaso como una catedral", sentenció León con la honestidad brutal que le caracteriza. A pesar de contar con una campaña de promoción masiva y el respaldo de una plataforma como Netflix, el cineasta reconoció que la película no logró conectar con la audiencia ni cumplir con las altísimas expectativas generadas tras el fenómeno de Arde Madrid. Para él, el silencio que siguió al estreno fue el indicador más doloroso de que algo no había funcionado. "Nadie perdió su casa" El director reflexionó sobre la naturaleza invisible del fracaso en la era del streaming. Al estrenarse directamente en Netflix, el impacto no se midió en pérdidas inmobiliarias o deudas financieras. "Nadie perdió su casa", matizó el director de Kiki, el amor se hace, que describió aquel momento como incómodo, ya que muchos de sus conocidos parecieron callar "por cariño o por no ofender". Un síntoma inequívoco de que su arriesgada propuesta no había conseguido conectar del todo. No obstante, esta experiencia le ha servido para recolocar su ego y entender los ritmos de la industria. "En ese momento me planteé: uy, esto puede pasar", recordó sobre el aprendizaje que supuso aceptar que no siempre se puede tener el favor de la crítica y el público simultáneamente. Para el actor y director, el éxito es un concepto relativo que depende exclusivamente de las expectativas previas y del riesgo asumido en cada apuesta. Finalmente, León defendió la subjetividad del proceso creativo, recordando que, por encima de algoritmos y cifras de visionado, el cine sigue siendo una expresión artística y, por extensión, muy subjetiva. Tras este ejercicio de introspección en nuestro podcast, el sevillano parece haber cerrado aquella herida para centrarse en su regreso a los orígenes con el universo de Aída, donde, por el momento, parece haber vuelto a ganarse el favor del público.

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