Paloma San Basilio y la extraña emoción de volver a cantar 'La fiesta terminó' en TVE
2026-02-11 - 03:16
La fiesta terminó se ha convertido en un himno transgeneracional con el paso de los años. Cierra hasta algún que otro podcast. Pero no es la canción que más se asocia a Paloma San Basilio. Y eso que con ella nos representó en el Eurovisión de 1985. Entonces, los grandes referentes de la música melódica no temían a la exposición eurovisiva y acudían orgullosos al festival con autores de renombre. Como Juan Carlos Calderón, creador de tantas bandas sonoras de la vida de todos. Como el irrepetible Eres tú. Aunque hay un detalle que nunca cambia: el efecto boomerang de las expectativas. Había tanta esperanza puesta en el binomio Paloma San Basilio y Juan Carlos Calderón que solo quedó defraudar. Encima, el micrófono de aquel Eurovisión captó con demasiada fuerza la respiración de Basilio cada vez que recogía estrofa. En aquella época, sin móviles, había menos interferencias de ruidos en las casas de España y el sonido de las televisiones delató una inhalación que nos empujó a una fatal posición. 14 de 19 participantes, con 36 puntos. No es de extrañar que cogiera cierta manía a este tema. Porque las canciones terminan absorbiendo el estado de ánimo de cuando nos acompañaron. Aunque el público olvida rápido. Y el aire dio más verdad a La fiesta terminó. Exhaladora verdad. 41 años después, Paloma San Basilio ha vuelto a cantar en un gran escenario su tema eurovisivo. Aunque lo de "gran escenario" tampoco se ha notado mucho en la primera semifinal del Benidorm Fest. Es más pequeño que el del pasado año y, al estar oscurecidas las pantallas de los fondos -prácticamente en toda la gala-, se ve más minúsculo. Parecía un concierto íntimo de La 2. O una despedida, triste. Quizá cual alegoría de despedirse de Eurovisión. Menos mal que después San Basilio cantó Juntos café para dos. Pero tampoco hubo un subidón de alegría. Ni siquiera cuerpo de baile. Por suerte, el público ayudó cantando la letra en modo karaoke colectivo. Porque la fiesta no puede acabar. La propia Paloma San Basilio, que ha sido importante para atraer a otros públicos al Benifest, mantiene esa expresividad de siempre que te deja contemplándola sin necesidad de mucho más a su alrededor. En 1985, de hecho, miraba la cámara como pocos. Los creadores de aquella televisión enseñaban a manejar el primer plano a los artistas para que comunicaran mejor su carisma al público. En la tele de hoy, a veces, muchos protagonistas no saben ni dónde está su cámara principal. No es una anécdota, es una foto fija de tantas realidades de nuestro tiempo individualista: nos falta escuchar para entender y potenciar la actitud auténtica del compañero, nos sobra la intensidad hecha decorado.