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Paris Hilton: "Humillar a las mujeres era una forma de entretenimiento en los 2000"

2026-01-28 - 21:20

Paris Hilton analiza las cicatrices de la fama en su nuevo proyecto Infinite Icon: A Visual Memoir, un documental que se estrena este viernes en los cines y en el que relata cómo la música se convirtió en su refugio cuando el éxito, lejos de resultar un privilegio, le costó su propia identidad y un profundo desgaste emocional. "Durante gran parte de mi vida y mi carrera, mi historia ha sido contada por otros que desconocían la verdadera. La gente pensaba que era como un personaje de dibujos animados, pero siempre ha habido mucho más dentro de mí", indica la celebridad estadounidense de 44 años. "Fue una época muy difícil, pero creo que tenía demasiado miedo incluso a hablar de ello porque siempre me enseñaron a retratar una vida perfecta", añade en sus declaraciones. La artista definió la estética de los 2000 poniendo de moda los chándales de terciopelo y el tiro de pantalón bajo en pleno auge de los programas de telerrealidad y fenómeno de los paparazzi. Lo que parecía un cuento de hadas moderno ocultaba un sistema de acoso sistemático que convirtió la vulnerabilidad de famosas como Hilton en un negocio asequible para la prensa rosa. Un ejemplo de ello fue lo ocurrido en 2007 con su paso por prisión, televisado como un espectáculo cómico mientras ella sufría ataques de ansiedad frente a las cámaras de todo el mundo. "En la década del 2000 eran tan crueles... Era como una forma de entretenimiento el hecho de humillar a las mujeres. Me atacaron a mí y muchas otras jóvenes de la industria", afirma. Aunque esa misoginia a la que se vio expuesta hace 20 años todavía persiste y ha mutado al entorno digital, Paris Hilton siente que, al menos, la sociedad ha cambiado de parecer y ha empezado a mostrar rechazo al morbo barato y al acoso a celebridades por estigmas del pasado. "Un periodista ni siquiera haría preguntas ni hablaría como lo hacían algunos de ellos en su época. Ahora que existen las redes sociales, hay gente que se esconde tras un ordenador", agrega. Y elogia, en este sentido, la responsabilidad de la juventud en este proceso, que "se preocupa por la autenticidad". "Cuando yo crecí, nadie mencionaba la palabra salud mental, ni siquiera existía. Les doy mucho crédito por ser tan abiertos", zanja. Ahora que siente haber tomado el control de su narrativa, Hilton espera haber ayudado "a cambiar el mundo y que la gente sea fuerte. No deberían preocuparse por lo que piensen los demás, sino por lo que piensan de sí mismos". "Me siento realmente orgullosa de finalmente mostrar mi verdadero yo", concluye el icono pop. Infinite Icon: A Visual Memoir supone "una carta de amor a la importancia de los clubes nocturnos en la sociedad y la cultura, y cómo son un espacio seguro para tanta gente", como la comunidad LGTBIQ+, indica a EFE el director del proyecto, Bruce Robertson. También busca dar respuesta a muchas preguntas sobre su vida a través de un viaje que abarcara a las generaciones más jóvenes. "Fue pionera en muchos sentidos. Pero ser la primera, a menudo significa que te adelantas a tu tiempo y la gente no entiende bien lo que haces", explica Robertson, añadiendo que Hilton estuvo "muy infravalorada" en su momento. La producción bebe de hitos como Madonna: Truth or Dare (1991) para conectar sus actuaciones en el escenario y lo que ha significado la música para Hilton a lo largo de todos estos años. "Todos tenemos una canción o un ritmo que nos transporta a un lugar feliz, a uno triste o a uno desolado", añade. Esa canción, para Hilton, tiene nombre: Free, de Ultra Naté. Con ella, la empresaria viaja al momento en el que escuchó aquel tema por primera vez en una discoteca en Nueva York. "La letra y el estribillo resonaron tanto en mí que se me saltaron las lágrimas. Sentí que estaba escrita para mí y se convirtió en mi himno", recuerda. Esa conexión impulsó a la DJ a rendirle una oda en su nuevo álbum, en lo que Robertson describe como "una oportunidad de conectar con la gente a través de las letras de una manera que un enfoque tradicional no habría logrado". El director espera que la gente "termine la función sintiéndose animada y pensando en sus propias canciones, sus recuerdos y en los artistas con los que conectan" a través de "la fuerza y resiliencia" de Hilton.

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