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Paris Hilton, una de las más famosas del siglo XXI… y también de las más incomprendidas

2026-02-10 - 00:05

'Infinite Icon: A Visual Memoir'. Así se titula el documental, recién estrenado en cines, que ahonda en la trayectoria de Paris Hilton , una de las figuras más famosas de la cultura pop del siglo XXI... y también una de las más incomprendidas. Cuando la heredera del imperio hotelero saltó a la fama como asidua a los clubes nocturnos a finales de los años noventa, la gente no sabía qué pensar de ella. Sin un modelo a seguir para este nuevo tipo de celebridad, los paparazzi y el público tacharon a esta «famosa por ser famosa» de simple niña mimada con querencia por la vida cara. La realidad era algo más compleja: para la tímida Paris, las discotecas eran un refugio, un lugar donde la música le brindaba evasión, alegría, aceptación y un sentido de pertenencia. «Construí una especie de escudo a mi alrededor y una especie de personaje, casi para esconderme detrás, porque he pasado por tantas cosas que ya ni siquiera quería pensar en ello», ha confesado la neoyorquina, que este mes de febrero cumple 45 años . Bisnieta del magnate hotelero Conrad Hilton, Paris se escapaba de jovencita del colegio para irse de juerga. Hartos del tema, sus padres la enviaron a varios internados reformatorios para adolescentes con problemas. El último al que asistió fue Provo Canyon School , en Utah, donde permaneció once meses y, según ha contado, tanto sus compañeros como ella fueron objeto de abusos verbales y «torturas» por parte del personal. Por lo visto, más de una vez tuvo que soportar más de diez horas de aislamiento por esconder medicamentos recetados que los estudiantes estaban obligados a tomar y que los dejaban en estado comatoso. «He pasado por muchas experiencias traumáticas, pero estoy orgullosa de haber sido valiente y contar mi historia», comentó en una entrevista reciente. «He logrado cambiar 20 leyes estatales y aprobar dos leyes federales para proteger a los niños. Convertir mi dolor en propósito ha sido lo más significativo de mi vida». Otro punto de inflexión en su vida fue aquel momento de 2003 en que se filtró en Internet un vídeo sexual de ella y su exnovio Rick Salomon sin su consentimiento. Las imágenes recibieron una gran atención y Paris fue objeto de todo tipo de burlas. «Que eso saliera a la luz, un momento tan privado como ese, que todo el mundo lo viera y se riera como si fuera una especie de entretenimiento, fue simplemente traumático », dijo al respecto de un asunto que la tuvo un tiempo deprimida . Aunque cabe apuntar que semejante nivel de exposición mediática impulsó su carrera, lo que la llevaría a participar en 'reality shows' y otros proyectos. «La fama es lo que tú haces con ella y yo siempre la he tratado como una plataforma», opina. «Se trata de adueñarme de mi historia y crear una marca». En su primer 'reality', 'The Simple Life', su colega Nicole Richie y ella dejaban aparcada su vida plácida para trabajar en granjas, limpiar habitaciones y servir platos en restaurantes de comida rápida. Según relató luego, los productores dejaron claro a ambas lo que querían desde el minuto uno: «Nicole será la chica mala y Paris la cabeza hueca » No teníamos ni idea de que el programa tendría tanto éxito y que tendríamos que seguir interpretando esos papeles por cinco años». Este proyecto de telerrealidad le ayudó a construirse una imagen pública de persona frívola y de poco seso. Pero la mujer que 'inventó' el selfi se cansó de repetir que ella no es tonta, sino que se lo hacía. «Pongo la voz de bebé y es como la de este personaje que me he inventado, pero en la vida real soy completamente diferente. Tengo los pies muy en el suelo, soy lista y me entero de lo que pasa». Algo que desde luego quedó meridianamente claro en los siguientes años, en los que Paris se dedicó a gastar la fortuna familiar al tiempo que creaba la suya propia con sus sesiones como dj y sus trabajos como modelo, cantante y actriz, tres campos en los que tuvo poca repercusión. Sin olvidar, claro, su faceta de empresaria, negocio que comenzó con el lanzamiento de una línea de perfumes y siguió con el diseño de ropa, joyas y casi todo lo que se le iba ocurriendo sobre la marcha. «No sabría decirte qué es lo más caro que tengo en mi casa, pero sí tengo claro que lo que más valoro es a mi familia», reconoció una vez la diva, que cuenta con una fortuna estimada de 300 millones de dólares y tiene dos hijos, nacidos a través de vientres de alquiler, junto a su esposo Carter Reum. De un tiempo a esta parte, la estadounidense ha prestado especial atención a 11:11 Media, una empresa de medios de la que es CEO y con la que precisamente ha producido su nuevo documental, que seguro deleitará a su legión de incondicionales (solo en Instagram cuenta con más de 26 millones de seguidores) y servirá para mostrar al mundo por qué lleva un cuarto de siglo en el candelero. «Se siente increíble que finalmente sepan quién soy y no el personaje que interpretaba antes, y que vean que hay mucho más de lo que imaginaban», ha señalado. «La gente me quiere, me respeta y me admira, y eso me hace muy feliz». También le proporciona satisfacciones y alegrías su labor filantrópica y activista. Sobre esto cabe destacar que en su día creó una organización sin fines de lucro para arrimar el hombro en temas como la protección de los niños contra el abuso infantil institucional, y hace poco se presentó en el Capitolio de Estados Unidos para promover una ley contra las imágenes explícitas falsificadas y las editadas sin consentimiento. Según ha comentado públicamente, para ella hay pocas cosas que sean comparables con la posibilidad de «usar mi voz, mi plataforma y mis recursos para marcar una diferencia en la vida de los demás».

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