Patinar vestido de Minion tiene un precio: la odisea para conseguir música de cine en los Olímpicos
2026-02-19 - 06:13
Tan solo unos días antes del inicio de la competición en los Juegos Olímpicos de Invierno Milano Cortina 2026, el patinador sobre hielo español Tomàs Guarino se encontraba en verdaderos apuros. Su divertidísimo programa corto, inspirado en el universo de los Minions -con la música de los personajillos amarillos y un traje a su imagen y semejanza-, peligraba después de que Universal comunicara que los derechos de autor no le permitían hacer uso de dos sus canciones. "Cumplí con todos los procedimientos requeridos y envié mi música a través del sistema ISU ClicknClear en agosto. Competí con este programa durante toda la temporada. Lamentablemente, tan solo unos días antes de la inauguración olímpica, me informaron de que ya no se me permite usar este programa debido a problemas con los derechos de autor", señalaba inicialmente Guarino en sus redes sociales, mostrando su decepción tras meses de preparación y el enorme reto que suponía modificar su rutina a última hora. La polémica se viralizaba en las redes sociales y el equipo de Guarino conseguía negociar a contrarreloj con la major para que su trabajo no fuera echado por tierra. "Aún quedan un par de cosas por cerrar con las otras dos músicas del programa, pero estamos muy cerca de conseguirlo. ¡Y todo es gracias a vosotros", explicaba poco después, agradecido por el apoyo recibido. Finalmente, Guarino obtuvo el permiso de la compañía para utilizar la música en este evento internacional y en las siguientes competiciones, con el Mundial ya en el horizonte. El programa incluía así las canciones Universal Fanfare de The Minions y Vicious Funk de Héctor Pereira (Universal Pictures), Freedom de Pharrell Williams (Sony Music) y el mix Minions Bounce del DJ español Juan Alcaraz. ¿Cómo se gestionan los derechos en los Juegos Olímpicos de Invierno Milano Cortina 2026? El conflicto abrió un debate sobre cómo funciona la gestión de derechos musicales en este tipo de competiciones, especialmente después de una temporada en la que algunos de los programas más laureados utilizaron bandas sonoras. La pareja española Olivia Smart y Tim Dieck patinó al ritmo de la banda sonora de Dune, mientras que los japoneses Riku Miura y Ryuichi Kihara lograron el primer oro olímpico de la historia para Japón con música de Gladiator. En julio de 2025, la Real Federación Española de Deportes de Hielo (RFEDH) aclaró la nueva exigencia para que los patinadores presentaran "una declaración en la que asumen la responsabilidad de contar con los derechos necesarios para el uso de la música en sus programas". Esta medida del International Skating Union (ISU), implementada desde la temporada 2024-2025 para evitar posibles consecuencias legales y económicas, trasladó la responsabilidad directamente a los deportistas y no a los organizadores. La federación española señalaba que, en muchos casos -especialmente en competiciones internacionales-, las licencias estándar o las entidades de gestión como la SGAE no son suficientes. Esto afecta tanto a los medleys como al derecho de gran ejecución escénica (coreografiar una rutina sobre esa música) y a los derechos mecánicos (reproducir copias para entrenamientos y competiciones). "Debemos recalcar que para competiciones estatales que se desarrollan en territorio nacional, la RFEDH gestionará con SGAE a través de los gestores de las pistas, la obtención de los derechos de reproducción para cada una de nuestras competiciones", añadía el organismo. Por ello, la mejor forma para que los patinadores y sus equipos adquieran los derechos es a través de plataformas como ClicknClear, asociada a la ISU, que es plataforma tecnológica que ofrece música licenciada oficialmente para deportes de rendimiento, fitness y artes escénicas. Los patinadores también tienen la opción de poder encargar música original, usarla de dominio público u obtenerla directamente de los permisos del titular de los derechos. Esto afecta tanto a las bandas sonoras como a canciones de artistas que se escuchaban esta temporada, como Taylor Swift, Muse, Ed Sheeran, Lady Gaga o Florence and the Machine. ¿Cuánto pueden costar estas licencias de bandas sonoras? El precio de las licencias no suele ser especialmente elevado: aproximadamente entre 10 y 25 dólares por pista o mezcla, con una duración anual. En algunos casos especiales, como arreglos musicales complejos, el coste puede oscilar entre 100 y 250 dólares. Guarino patinaba toda la temporada con esta música, pero el contexto olímpico hacía que el escenario cambiara completamente. Su caso ha evidenciado que pagar la licencia no garantiza automáticamente la autorización definitiva de los titulares de los derechos, especialmente en eventos de la talla de los Juegos Olímpicos. Esta situación llevó a muchos deportistas, que hasta entonces no eran conscientes de estas complejidades legales, a entender que más allá de este pago existen también otras condiciones a tener en cuenta en los derechos, y más en casos excepcionales.