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Paula López Espinosa, coach: "Los momentos difíciles revelan información valiosa sobre nosotros mismos"

2026-02-11 - 06:15

"Aquello que duele, lo que nos quiebra por dentro, lo que consideramos un fracaso o un giro dramático inesperado, en realidad tiene el potencial de convertirse en el punto exacto en el que comience la transformación de nuestra vida". Paula López Espinosa, coach de vida certificada en el Método Harvard y experta en análisis existencial pone el foco en esos momentos feos, por la información que nos aportan. Bajo su criterio, son precisamente esos momentos difíciles que todos hemos atravesado los que nos proporcionan las claves para avanzar, crecer, y conocernos mejor a nosotros mismos. Eso sí, la información de esos instantes tan importantes hay que saber descifrarla, para poder aprovechar todo lo que nos ofrece. "La vida recupera claridad cuando comprendes, sanas y aceptas las heridas que has sufrido", dice la experta. "La madurez aparece cuando se transforma el dolor en sabiduría" Paula López explica en su libro '¿Y si perder es ganar? El código de la sabiduría vital' (editorial Arcopress) que la verdadera madurez nace cuando se transforma el dolor en sabiduría, y se descubre que, en muchas ocasiones, lo que creemos un fracaso es en realidad lo que nos prepara para avanzar. La experta nos cuenta que "te haces realmente sabio cuando eres capaz de recorrer tu historia sin dolor, cuando puedes caminar a través de tu biografía y no resentir ni doler aquello que viviste ni a aquel que te lastimó. Hay que aprender a reinterpretar la historia propia desde una perspectiva liberadora". Y añade: "Cuando te duelen ciertas situaciones en la vida, no te duelen para que sufras; te duele para que cambies. No te haces sabio si te quedas en la victimización y en la queja para justificar tu infelicidad. La mayoría de las personas que se sienten infelices justifican su infelicidad al culpabilizar a otros por lo que les han hecho, como situaciones que consideran injustas. El camino a la sabiduría se recorre cuando dejas de culpar a los demás y te haces responsable de aquello que no puedes cambiar". "El único camino para crecer es sufrir" "No te haces sabio leyendo libros de los mejores gurús, tomándote unas copas de martini en la playa de Hawái; tampoco te haces sabio si te quedas en la zona de confort y en la victimización. En una de mis conferencias, una persona del auditorio me preguntó: ¿el único camino que existe para crecer espiritualmente y madurar es el sufrimiento? Y mi respuesta es una: claramente sí", explica Espinosa. Viktor Frankl, una gran inspiración para la autora, y a quien declara haber estudiado mucho, "nos enseña en sus escritos que la vida nunca se vuelve insoportable por las circunstancias en sí, sino por la falta de significado y propósito. En ese sentido, el dolor solo es soportable si sabemos que terminará y nos dejará un aprendizaje valioso, no si negamos que existe". ¿Y cómo se obtiene esa lectura positiva para crecer? "La solución está en hacer un inventario consciente de cuáles son esas heridas; después, tomar distancia de ellas y examinarlas detenidamente, observando cómo están afectando a nuestras relaciones hoy. De este modo, comprenderemos cuáles son las heridas que hay que trabajar para sanar y trascender". "Lo importante no es lo que nos pasa, sino qué hacemos con eso que nos pasa" En ocasiones, la sabiduría no llega por ósmosis. Cada vez hay más personas que viven los momentos dolorosos y difíciles sin reflexión ni discernimiento; que atraviesan experiencias duras y dolorosas sin aprovecharlas para crecer y transformarse. "Es importante detenerse a pensar que existen dos tipos de sufrimiento: el sufrimiento vacío y el sufrimiento fértil". "El sufrimiento vacío es aquel que pasa por nuestra vida y nos lastima. Aunque sea profundamente desgarrador, nos deja resentidos, heridos, porque no supimos aprovecharlo para aprender aquello que vino a enseñarnos. El sufrimiento fértil es aquel que nos golpea, nos aniquila y nos desgarra, pero que, si lo penetramos y atravesamos con valentía y con un gran nivel de reflexión, nos eleva espiritualmente". En este sentido, la experta asegura que "a esto se refiere Frankl cuando relata su experiencia al sobrevivir al Holocausto. El sufrimiento vivido con sentido es aquel que atravesamos para superarnos a nosotros mismos y para que, finalmente, comprendamos que lo importante no es superar la adversidad para alimentar el ego, sino para alcanzar la sabiduría espiritual". La aceptación no es lo mismo que la resignación Algunas personas podrían confundir aceptación y resignación, pero Espinosa se detiene a aclarar algunos matices que las diferencian. "La resignación podría llegar a tener un matiz de cobardía. En cambio, aceptar aquello que no podemos cambiar con una actitud valiente significa que aún tenemos la libertad interior de elegir la actitud con la que afrontamos ese sufrimiento". Existe una gran diferencia entre la resignación de quien se asume como víctima y decide mantenerse en ese lugar, y quien decide empoderarse para sanar, transformarse y, desde la valentía, renuncia absolutamente a permanecer herido. "A este último es al que yo llamo el verdadero empoderamiento", dice la coach. Por lo tanto, "aprendemos más de la adversidad y de las caídas que de los éxitos y las victorias. Aunque también es verdad que, cuando alcanzamos una victoria personal porque nos hemos caído y nos hemos levantado muchas veces, somos capaces de valorar el camino recorrido, de pisar cada huella, de recordar cada lágrima y, de esta manera, no olvidar cómo alcanzamos la meta". Gestionar el dolor de forma humana implica, ante todo, dejar de huir de él. Significa permitirnos sentir sin juzgarnos, llorar sin culpas, pedir ayuda sin vergüenza y comprender que no estamos rotos, sino en proceso. El dolor no nos define, pero sí puede revelarnos aquello que necesita ser atendido.

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