Pedro Almodóvar se ríe de las 'leyendas negras' que pesan sobre sus rodajes: «Si veo que a un actor no le sale bien algo, pues no se lo pido»
2026-03-22 - 15:40
El 'modus operandi' de un director durante el rodaje de una película se refleja luego en el resultado que la audiencia recibe en el cine. Así lo ha demostrado hace una semana Santiago Segura con su 'Torrente, presidente'. Ahora es el turno de Pedro Almodóvar de demostrar su mano en 'Amarga Navidad'. El cineasta de 76 años vuelve a las taquillas este mes de marzo y retoma la conversación sobre las manías de los artistas. En su caso, se puede decir con seguridad que es un amante del color rojo y que sigue apostando por la seguridad de la protagonista femenina. Quienes han trabajado con él saben que su detallismo abarca más facetas que la colorimetría y el reparto. Existe toda una lista de leyendas y mitos sobre su comportamiento a lo largo del desarrollo de un proyecto. Él mismo ha escuchado estos rumores y se lanza a comentar algunos de ellos. En conversación con 'Fotogramas' ha disculpado su obsesión por el detalle: «No es que me tome en serio o no mi trabajo, es que mi trabajo es mi vida . No me queda más remedio que darle importancia». Los ángulos, el vestuario, los silencios... todo construye una historia que habla de sí mismo y con esa gravedad afronta cada rodaje. Su control casi artesanal de la película no evita que, con los años, vea que cometió errores. Eso sí, son siempre suyos y de su liderazgo mal gestionado. «A veces las cosas salen muy bien y otras no son tan perfectas y sé por qué», reconoce. «Si hay algún error, lo importante es asumirlo como propio. Me dolería más ver que algo no funciona porque sea una imposición por parte de producción o de los actores». Almodóvar ya se conoce y trata de cubrirse las espaldas en este sentidos. «Tengo contratada a la montadora durante el rodaje. Así me doy cuenta de qué película me está quedando y siempre reescribo », confiesa. «Creo que soy el único que lo hace». «Ellas son unas santas, porque casi todos los días llegaba con páginas nuevas que se aprendían inmediatamente». Agradece la maleabilidad del equipo técnico y de los actores, a quienes también les somete a cambios de última hora: «Si veo que hay algo que a un actor no le sale bien , pues no se lo pido o le pongo otro tono». Las manías no siempre son positivas para el resultado de la película. Así lo explica sobre su norma no escrita de que un actor no puede llorar 'de verdad' ante la cámara. «Si tú tienes que llorar en una escena , estás atravesando una época horrible en tu vida y te apetece llorar, yo noto que esas lágrimas son de la persona y no del personaje. Prefiero que sean interpretadas. Esto no quiere decir que sean mentira, son representadas», explica. La postura de Almodóvar es, por ello, contraria a la de los actores 'de método', que experimentan la vida de su personaje hasta saber interpretarlo con sinceridad. «Estoy a favor de la representación y, mejor todavía, si dejas al personaje en el rodaje y no te lo llevas a casa» , afirma. Entre sus otras manías, algunas generan ternura, como que sus hermanas lleven un flan a cada rodaje, y otras son criticadas. «Hay leyendas negras también -risas-. Pero has podido comprobar que no son ciertas», le confía al entrevistador.