Pedro y Silvia, dos pacientes que sufren covid persistente: "Ya no soy capaz de recordar cosas muy básicas, pierdo el hilo"
2026-03-11 - 14:13
"No leo, no veo series. El mundo para mí es pasear perros y porque me llevan. Y no soy de los peores". Así ha ilustrado lo que significa vivir con covid persistente Pedro Sánchez-Vicente, enfermo y miembro de la Junta Directiva de la asociación madrileña AMACOP, durante la presentación por parte del sindicato CSIF de los resultados de una encuesta realizada a 1.500 trabajadores, según la cual el 62% de los más de dos millones de personas que sufren esta enfermedad crónica en España se contagiaron en el trabajo, pero de ellas "solo el 21,8%" ha obtenido el reconocimiento de enfermedad profesional. Durante una rueda de prensa celebrada en Madrid coincidiendo con el sexto aniversario de la declaración de la pandemia por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS), este paciente que sigue sufriendo las secuelas de la infección por coronavirus ha lamentado que no es "capaz de recordar cosas muy básicas" porque pierde el hilo con facilidad, ha afirmado tras sufrir uno de esos episodios. Los principales síntomas o secuelas que declararon las personas encuestadas fueron fatiga o cansancio extremo, dolores musculares oarticulares, dificultad para concentrarse (la llamada niebla mental), pérdida de memoria, insomnio o alteraciones del sueño, ansiedad o depresión y dolor neuropático. Pese a ello, el 51,6% aseguró que no estaba recibiendo un tratamiento médico específico. Sánchez-Vicente trabajaba como comercial antes de sufrir los estragos de la covid, pero ahora, reconoce, le cuesta concentrarse y no puede leer o ser series. "Yo era comercial y no soy capaz de recordar cosas muy básicas. Pierdo el hilo. No leo, no veo series... Se ha acabado, el mundo para mí es pasear perros y porque me llevan. Y no soy de los peores. Tengo suerte, fíjate tú, porque llevo esto y cuando entro a algún sitio me ven y saben que algo me pasa", ha relatado en referencia a los tubos de oxígeno que porta en la nariz. "Pero, ¿y la persona que se peina por las mañanas y se arregla? ¿Qué aspecto tiene? Perfecto. ¿Y cómo está? Fatal", ha continuado. Pedro Sánchez-Vicente ha asegurado que los datos presentados por la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) este miércoles concuerdan con los que maneja la Asociación Madrileña de Covid Persistente, que cuenta con 600 socios activos en la actualidad. "Somos somos muchos y muy variados. En nuestra asociación, el 60% están relacionados con la sanidad y luego hay muchísimo funcionario, policías, seguridad privada, personal de limpieza, autónomos a tutiplén. Y todos por desgracia, a estas alturas, después de seis años, no tienen la misma cobertura. Hasta ahora, los únicos que han podido conseguir algo con la justicia son los del gremio de la sanidad". Sánchez-Vicente ha criticado una "negación absoluta del sistema" que lleva a que muchos pacientes se vean obligados a "buscarse la vida para ver de qué manera podemos sacar cuatro días más" de baja "por una razón u otra", ha dicho tras mencionar el ejemplo de una doctora de un servicio de emergencias 112 que tiene que atender las llamadas, según su relato, "tumbada en una colchoneta en el suelo porque no puede estar sentada". El paciente ha lamentado que las personas con covid persistente viven "esperando que el tiempo nos cure y no, no nos va a curar el tiempo. Llevamos ya seis años. La solución es otra: la investigación, más medios y muchísima información. Están totalmente desinformados en Atención Primaria". "Pedimos mascarillas y nos dijeron que alarmábamos" Junto a Pedro se ha sentado Silvia Amaya, trabajadora de una residencia de mayores de la Comunidad de Madrid que ha denunciado sentirse "invisible". Tras reconocer sentirse "identificada" con la experiencia de Sánchez-Vicente, esta paciente ha denunciado que "estamos invisibles". "Me contagié en el trabajo. En un principio, solicitamos las mascarillas y nos comentaron que lo que estábamos haciendo era alarmar a los demás. Empecé como con un catarrillo, pero fue a más y a más. Sentí lo que era la soledad, el abandono, hasta que un día no podía respirar y llamé a urgencias con impotencia porque me sentía sola abandonada. En Urgencias me trataron como si fuera una apestada y me mandaron para casa", ha narrado Amaya, que ha mencionado que desarrolló neumonía y que tuvo que recurrir a la sanidad privada porque los "centros de salud estaban todos estaban colapsados". Ella no tiene diagnóstico de covid persistente, pero vive con "tos y dolores articulares". "Llegas a una edad en la que todo lo justifican porque tienes esto o lo otro, pero las con consecuencias están ahí y hay un antes y un después. Estamos invisibles", ha reiterado.